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¿Por qué azul significa ‘triste’ en inglés, pero ‘borracho’ en alemán? Colores, metáforas e idiomas

¿Por qué azul significa ‘triste’ en inglés, pero ‘borracho’ en alemán? Colores, metáforas e idiomas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Olga Koreneva Antonova, Ayudante doctora, Facultad de Traducción/Interpretación, Área de Filología alemana, Universidad Pablo de Olavide

Pixel-Shot/Shutterstock

“Para gustos, colores”, dice un refrán español. Pero aunque “sobre gustos no hay nada escrito”, todos decimos a veces que nos hemos quedado “en blanco”, que cierta persona es una “oveja negra” y otra se puso “colorada”. Alguien que va “de punta en blanco” en España “alucinaría en colores” al saber que una expresión parecida en italiano –di punto in bianco– significa otra cosa totalmente distinta: “de repente”.

¿Por qué usamos colores cuando queremos expresar nuestras emociones? Según los lingüistas, recurrimos al lenguaje metafórico para expresar y definir el mundo que nos rodea y nuestro mundo interior. En este segundo caso, y dado que nuestros estados anímicos y emociones son intangibles o abstractos y difíciles de explicar, a menudo los expresamos a través de otros conceptos e ideas –apariencias externas más evidentes y que podemos percibir con los sentidos (como la vista)–. Por eso usamos los colores para transmitir mejor cómo nos sentimos por dentro.

Amarillo: locos, cobardes y falsos

Mientras que en Rumanía cuando uno tiene miedo se pone blanco como la pared (s-a făcut alb ca varul), un inglés se acobarda poniéndose amarillo (to be yellow), al igual que un hablante de farsi o persa (ز ترس زرد کرده بود).

El mismo color presume adquirir un alemán envidioso (gelb von Neid sein), mientras que un árabe habla de una sonrisa amarilla (سامة صفراء) cuando ve una sonrisa falsa, igual que un brasileño (sorriso amarelo). En cambio, el minuto amarillo para un croata es un momento de locura: žuta minuta.




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Azul: triste, hambriento o borracho

Mientras que los angloparlantes confiesan estar tristes o azules (to be blue), un catalán hambriento diría estar blau de fam. Para un alemán, estar de ese color significa estar bebido (blau sein) y hacer azul (blau machen) es hacer “pellas” o faltar a clase.

Un noruego pregunta a un turista perdido: er du blå? (¿eres “azul” o nuevo por aquí?); y un japonés también utiliza esta metáfora para alguien inexperto: 隣の芝生は青く見える. Pero si un turco da cuentas azules (mavi boncuk dağıtmak) es porque quiere complacer a alguien, todo lo contrario al francés que, cuando tiene mucho miedo, puede que diga avoir une peur bleue (“tener miedo azul”).

Rojos de vergüenza, ira o envidia

Damos en el blanco si afirmamos que cada cultura y lengua utiliza los colores de forma diferente y le da un valor distinto. Así, mientras que los rumanos se enfadan poniéndose negros (negru de supărare), un alemán ve rojo (rot sehen), al igual que un portugués (ficar vermelho de raiva, “rojo de rabia”).

Un tailandés se pondría colorado de vergüenza (หน้าแดง, “cara roja”), igual que un turco “yüzü kızarmak”, un polaco (czerwony jak burak , “rojo como una remolacha”) o un griego ruborizado (kokkinizo). A un chino, en cambio, se le ponen los ojos rojos de envidia: 红眼病.




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Todos esas expresiones que incluyen el color rojo coinciden con los usos en español (idioma en el que se puede estar rojo de ira pero también de vergüenza). Sin embargo, en ruso, una mujer roja (красна девица) no transmite enfado o timidez. Significa algo positivo: mujer guapa, ya que el color rojo es el que se vestía en los días festivos y se asociaba con la belleza. Igualmente, en China y la India ese color se reserva a la ceremonia nupcial para la novia.

El rosa tiene connotaciones positivas en turco (pembe hayaller son “sueños rosas”, sueños bonitos), igual que en hebreo se dice לראות את החיים בורוד, “ver algo de color de rosa”. O sea, como en español: verlo de manera positiva.

Verdes de envidia, inmadurez o miedo

Si un alemán asocia el color verde con las emociones gratificantes (alles im grünen Bereich, todo está en verde o controlado) y un bosnio tiene suerte llegando a las ramas verdes (izaći/doći na zelenu granu), un ruso lo pasa mal poniéndose verde de envidia (позеленеть от зависти), al igual que un brasileño (ficar verde de inveja) o un lituano (pažaliuoti iš pavydo).

Tampoco dirá muchos piropos un español si “pone verde” a alguien, y alguien verde (להיות ירוק) para un israelí es alguien ingenuo e inexperto, igual que para un polaco (nie mieć zielonego pojęcia, “no tener ni una verde idea”).

Estar verde (ਉਹ ਬਹੁਤ ਲਾਲਚੀ ਬੰਦਾ ਹੈ।) significa ser avaro en punjabi; en siamés (Tailandia), “หน้าเขียว” (“cara verde”) existe como metáfora para estar asustado. Un indio celoso (हरा होना, “verde” en hindi) sufriría en China porque tendría que llevar un sombrero verde de cornudo (戴绿帽,乌龟壳).

Podemos ponernos morados de tantos ejemplos metafóricos variopintos: el ser humano se parece más a un camaleón de lo que pensamos.

Entre tanta variedad cromática, un búlgaro se aburre teniendo un día gris (cивото ежедневие) y un croata ve en este tono un poder escondido (“eminencia gris”, siva eminencija): una persona en la sombra que sabe más que un ratón colorado y no es ningún pardillo (pardo, según la RAE, es un color tierra o marronáceo).

Un ejemplo brillante es el color blanco, que suele asociarse con algo limpio, inmaculado y puro. Así la palabra Bielorrusia (Белоруссия) significa “Rusia blanca” en el sentido de auténtica o pura. De blanco se viste en los funerales en China y la India, mientras que el negro simboliza el luto en culturas europeas.

Colores y evolución de los idiomas

Aristóteles postuló que los colores se derivaban de cuatro pilares básicos de la naturaleza: fuego, agua, cielo y tierra. Pero no todos los idiomas distinguen la misma cantidad de colores. Los integrantes de la tribu de los dani (Papúa Nueva Guinea), por ejemplo, se contentan con tan sólo dos: oscuro y claro.

¿Cómo es esto posible? Algunos estudios han demostrado que la variedad de los colores evoluciona de manera paralela a la evolución lingüística: cuando un idioma tiene un vocabulario reducido siempre existen el blanco y el negro, y a medida que se amplía la nomenclatura cromática, van introduciéndose, por este orden, el rojo, el verde o el amarillo, el azul, el marrón, el morado, el naranja, el gris o el rosa. Estos hallazgos apuntan a una base universal biológica y cognitiva en la percepción del color.

En el mundo de la publicidad, nuestra debilidad por los colores se aprovecha en estrategias de marketing ofreciéndonos, por ejemplo, ropa en tonalidades cada vez más exóticos. Para gustos, colores, pero si se decide por un jersey de color “camello”, compruebe antes que no hay ya en su armario otro de color “arena”.

Y colorín colorado…

The Conversation

Olga Koreneva Antonova no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué azul significa ‘triste’ en inglés, pero ‘borracho’ en alemán? Colores, metáforas e idiomas – https://theconversation.com/por-que-azul-significa-triste-en-ingles-pero-borracho-en-aleman-colores-metaforas-e-idiomas-279982

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