Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Coordinadora de Cursos y Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología
Están los reinos de taifas, los celestes, los de Juego de Tronos y el reino junto al mar en el que vivían Poe y Annabel Lee. Pero ayer, viernes 14, hubo fiesta grande en el de las ideas: celebramos el Día Internacional de las Matemáticas. En tiempos modernos, el más rico de los reinos.
La matemática Marta Macho expone en su artículo para The Conversation la razón por la que ha aumentado significativamente el número de chicos que eligen estudiar mates: “Observando los datos de la evolución en la matriculación en la carrera de matemáticas, entiendo que los que han cambiado esencialmente su forma de pensar son los chicos: probablemente, en otro momento, habrían elegido estudiar una ingeniería para acceder profesionalmente al ámbito empresarial; ahora optan quizás por las matemáticas por su prestigio, por sus posibilidades de cara al futuro”.
Las matemáticas hoy dan muchísimo dinero.
Al principio fueron los números. “Todo es número” decían los pitagóricos, con pi como diva. El 3,14 llega a nuestras vidas en la escuela y difícilmente se olvida que no hay fin después de la coma. Los hay tanto o más fascinantes, dice Raquel Villacampa, que habla en The Conversation de naturales, irracionales, phi y el áureo.
San Agustín, que encontró en las matemáticas el camino para llegar a Dios, escribió en el año 420: “El seis es un número perfecto en sí mismo, no porque Dios creó todas las cosas en seis días, sino que Dios creó todas las cosas en seis días porque ese número es perfecto”.
Pero ha llovido muchísimo desde los pitagóricos. Llegaron los geómetras con las formas, el álgebra y esa delirante abstracción que supone la topología. Las matemáticas no son solo números, son también porciones de una pizza, la ropa en conjuntos cuando la sacamos de la lavadora, juegos de mesa o los fractales de una obra de Jackson Pollock.
No se ven, las matemáticas se imaginan, se ocupan de los entes abstractos, tal y como las define la RAE. Desentrañan el infinito y el universo; el 0, que no es otra cosa que la nada; el caos, la simetría, la incertidumbre.
Los más creativos piensan en problemas sin necesidad de una aplicación en el mundo real, y sus audacias son la semilla de los avances. El pequeño teorema de Fermat, por ejemplo, fue durante siglos objeto de puro desafío intelectual. Hasta que en 1979 se usó como base para la criptografía que sostiene cualquier comunicación, también el WhatsApp y la compra online.
Del cifrado y la encriptación se ocupan matemáticos. En el despacho de Manuel Carro, director de IMDEA sofware, a quien hemos entrevistado para hablar de código, guerra cibernética y Europa ante el peso geopolítico de la inteligencia artificial, hay un muro semitransparente que sirve de pizarra. Está lleno de ecuaciones, animales volátiles. Con ellas tratan de resolver los problemas que se encuentran para el desarrollo de algoritmos.
En la era de la supercomputación y el big data, un matemático o una matemática con su ordenador es la persona más creativa y aventurera posible. Y no solo se la rifan las grandes empresas, son la mano emprendedora de los nuevos y lucrativos negocios del cibermundo. La bolsa mundial, manejada por algoritmos, enloquece con las tecnológicas.
Entre los hombres (que son hombres) más ricos del mundo solo se cuela un modisto de lujo francés, Louis Vuitton, pero ya no hay ni petroleros. Los más ricos son tecnólogos que usan matemáticas para generar el nuevo mundo. Jeff Bezos, fundador de Amazon, estudió ingeniería eléctrica e informática, ambas disciplinas con una fuerte base matemática. Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, tiene una licenciatura en física y economía.
Durante la pandemia de la covid-19, la humanidad estuvo pendiente de un modelo matemático que predecía la evolución de los contagios mediante ecuaciones diferenciales. Las matemáticas tienen eso, pueden predecir dramas como el cambio climático o una dana catastrófica. También pueden anticipar el futuro, incluso el que no imaginamos. Día grande fue ayer en el reino de las matemáticas. Que la resaca nos sea propicia.
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– ref. La selección: el reino más rico – https://theconversation.com/la-seleccion-el-reino-mas-rico-252335

