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¿Por qué somos más creativos en unos espacios que en otros?

¿Por qué somos más creativos en unos espacios que en otros?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria Beltrán Rodríguez, Docente e investigador, Neurociencia Aplicada al Diseño de Interiores, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Volodymyr TVERDOKHLIB/Shutterstock

¿Cuántas veces ocurre que un cambio de escenario, un paseo, nos sirve para resolver un problema que parecía irresoluble? Nos sentamos en una cafetería de diseño cuidado, con luz agradable y superficies suaves, y de pronto se nos ocurre esa idea que andábamos buscando o la mejor manera de avanzar en un asunto, que nos tenía bloqueados.

Es innegable la influencia del entorno no solo en nuestro estado de ánimo, sino también en la capacidad de nuestro cerebro para “resetearse” y crear nuevas conexiones: un determinado lugar puede volvernos más creativos gracias, únicamente, a los efectos en nuestros sentidos de lo que vemos, oímos o percibimos en él.

La neuroarquitectura estudia esa relación entre los elementos del entorno físico y nuestra actividad cerebral. En concreto en el ámbito escolar, nos ayuda a entender por qué el aspecto de un aula o el diseño de un centro educativo tienen mucha más importancia que la estética.

¿Qué es ser creativo exactamente?

Existen numerosas definiciones de creatividad. Entre las más empleadas es la que se refiere a la capacidad de “generar alternativas”.

La creatividad invita a “hacer”, a generar físicamente una solución. Aunque el inicio del proceso creativo requiere la misma actividad cerebral que la imaginación, la creatividad requiere también tener capacidad de evaluación, ajuste y adaptación para llegar a un fin. De ahí que crear demande mayor actividad neuronal que imaginar.

¿Cómo funciona nuestro cerebro cuando crea?

Nuestro cerebro está formado por 86 000 millones de neuronas. Cada neurona puede realizar entre 1 000 y 10 000 conexiones sinápticas. Podríamos llegar a tener 100 billones de conexiones cerebrales capaces de responder a estímulos y procesar la información.

El cerebro está compuesto por dos hemisferios. El izquierdo posee tendencia a las funciones lógicas y de lenguaje, y el derecho está relacionado con el espacio y las artes. Ambos no son independientes: se necesitan y se mantienen conectados a través de la materia gris gracias las redes neuronales.

Redes neuronales y nuevas conexiones

Estas redes neuronales son el resultado de la activación secuenciada de neuronas. Cuando una se activa se conecta con otra a modo de nodo, hasta generar una reacción en cadena. Durante el proceso creativo, las redes neuronales nos permiten recuperar informaciones conscientes, inconscientes y emocionales.

Por ejemplo, en la resolución de un problema matemático el hemisferio izquierdo se puede ocupar de los cálculos concretos y precisos, mientras que el derecho busca patrones anteriores y genera hipótesis.

Siendo creativos encontramos formas innovadoras de resolver problemas gracias a la formación de nuevas conexiones sinápticas, diferentes a las preestablecidas en un trabajo metódico y repetitivo. Esto es clave en la educación.

Creatividad en la educación

Educadores y psicólogos como Sir Ken Robinson o Mark Runco destacan la importancia de incorporar transversalmente la creatividad dentro del sistema educativo, porque nos ayuda a entender que no hay un único modo de realizar las cosas y fomenta la flexibilidad y el respeto por las diversas formas de pensamiento.

Los estudiantes pueden incorporar sus intereses y vivencias, y aprender a aceptar el fracaso como ruta de aprendizaje, lo que mejora su resiliencia y autoestima.

Pero para que el aprendizaje sea creativo no solo hay que revisar la metodología de trabajo: es necesario repensar los espacios para poder acompañar a los estudiantes y docentes en la mejora de sus habilidades creativas.

Diseño del espacio y creatividad

El cerebro recibe señales de nuestro entorno, que llegan a través de los sentidos, cuando nuestro cuerpo interactúa con lo que nos rodea. Los principios de neuroarquitectura muestran cómo, al modificar nuestro entorno, podemos también inducir una respuesta cerebral concreta. Entonces, ¿si mejoramos los espacios educativos, podemos mejorar aspectos como la creatividad de sus usuarios?

Investigaciones recientes señalan que tanto el diseño del espacio de trabajo (flexibilidad, adaptabilidad) como los elementos sensoriales (iluminación, naturaleza, belleza, ergonomía) fomentan la innovación e impactan directamente en la motivación y la capacidad de pensamiento divergente.

Naturaleza, dinamismo y comodidad

Varios expertos destacan el papel del diseño del entorno físico como catalizador de creatividad en entornos educativos. A través de la flexibilidad espacial, elementos naturales o ergonomía, se favorece la colaboración y también la ideación individual, al promover la flexibilidad cognitiva y reducir el estrés.

Por ejemplo, el enfoque de aprendizaje de Reggio Emilia pone énfasis en el entorno como el “tercer maestro”, con la idea de que la curiosidad, la creatividad y la colaboración entre los niños puede ser promovida por un entorno físico determinado.

La teoría de Guilford también señala que los espacios adaptables y estéticamente agradables inspiran creatividad a través de su influencia en el estado de ánimo y su fomento de la interacción. Las aulas dinámicas que integran elementos funcionales y estéticos fomentan un sentido de pertenencia y compromiso que mejora la producción creativa.

Principios de neuroarquitectura

Todas las estrategias señaladas se relacionan de manera directa con algunos principios en neuroarquitectura, como:

  1. La iluminación integrativa combina luz natural y artificial para mejorar el bienestar y el rendimiento de las personas.

  2. La fluidez espacial y perceptual se refiere a la facilidad con la que nuestro cerebro procesa la información sensorial, a menudo influenciada por conceptos como familiaridad, simplicidad y claridad.

  3. El diseño activo implica crear espacios que fomenten la actividad física, integrando el movimiento en las rutinas diarias.

  1. El diseño biofilico integra elementos naturales en entornos construidos para cumplir con nuestra conexión inherente con la naturaleza.

El “rincón” de Walt Disney

Un ejemplo de espacio sin estresores que fomenta la creatividad es el “rincón” de Walt Disney, donde se concentran muchas de estas estrategias. Este rincón dentro una habitación buscar potenciar nuestras ideas a través de una iluminación cálida ambiental, permitirnos libertad de movimiento para el flujo de ideas, pero a su vez, compaginarlo con momentos de relajación. Finalmente, incorporar estímulos auditivos o visuales como tablones de estados anímicos facilitan la creación de nuevas redes neuronales.

La creatividad en el espacio educativo mejora la capacidad de afrontar problemas desde una mirada más abierta. Siendo creativos, niños y niñas aumentan su confianza, motivación y valía personal y alcanzan soluciones más innovadoras y originales. Adaptar los espacios en su concepto, iluminación, color o ergonomía permite obtener el máximo rendimiento creativo de las personas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Por qué somos más creativos en unos espacios que en otros? – https://theconversation.com/por-que-somos-mas-creativos-en-unos-espacios-que-en-otros-243119

MIL OSI – Global Reports