Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mikel Urionaguena Fernández, Investigador (predoctoral) en Educación, Mondragon Unibertsitatea
Ser el nuevo en clase casi siempre es una experiencia difícil. Adaptarse a un entorno donde los demás compañeros llevan ya meses, si no años, de convivencia es un desafío importante. Imaginemos que a este desafío añadimos el hecho de no hablar la lengua que se usa en la escuela. La sensación de extrañeza y la dificultad para adaptarse se multiplican.
Esta es la situación en la que se encuentran los niños, niñas y adolescentes que cambian de país. El reto para estos estudiantes es doble: han de adaptarse a un nuevo sistema, nuevos compañeros, docentes, normas escritas y no escritas. Y han de hacerlo al tiempo que aprenden un idioma nuevo.
Las escuelas tienen cada vez más diversidad lingüística, con más alumnado recién llegado que desconoce el idioma de instrucción.
Competencia lingüística y adaptación escolar
Para el alumnado recién llegado, la escuela representa su primer contacto con la sociedad del nuevo país. Además, es el entorno más importante en su proceso de adaptación.
El dominio del idioma de instrucción está relacionado con la adaptación escolar. Por ello, se han creado varios programas de apoyo lingüístico a nivel internacional.
Principales modelos de apoyo lingüístico
En Europa existen dos enfoques para la escolarización del alumnado recién llegado. Uno consiste en integrar al alumnado en el aula ordinaria, en ocasiones con apoyo lingüístico. El otro consiste en ubicar al alumnado en “aulas separadas” para que aprendan el idioma. Este enfoque puede ser una medida temporal o a largo plazo.
Teniendo esto en cuenta, se pueden encontrar tres modelos principales: el modelo integrado, en el que el alumnado acude a la clase ordinaria todo el tiempo; el modelo completamente segregado, en el que el alumnado acude a un aula separada todo el tiempo; y el modelo mixto, en el que el alumnado acude ciertas horas al día al aula ordinaria y otras en un aula separada.
Diversos estudios han criticado la separación del alumnado en aulas especiales. Por ejemplo, argumentando que pueden ser excluyentes e ir en contra de los principios de la educación inclusiva.
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Las aulas separadas han sido también criticadas en la enseñanza del idioma. Porque al estar fuera del aula ordinaria, el alumnado tiene menos oportunidades de interactuar con compañeros que tienen un mayor nivel en el idioma. Además, el docente del aula separada suele ser su única referencia lingüística.
Sin embargo, hay quienes defienden estas aulas, sobre todo entre el profesorado. Las aulas se consideran espacios seguros para el alumnado. A su vez, también las consideran útiles para enseñar el idioma de instrucción.
Apoyo lingüístico en un contexto bilingüe
En el País Vasco, el euskera es la lengua de instrucción para la mayoría de estudiantes, también para el alumnado de origen migrante, una parte importante de los cuales provienen de países hispanohablantes.
Aunque el euskera y el castellano son idiomas cooficiales, el primero sigue siendo el idioma minoritario, es decir, se trata de una lengua menos utilizada en la vida cotidiana y no es la primera lengua para la mayoría. En este contexto, se han creado distintos programas de apoyo lingüístico. ¿Su objetivo? Facilitar la adaptación escolar y el aprendizaje del euskera entre el alumnado recién llegado.
Existen dos programas de apoyo diferentes que ayudan al alumnado recién llegado a aprender euskera y adaptarse a la escuela:
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HIPI: creado en 2003, se implementa en escuelas públicas y privadas. Las siglas corresponden a Hizkuntza Indartze Programako Irakaslea (Docente del Programa de Refuerzo Lingüístico). Inicialmente su propósito era brindar apoyo lingüístico al alumnado dentro del aula ordinaria. Sin embargo, también se permite llevar a cabo el apoyo fuera del aula ordinaria.
Esta instrucción separada tiene un límite de siete horas semanales en secundaria y cinco horas en primaria. Este programa combina ciertas horas de instrucción separada con otras en la clase ordinaria, por lo que entraría en la categoría de modelo mixto.
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Eusle: Tras una prueba piloto, desde 2021 los colegios públicos que cumplan ciertas condiciones pueden solicitar tener un aula de inmersión lingüística llamada Eusle (apoyo en euskera). El alumnado recién llegado pasa las dos o tres primeras horas del día en el aula Eusle aprendiendo euskera, en grupos reducidos de hasta 12 estudiantes. El resto del tiempo lo pasan en el aula ordinaria. El objetivo es que el alumnado alcance un nivel de básico de euskera (nivel A2) en un plazo de 24 meses.
Al igual que el programa HIPI, también entra en la categoría de modelo mixto, aunque con una separación más pronunciada que el programa HIPI.
Apoyo lingüístico en contextos de lengua minorizada
La mayoría de las investigaciones sobre programas de apoyo lingüístico se han realizado en contextos donde el idioma de instrucción es también el mayoritario. En estos contextos, los programas que separan al alumnado han recibido en su mayoría críticas por segregar a los estudiantes y no favorecer la adaptación a la escuela.
Nuestro estudio reciente en el País Vasco sugiere que, en contextos donde la lengua de instrucción es minorizada, los programas con separación parcial tal vez podrían ser una estrategia para favorecer la competencia lingüística del alumnado recién llegado. Lo que hemos observado en el estudio, realizado mediante cuestionarios, es que el alumnado de Eusle, que recibe más horas de clases de apoyo fuera del aula ordinaria, tiene mejor competencia autopercibida en euskera que el alumnado de HIPI. Sin embargo, no hay diferencias en la adaptación escolar.
Teniendo en cuenta que en el País Vasco se prevé que el número de alumnado recién llegado que no habla euskera siga en aumento, es fundamental que el apoyo lingüístico que proporcionamos sea eficaz tanto para el aprendizaje del euskera como para la adaptación escolar.
Aunque nuestra investigación es muy preliminar y no debe servir para sacar conclusiones sobre la efectividad de ambos programas, es importante seguir analizando los programas de apoyo lingüístico en diferentes contextos sociolingüísticos (sea de lengua minorizada o no) para comprender el rol que desempeñan en la adquisición de la lengua de instrucción y la adaptación escolar del alumnado recién llegado.
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Mikel Urionaguena Fernández recibe fondos de Gobierno Vasco (Ikerhezi-IT1664-22; PRE-E_2022_1_0008)
Eneko Antón Ustaritz recibe fondos de Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco Grupo Consolidado Ikerhezi IT1664-22
Eneritz Garro Larrañaga recibe fondos de Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco Grupo Consolidado Ikerhezi IT1664-22
Ane Urizar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. El desafío de enseñar la lengua de instrucción al alumnado recién llegado – https://theconversation.com/el-desafio-de-ensenar-la-lengua-de-instruccion-al-alumnado-recien-llegado-251962

