Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro Remesal Martín, Profesor del departamento de Finanzas y Contabilidad, CUNEF Universidad
Los altos directivos tienen la compleja tarea de garantizar el éxito de sus empresas y, especialmente, de satisfacer las expectativas financieras de sus accionistas. La importancia de su papel queda reflejada en los datos sobre su compensación.
Por ejemplo, en 2023, el CEO (el equivalente a un director general) de Apple, Tim Cook, recibió alrededor de 63 millones de dólares (unos 60 millones de euros). Sin embargo, esa cifra lo posicionó apenas en el sexto lugar entre los CEO mejor pagados de empresas cotizadas en Estados Unidos.
Aunque estas cifras pueden justificarse por la contribución de los gestores a la prosperidad de las empresas, también levantan la sospecha de que los directivos tienen demasiado poder, a menudo en detrimento de los accionistas y de la sociedad en general. Esta percepción negativa se agrava por casos recurrentes de mala conducta, como fraudes o manipulaciones contables, donde parece que los responsables se salen con la suya.
Como respuesta, los reguladores de varios países, pero especialmente en EE. UU., han intensificado el control sobre las políticas de compensación.
Una de las medidas clave en este esfuerzo es otorgar a los accionistas el derecho de recuperar pagos indebidos a los directivos, especialmente cuando los resultados financieros tienen que enmendarse por errores o manipulaciones. Esta herramienta, conocida como cláusula de recuperación (clawback), busca garantizar que los directivos no se beneficien de manera inapropiada de decisiones fraudulentas o incorrectas.
El efecto de los ‘clawbacks’ sobre los incentivos
El principio es simple: si una empresa puede recuperar las compensaciones obtenidas gracias a manipulaciones contables, los incentivos para cometer fraude disminuyen. Sin embargo, esta lógica intuitiva no siempre refleja la realidad.
Para comprender los mecanismos de funcionamiento de los clawback, se utilizó un modelo teórico de relación principal-agente. En este modelo, el directivo (agente) toma decisiones individuales que afectan a los rendimientos a largo plazo para los accionistas (principal). Para motivar al ejecutivo, se le ofrecen incentivos que pueden basarse en el corto plazo o en el largo plazo. El problema surge porque, en el corto plazo, el ejecutivo puede manipular la información para ocultar malos resultados y asegurar su bonus.
Las decisiones de manipulación y la estructura de compensación cambian cuando una empresa implementa cláusulas clawback. Dichas cláusulas permiten recuperar compensaciones tras descubrirse fraudes, pero su aplicación enfrenta costes y limitaciones, como litigios o resistencia por parte de los ejecutivos.
Además, la adopción de cláusulas clawback no siempre reduce la manipulación contable. De hecho, si la ejecución de la cláusula de recuperación es sencilla y de bajo costo, podría incentivar una mayor manipulación. Esto ocurre porque las cláusulas disminuyen la necesidad de otras herramientas preventivas, como la compensación a largo plazo. Sin embargo, cuando aplicar un clawback resulta más costoso, el efecto sobre la manipulación se invierte.
Una analogía para comprender el resultado
Pensemos en un supermercado donde el gerente quiere evitar robos y una sociedad en la que no existen herramientas legales para identificar y castigar a los ladrones (es decir, no hay “clawbacks para ladrones”). Para lograr su objetivo, el gerente tiene que invertir en vigilancia privada para prevenir los robos. En este contexto, esa vigilancia podría compararse con la compensación a largo plazo en las empresas.
Ahora supongamos que se introduce una ley que permite identificar a los ladrones después del robo y recuperar los productos robados, algo similar a un clawback. Este cambio podría reducir la inversión del gerente en seguridad, ya que confía en la nueva herramienta legal. Pero, si la reducción en seguridad privada es significativa, el efecto neto podría ser un incremento en el número de robos, siempre y cuando los ladrones asuman que hay cierta probabilidad de que no sean detenidos. Si el gerente se enfrentara a ciertos costes para acceder al sistema legal, la reducción en seguridad privada no sería tan acentuada.
De forma similar, los clawbacks pueden reducir la percepción de coste de la manipulación contable para los accionistas. Este menor coste desincentiva el uso de herramientas como la compensación a largo plazo, que previenen la manipulación en origen. Solamente la existencia de ciertos costes de implementación del clawback puede garantizar un menor grado de manipulación tras su adopción.
Un arma de doble filo
Aunque los clawbacks parecen una solución lógica para recuperar compensaciones indebidas, su impacto puede ser paradójico. Si se aplican sin considerar sus costos y efectos secundarios, podrían terminar incentivando más manipulación contable. Por tanto, su implementación debe equilibrarse cuidadosamente para evitar consecuencias indeseadas tanto para los accionistas como para la sociedad.
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La investigación relacionada a este artículo se ha llevado a cabo con apoyo de financiación pública por parte del Ministerio de Economía y el Ministerio de Innovación, Ciencia y Universidades del Gobierno de España.
– ref. Las cláusulas que controlan la retribución a los directivos no siempre evitan las malas prácticas de gestión – https://theconversation.com/las-clausulas-que-controlan-la-retribucion-a-los-directivos-no-siempre-evitan-las-malas-practicas-de-gestion-243769

