Source: International Atomic Energy Agency
¿Cuáles son los enfoques más eficaces para acelerar la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad en materia de gestión del agua?
En el marco de mis diálogos con países y partes interesadas en el ámbito del agua, hago sistemáticamente hincapié en que el agua es responsabilidad de todos. Ninguna persona, institución o país puede hacer frente en solitario a los desafíos mundiales que encuentra el agua. Debe darse cabida inclusiva a los gobiernos, el sector privado, el mundo académico, las organizaciones de la sociedad civil y otras instancias en la tarea de moldear y poner en práctica las iniciativas de gestión del agua.
Un enfoque compartido por diversas partes interesadas fortalece la sensación de pertenencia velando por que todos los agentes tomen parte en la planificación, implantación y evaluación de soluciones en materia de agua. Este enfoque aprovecha los distintos conocimientos especializados y capacidades aportados por cada parte interesada.
Reviste la misma importancia un enfoque multisectorial que incorpore el agua en todas las dimensiones del desarrollo. Mediante una gestión integrada de los recursos hídricos el agua puede ofrecer una solución unificadora a diversos desafíos de ámbito mundial, entre ellos la erradicación de la pobreza, la resiliencia al clima, la seguridad alimentaria y energética, la reducción de los riesgos de desastre y el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes.
Estos enfoques dependen de un marco operacional sólido. De ahí la importancia capital del triple principio de promoción, armonización y aceleración de las medidas: promoción para convertir el agua en una prioridad común, armonización para dotar de coherencia a todas las iniciativas relativas al agua y aceleración para intensificar la innovación y la acción.
Por último, no debemos dejar pasar la oportunidad de aprovechar el papel transformador de la tecnología en la aceleración de la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad de la gestión del agua. Gracias a la tecnología podemos garantizar una gestión y un uso eficaces del agua. Podemos producir más (más alimentos, más energía y más crecimiento económico) con menos agua.
