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El uso de la contabilidad para mantener el orden social establecido en el Cádiz de la Ilustración

El uso de la contabilidad para mantener el orden social establecido en el Cádiz de la Ilustración

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Dolores Capelo Bernal, Profesora de Contabilidad Financiera, Universidad de Cádiz

La contabilidad no es una práctica tan neutra, funcional y racional como suele pensarse. En sus registros también pueden incorporarse creencias, valores, normas y reglas desarrolladas a lo largo de los años. Lo que se incluye en los registros contables puede influir en la vida y en el orden económico y social establecido.

Propósitos caritativos

Para analizar el papel de la contabilidad en la sociedad gaditana de entre finales del XVIII y principios del XIX, examinamos el uso de la misma en cuatro organizaciones locales de la época, cada una de ellas con un propósito caritativo diferente:

  • El Hospicio, fundado en 1785 por el gobernador de Cádiz. La misión de esta institución, basada en los principios de la Ilustración, era “el destierro de la ociosidad y la extinción de las causas de la pobreza”.

  • La Hospitalidad Doméstica, promovida en 1792 por el obispo Antonio Martínez de la Plaza, que buscaba facilitar asistencia sanitaria a los enfermos sin recursos.

  • La Junta de Socorro, promovida también por Martínez de la Plaza, que se estableció en 1798 para socorrer a los nuevos pobres que produjo el bloqueo del puerto de Cádiz durante la guerra con Inglaterra (1797-1802).

  • El Ayuntamiento de Cádiz, que en 1800 afrontó la epidemia de fiebre amarilla, distribuyendo ayuda entre aquellos vecinos de la ciudad que no recibían asistencia hospitalaria.




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Cádiz, ciudad ilustrada y creyente

A finales del XVIII y principios del XIX, Cádiz (la tacita de plata) era una ciudad pequeña y compacta, contenida por su bahía, lo que favorecía la proximidad física y el establecimiento de lazos sociales entre sus habitantes.

Al tener uno de los puertos más importantes de Europa, era una ciudad de comerciantes, rica, cosmopolita y culta, lo que hacía que los asuntos económicos y contables no le fueran ajenos. No obstante, un 10 % de su población era pobre y la iglesia católica y las instituciones influidas por la Ilustración afrontaban de manera diferente esa pobreza.

El período analizado está marcado por la coexistencia de las ideas ilustradas, que defienden el progreso y la razón, con la omnipresencia y poder de la Iglesia católica. Para esta, el carácter sagrado de la pobreza hacía de la caridad un medio para que los ricos llegaran al cielo. Y era la propia iglesia la administradora de los fondos recaudados, con el poder que eso conllevaba.

La contabilidad y el orden social

La contabilidad, como práctica racional y supuestamente objetiva que valora las actividades humanas, contribuyó al asentamiento de las categorías sociales al definir las diferencias y vínculos entre clases e inscribir a los individuos en determinadas posiciones sociales.

Por ejemplo, la cuenta anual de 1798 de la Hospitalidad Doméstica refuerza la distinción entre los pudientes –identificados mediante sus colaboraciones con limosnas, medicinas o asistencia médica– y los pobres y enfermos que las reciben –representados numéricamente en la misma tabla del documento–, a su vez que los conecta al dejar constancia de la recepción y reparto de las ayudas en la propia parroquia.

Contabilizar, con nombres y apellidos, a los más ricos y sus obras de caridad sirvió para salvaguardar su distancia social con los pobres. Hacer visibles y legítimas las obras de caridad de los donantes permitió a estos benefactores de los menesterosos adquirir un cierto prestigio social.

Como ejemplo, el listado de quienes aportaron recursos a la Junta de Socorro y la relación de médicos y boticarios que colaboraron durante la epidemia de fiebre amarilla.

El discurso contable

La Iglesia usó las cuentas, junto con los sermones, como un medio discursivo para hacer visibles al público sus obras de caridad y reforzar su papel en la sociedad, amenazado por las ideas ilustradas.

También las autoridades locales pudieron mostrar sus logros difundiendo la información extraída de sus registros contables. Por ejemplo, durante la gestión de la epidemia de fiebre amarilla de 1800.

Llevar las prácticas contables a las actividades caritativas sirvió como mecanismo para asegurar que el comportamiento de los individuos fuese conforme a las normas y se mantuviese el orden establecido, fomentando además el aprendizaje de un oficio y la posible movilidad social.

En definitiva, las prácticas contables de estas organizaciones involucradas en la caridad:

  1. Estructuraron la sociedad gaditana al crear espacios sociales en los que inscribir a las personas, asignarles una posición y establecer vínculos (y distancias) entre estos espacios.

  2. Construyeron la verdad sobre los logros de las organizaciones caritativas y la labor benéfica de los donantes y colaboradores.

  3. Reforzaron las relaciones de poder y favorecieron tanto el equilibrio entre clases como la movilidad de individuos y colectivos.

The Conversation

Este trabajo ha sido financiado por los fondos FEDER UPO-1380724, y por los proyectos de investigación SEJ-366 y SEJ-2678.

ref. El uso de la contabilidad para mantener el orden social establecido en el Cádiz de la Ilustración – https://theconversation.com/el-uso-de-la-contabilidad-para-mantener-el-orden-social-establecido-en-el-cadiz-de-la-ilustracion-247284

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