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Sancha de Castilla, el carisma de una reina en el umbral de la Corona de Aragón

Sancha de Castilla, el carisma de una reina en el umbral de la Corona de Aragón

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Serrano Coll, Profesora Titular de Universidad. Historia del Arte Medieval, Universitat Rovira i Virgili

Sala capitular del monasterio de Sigena (fin. s. XII), cuya construcción impulsó Sancha de Castilla. Acuarela de Valentín Carderera. Colección Duquesa de Villahermosa.
Primera fase de la serie ‘Las mujeres del arte medieval’.
Primera fase de la serie ‘Las mujeres del arte medieval’.
The Conversation, CC BY-NC-SA

Doña Sancha, nacida en 1154, era hija de Alfonso VII de León y de su segunda esposa, Riquilda de Polonia. A los 19 años se casó en la Seo de Zaragoza con Alfonso II quien, por vez primera, aglutinaba bajo un mismo cetro el reino de Aragón y el condado de Barcelona.

Una difícil relación con su primogénito

De su unión nacerían cuatro hijas y cinco hijos, siendo Pedro el primogénito. Él heredaría el trono y mantendría una relación conflictiva con su madre, hasta el punto de que la reina viuda no sólo vería en peligro su poder sino también su integridad física.

En este contexto de enfrentamientos y con la intención de exhibir su dignidad puesta en entredicho por su propio vástago (quien la denominaba matris mee, “mi madre”, en vez de Regina Aragonis, buscando despojarla de su dignidad soberana), la reina decidió utilizar, por vez primera en territorios hispanos, un sello idéntico al de los reyes, con su efigie entronizada en el anverso y ecuestre en el reverso. Es factible suponer que Sancha, que ya reivindicaba su soberanía a través de los títulos que acompañaban su firma –Regina Aragonis–, también quisiera plasmarla a través de sus sellos.

Sello de doña Sancha: anverso y reverso.
PARES Portal de Archivos Españoles., CC BY-NC

Aunque la única pieza conservada está desprovista de la inscripción correspondiente, los instrumentos textuales en los que se proclamaba –Sancie regine Aragonum, comitisse Barchinone et marchisse Provincie (“Sancha reina de Aragón, condesa de Barcelona y marquesa de Provenza”)– avalarían la hipótesis. Así se mostraría, insólitamente, como reina en la faz principal y como condesa y marquesa en la secundaria, la misma iconografía empleada por su esposo Alfonso II. Con ello, quien observaba su sello la asociaba, inmediatamente, con el poder regio.

Una gran estratega

El conocimiento que tenemos sobre su personalidad es sesgado, por las escasas evidencias que han llegado hasta hoy. Pero sí es lo suficientemente profundo como para desvelar el verdadero papel de esta reina que, además de ser la madre del sucesor a la corona, sobresalió a nivel gubernamental y religioso.

Demostró su capacidad de gestión y control de territorio desde los inicios de su matrimonio, cuando recibió, mediante la donación propter nuncias (“con motivo de su matrimonio”), los castillos de Daroca, Épila, Uncastillo, Pina, Barbastro, San Esteban, Tamarite, Cervera, Montblanc y Ciurana.

Pero también lo demostró a través de la política matrimonial que desarrolló con sus hijos y que, con fines estratégicos, atendió diligentemente. Este perfil, fomentado por su esposo y consensuado por la historiografía, es lo que llevó a aceptar la suposición de reconocerla junto a Alfonso II en la extraordinaria imagen de uno de los folios del magnífico Liber Feudorum Maior.

Liber Feudorum Maior.
PARES Portal de archivos españoles, CC BY-NC

El Liber Feudorum, un compendio de casi mil documentos jurídicos y legales de carácter feudal, es relevante no sólo por su contenido textual, sino también por su iconografía: sus folios contienen abundantes miniaturas que han sido analizadas por un gran número de especialistas. En la imagen del manuscrito a la que nos referimos, una pareja coronada se presenta entronizada en torno a un grupo de cortesanos que conversan entre sí.

