Source: The Conversation – (in Spanish) – By Tamer Al Najjar Trujillo, Investigador postdoctoral en comunicación. Universitat Jaume I – London School of Economics, Universitat Jaume I
Los medios y las redes sociales centran la atención en la violencia, el odio y los sucesos, en parte por su valor noticioso, pero también para rentabilizar el sensacionalismo. La consecuencia es contribuir al aumento de la crispación y la hostilidad, instaurando el mito de la inevitabilidad de la violencia en el ser humano.
La comunidad científica internacional, ya en 1986, destacó en el Manifesto de Sevilla que la violencia no es una fatalidad biológica, sino que se construye en la mente del ser humano, donde también se puede construir la paz.
En lenguaje contemporáneo de redes sociales: quienes enfrentan y crispan hacen más ruido, pero no son más. Por tanto, es necesario equilibrar las representaciones y visibilizar también todo lo que se hace para convivir en paz.
Más allá de la ausencia de guerra
El punto de partida es entender qué es la paz, que va más allá que la ausencia de guerra. Desde la investigación para la paz, con Johan Galtung, se entendió que es una realidad amplia y profunda que se despliega en tres dimensiones (el triángulo de la paz). La “negativa” se refiere a la ausencia de violencia directa, la “positiva” alude a las condiciones estructurales de desarrollo y justicia, y la “cultura de paz” hace referencia a todo el entramado cultural y simbólico que sustenta a las demás.
La paz se construye por medios pacíficos y requiere estructuras socioeconómicas, educativas y culturales que garanticen los derechos humanos y nos preparen para afrontar las diversas crisis ecosociales. También se necesita una cultura cívica global de la paz, como señalaba la socióloga Elise Boulding, así como herramientas de diálogo y colaboración. Es aquí donde la comunicación tiene mucho que aportar.
Comunicar para transformar
Los procesos comunicativos son parte inherente de las relaciones humanas, desde la comunicación interpersonal hasta las redes sociales, sin olvidar el consumo mediático-digital. Las culturas se asientan en las ideas que aprendemos, ya sea en la familia, en la escuela o en los espacios de información y entretenimiento.
Las palabras y las imágenes tienen implicaciones en la forma en que se entienden las cosas. No es lo mismo hablar del hambre desde la pena que explicar sus causas para buscar soluciones. El modo de enfocar los temas se denomina “marco”. Esta cuestión implica una gran responsabilidad, porque la manera de enmarcar influye en cómo entendemos la realidad, en la opinión pública y en los imaginarios colectivos que se construyen.
Urgen narrativas basadas en marcos que visibilicen la posibilidad de superar la polarización y el pesimismo. Esta mirada requiere una visión transversal para afrontar muchos desafíos contemporáneos como la crisis ambiental, la vivienda, la equidad y la movilidad humana. Para contribuir a sociedades pacíficas, es necesario promover “menos controversia y más cultura de la diversidad”.
Herramientas para darle voz
Más allá de la teoría, también existen proyectos comunicativos que asumen la responsabilidad de transformar injusticias. La comunicación para la paz fomenta y visibiliza espacios, acciones y propuestas de convivencia y participación ciudadana.
Un ejemplo es el proyecto transmedia de la organización sin ánimo de lucro Hope!, centrado en iniciativas sobre la crisis climática que regeneran el planeta desde la acción local. También destaca BlablaLab, un laboratorio de datos y narrativas que potencia una comunicación climática transversal para dialogar con personas de diferentes ideologías.
Asimismo, existen herramientas formativas y pedagógicas. Algunos ejemplos son el grupo LaIntersección, que trabaja estrategias y campañas colectivas sobre distintas urgencias sociales. O proyectos como HateBlockers o Nolesdescasito, que presentan estrategias comunicativas para frenar la desinformación y los discursos de odio. También Broders, que habilita espacios seguros de debate para hombres jóvenes que se sienten vulnerables o perdidos, con el fin de evitar su deriva hacia masculinidades tóxicas.
En el ámbito periodístico, el portal Comunicar con enfoque de derechos humanos es una herramienta de formación y reflexión. Medios independientes como Revista 5W, La Marea o El Salto han cambiado la mirada en temas como la crisis climática, las migraciones o el racismo. Especialmente mediante la incorporación de testimonios, que evitan la estigmatización y la lástima, favoreciendo la recuperación de la dignidad y la capacidad de acción humana.
Comuniquémonos, que no es poco
Comunicar no es someter con mensajes unilaterales que limiten la reflexión y la relación ética con lo que plantean. La etimología de comunicar es “poner en común” y conectar posibilidades compartidas por encima de intereses individualistas. La comunicación es la vitamina de la democracia, la forma esencial de hacer política con la responsabilidad de pensar y actuar de manera conjunta, tal como lo entendía la filósofa Hannah Arendt.
En tiempos de incertidumbre, son las redes sociales originales –las de las personas (y no las de las plataformas)–, los saberes y las iniciativas las que nos sostienen. Por eso, imaginar y hacer visibles las soluciones y salidas desde la creatividad colectiva es responsabilidad de toda forma de comunicación.
Vivimos en una sociedad segmentada con identidades complejas, pero atravesadas por emociones transversales. El gran reto es cómo gestionamos cada una de nuestras decisiones comunicativas: en lugar del miedo, el odio y la frustración, la investigación muestra que funciona mejor hacerlo desde la empatía, la valentía, el sentido del humor y la creatividad.
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Tamer Al Najjar Trujillo recibe fondos de la Generalitat Valenciana a través de la Ayuda para la contratación de personal investigador en fase postdoctoral (CIAPOS/2023/360).
Alessandra Farné y Eloísa Nos Aldás no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.
– ref. La paz empieza por comunicarla – https://theconversation.com/la-paz-empieza-por-comunicarla-281180
