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El petróleo por las nubes: ¿están los países mejor preparados para afrontar precios de tres dígitos?

El petróleo por las nubes: ¿están los países mejor preparados para afrontar precios de tres dígitos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ulf Thoene, PhD, Profesor Asociado de Ética Empresarial y Organizacional, Negocios Internacionales y Geopolítica, Universidad de La Sabana

Pavel Mikheyev/Shutterstock

Por primera vez en más de una década, los mercados energéticos mundiales atraviesan un período sostenido de alza de los precios del petróleo, impulsado por el estallido de la guerra entre Estados Unidos-Israel e Irán.

Tras el inicio de las hostilidades, a finales de febrero de 2026, el crudo de referencia internacional Brent subió drásticamente, superando brevemente el umbral de 120 dólares por barril, para entrar luego en un período de retrocesos y volatilidad.

Si bien durante la recuperación pospandémica de 2022 el mundo experimentó un breve repunte de los precios del petróleo, la crisis actual se hace eco de un momento más alejado en el tiempo, pero también marcado por problemas estructurales de suministro.

Revueltas en el mundo árabe

Entre 2011 y 2014, la Primavera Árabe desató disturbios civiles localizados e interrupciones en la producción en países como Libia y Siria, mientras que las sanciones internacionales limitaron la producción de Irán. Estas dinámicas mantuvieron los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril durante períodos prolongados.

Las implicaciones macroeconómicas fueron severas: los elevados costes de los combustibles actuaron como un impuesto regresivo sobre el consumo que redujo significativamente los márgenes de beneficio de las empresas –particularmente en los sectores de transporte y manufactura– y, finalmente, desaceleraron el crecimiento económico global.

Sin embargo, estas similitudes superficiales en los precios ocultan profundas diferencias en la mecánica de la crisis de entonces y la de ahora. La distinción más crítica radica en el estado de la infraestructura global y el comercio marítimo. Durante el choque de 2011-2014, las rutas marítimas mundiales permanecieron completamente operativas. En cambio, en la crisis de 2026 el estrecho de Ormuz ha estado cerrado desde finales de febrero.

Ataque a las instalaciones petroleras

El uso de la fuerza militar ha provocado la destrucción física de instalaciones de petróleo y gas altamente complejas, incluidas refinerías de gas natural y plantas de producción de gas natural licuado (GNL). Esta destrucción altera profundamente el panorama de la oferta, transformando un riesgo geopolítico temporal en una escasez física real a largo plazo. Además, en esta nueva era de guerra con drones, controlar los mares y los puntos de estrangulamiento del comercio global se ha vuelto prácticamente imposible.

Otra característica definitoria del episodio actual es la desconexión sin precedentes entre el petróleo físico y la especulación financiera. El mercado global de futuros está cada vez más dominado por los barriles de papel, cuya oferta es perfectamente elástica y altamente sensible al sentimiento de los mercados.




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En la era moderna, las redes ejercen un impacto en la información y de ello no escapan los precios del petróleo y la volatilidad del mercado. Las publicaciones no verificadas y los rumores políticos que se propagan rápidamente amplifican las oscilaciones del mercado.

Así, los operadores de futuros pueden estar negociando con escaso conocimiento de los suministros físicos reales de hidrocarburos. Por ejemplo, una reciente y fuerte caída intradiaria en los precios de los futuros parecía completamente injustificada por los fundamentos físicos y, en cambio, se explicaba como pura manipulación del mercado, desencadenada por anuncios en redes sociales.

Crisis de suministros

Las implicaciones económicas secundarias de la crisis de 2026 son mucho más amplias que las de 15 años atrás. Hace más de una década, los elevados precios de la energía, básicamente, alimentaban la inflación general y provocaban un crecimiento más lento. Aunque los costes de los fertilizantes aumentaron (de forma gradual), la siembra de cultivos no enfrentó una amenaza estructural. Hoy, el bloqueo de Ormuz está paralizando a nivel mundial tanto las cadenas de suministro de hidrocarburos como las agrícolas y las tecnológicas.

Esta crisis está afectando a la producción de fertilizantes a base de nitrógeno justo cuando comienza la temporada de cultivos, y el aumento en los precios amenaza directamente al suministro mundial de alimentos. Simultáneamente, se ha visto restringido el abastecimiento mundial de helio, del cual la región del Golfo es un productor importante, un elemento crítico para enfriar los equipos utilizados en la industria global de semiconductores.

¿Preparados para la crisis?

En algunos aspectos, los países están ahora mejor preparados que 15 años atrás para afrontar precios energéticos de tres dígitos. La capacidad institucional de respuesta ha mejorado, las reservas estratégicas de petróleo son significativamente mayores y están mejor coordinadas que décadas atrás. De hecho, para inyectar liquidez al mercado petrolero, la Agencia Internacional de la Energía llevó a cabo recientemente la mayor liberación coordinada de emergencia en la historia. Es difícil imaginar que, pasada esta crisis, las naciones importadoras de petróleo no se vuelvan mucho más proactivas en la planificación y gestión de sus reservas estratégicas nacionales.

Sin embargo, persisten profundos límites a esta preparación. Las reservas estratégicas nacionales son finitas y las vulnerabilidades en las cadenas de suministro de alimentos y tecnología revelan brechas críticas en la preparación mundial para situaciones de crisis.

Un asunto de seguridad nacional

Este choque energético llega en un momento geopolítico decisivo. Estamos presenciando el desmantelamiento activo del comercio globalizado, y el mundo se está dando cuenta de que la seguridad energética es sinónimo de seguridad nacional.

La guerra en curso está siendo extremadamente costosa, tanto en términos monetarios como de reputación, y amenaza con alterar permanentemente el equilibrio de poder en Oriente Medio. Esta dinámica crea un piso estructural para la subida de los precios de los hidrocarburos.

La era de la energía barata y de fácil acceso probablemente esté llegando a su fin y tratar la seguridad energética como una prioridad estratégica permanente, en lugar de un problema cíclico, resultará esencial en los próximos meses y años.

Ulf Thoene, PhD no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El petróleo por las nubes: ¿están los países mejor preparados para afrontar precios de tres dígitos? – https://theconversation.com/el-petroleo-por-las-nubes-estan-los-paises-mejor-preparados-para-afrontar-precios-de-tres-digitos-281080

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