Sin embargo, los últimos estudios de la miniatura, basados en una concienzuda labor de comparación entre las representaciones de las mujeres en este manuscrito en base a tocados, indumentaria y gestualidades, parecen descartar la idea de que una de las figuras remita a Sancha.

El Real Monasterio de Santa María de Sigena

Su talante activo y carismático se hizo evidente con la implantación de las Madres Comendadoras de San Juan de Jerusalén, la rama femenina de la orden militar del Hospital de San Juan de Jerusalén. Para ellas, la reina impulsó espacios, formas espirituales y funciones singulares que supusieron, como subrayan análisis recientes, un verdadero recinto identitario. Ya en 1177, con la fundación por parte de Alfonso II de la comunidad de Grisén, la primera de esta orden en la Península, se advertía la implicación de doña Sancha, quien también firmó el documento.

La culminación de su empeño por consolidar una comunidad femenina hospitalaria se materializó en la fundación del Real Monasterio de Santa María de Sigena, donde el 23 de abril de 1188 ingresaban las dueñas de la Orden. Esto le supuso, como regine et dominatrice, un dominio propio bajo el amparo de una fundación religiosa gobernada por una regla creada, a petición de la soberana, específicamente para ellas.

Exterior del monasterio en la actualidad.
Exterior del monasterio en la actualidad.
Ayuntamiento de Villanueva de Sijena

Esta labor de adaptación de preceptos y normativas, convertida en modelo para las nuevas comunidades sucesivas, la realizó el obispo de Huesca, Ricardo, muy unido al rey y antaño monje de Poblet. Pronto se convirtió en baluarte de la memoria regia del linaje: al margen de las abadesas miembros de la familia real, el monasterio asumió el papel de archivo de documentos, guardián de insignias y panteón real.

Los cuerpos regios fueron depositándose en la cámara erigida a este efecto en el extremo del transepto norte de la iglesia, quizás haciéndose eco de la tradición funeraria de los reyes privativos de Aragón (previos a la unión de Aragón con el condado de Barcelona), quienes solían ubicar los panteones reales en el lado norte de las edificaciones.

Monasterio de Sigena, Dormitorio de las dueñas.
Monasterio de Sigena, Dormitorio de las dueñas.
Jbarberà/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La labor promotora de Sancha posibilitó el levantamiento de un edificio singular en su arquitectura y decoro. Algunos de los rincones más célebres de esta magnífica construcción son la portada de la iglesia, con sus catorce arquivoltas de abocinamiento profundo; la sala capitular de arcos diafragmáticos cuya pintura mural – espléndida, aunque malograda en la Guerra Civil– se custodia en el Museu Nacional d’Art de Catalunya; y el dormitorio de monjas, con su atractiva combinación de tres arcos unidos en ángulo en un solo haz adosado al muro.

Pinturas de la sala noble (h. 1200).
Pinturas de la sala noble (h. 1200).
Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Menos conocidas son las pinturas de la sala noble, con escenas cortesanas, de homenaje. En ellas se ha querido ver, quizá forzadamente, una efigie de doña Sancha y también secuencias bélicas, tal vez alusivas a las operaciones cruzadas de la Orden en Tierra Santa. En ellas algunos emblemas parecen remitir a la rama materna de esta enérgica reina, quien vio en la arquitectura una efectiva escenografía de poder y de identidad.

No en vano, animó a la priora a construir una torre, ya no como custodia o defensa de las monjas, sino para aparentar capacidad militar. Esta se ha convertido en un elemento referencial de la institución que ella misma impulsó y lideró con tal estímulo y dedicación que acabó gestando, desde el punto de vista artístico, un verdadero hito.

The Conversation

Marta Serrano Coll no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Sancha de Castilla, el carisma de una reina en el umbral de la Corona de Aragón – https://theconversation.com/sancha-de-castilla-el-carisma-de-una-reina-en-el-umbral-de-la-corona-de-aragon-232521

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