Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Acebo, Profesor de Organización de Empresas, Universidad de León
Durante los meses más duros del confinamiento derivado de la covid-19, los gobiernos abrieron el grifo del crédito para evitar un colapso del tejido productivo. En España, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) movilizó 140 000 millones de euros en líneas de avales para sostener la liquidez de las empresas. La pregunta incómoda apareció enseguida: ¿estábamos prolongando la agonía de firmas inviables, las llamadas empresas zombis, o tendiendo un salvavidas para que negocios viables sobrevivieran a un shock sin precedentes?
Para dar una respuesta a este interrogante hemos analizado más de 400 000 empresas españolas. Y encontramos que las ayudas no se limitaron a apoyar a compañías viables. En muchos casos, también facilitaron una recuperación real y medible de empresas que estaban en peores condiciones.
¿Qué es una empresa zombi?
Una empresa zombi es aquella que sigue operando gracias a condiciones externas favorables (financiación a bajos tipos de interés o garantías de préstamos públicos) pero que no genera ingresos suficientes para cubrir sus costes financieros. El debate surge porque, si se dirigen recursos públicos y privados a negocios improductivos, el conjunto de la economía pierde dinamismo, se frena la inversión en innovación y cae la productividad.
Antes de 2020 ya se alertaba de ese riesgo, pero la pandemia planteó un dilema distinto: el shock sanitario obligó a cerrar temporalmente sectores enteros que en condiciones normales eran viables. De ahí que los gobiernos tuvieran que decidir si dejaban que el mercado hiciera su trabajo de “selección natural” o evitaban una crisis aún mayor interviniendo masivamente?
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El experimento natural de las garantías ICO
Entre 2020 y 2021 el ICO avaló gran parte de los nuevos préstamos para que el crédito siguiera fluyendo durante los confinamientos y la reapertura. La cobertura alcanzó hasta el 80 % en pymes (que constituyen el 99,8 % de las empresas en España) y se situó entre el 60 y el 70 % en empresas mayores.
Hemos analizado 181 526 pymes que accedieron a estas garantías y las comparamos con otras 220 179 que no lo hicieron, considerando su tamaño, sector de actividad y situación financiera previa (zombi o no-zombi). La comparación permite observar no solo si sobrevivieron más empresas con apoyo, sino si mejoraron también en ingresos y número de trabajadores.
La sorpresa: las pequeñas empresas zombis resucitan
Los resultados desafían lo esperado. Entre las empresas pequeñas (con plantillas de 10 a 49 personas) clasificadas como zombis, aquellas que recibieron avales del ICO registraron un aumento de ingresos cercano al 80 % frente a las que no lo hicieron. Dos años después, su empleo había crecido alrededor del 30 % y su tasa de recuperación, medida como abandono del estatus zombi, alcanzó el 46,2 % frente al 34,9 % de las no apoyadas. No hablamos de compañías mantenidas artificialmente a flote sin cambios reales. Hablamos de negocios que, gracias a un empujón de liquidez, reordenaron operaciones, recuperaron clientes y volvieron a generar empleo.
Las microempresas (con menos de 10 trabajadores) zombis también mejoraron, aunque de forma más contenida, con alzas en torno al 20 % en ingresos y al 5 % en empleo. Su mayor vulnerabilidad estructural y la falta de músculo para acometer cambios explican parte de esa diferencia. Sin embargo, el impacto de las ayudas fue mayor que el registrado entre las microempresas no zombis (con diferenciales alrededor del 13 % en ingresos y del 3 % en empleo, en comparación con las que no recibieron ayudas).
Lecciones para la próxima crisis
Estos resultados tienen importantes implicaciones para el diseño de políticas públicas en futuras crisis pues:
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Refutan los recelos hacia las ayudas públicas por, supuestamente, generar despilfarro y una mala asignación de recursos. Estos resultados demuestran que el apoyo gubernamental, si se dirige adecuadamente, puede facilitar la recuperación real de las empresas en dificultades, y no solo posponer su inevitable salida del mercado.
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Sugieren que las intervenciones deben tener en cuenta el tamaño de las empresas, siendo las pequeñas las que más se benefician de estas ayudas.
El estudio también revela que los ingresos se recuperan más rápidamente que el empleo. Este patrón es típico en las recuperaciones económicas: las empresas primero estabilizan su cuenta de resultados y luego, gradualmente, aumentan su fuerza laboral.
Una segunda oportunidad que funciona
La evidencia española sugiere que las políticas de apoyo durante la pandemia no dieron lugar a una zombificación de la economía. Por el contrario, las pequeñas empresas zombis que recibieron apoyo no solo sobrevivieron, sino que muchas se transformaron en negocios viables, contribuyendo nuevamente al crecimiento económico y al empleo. Este estudio demuestra que, en circunstancias excepcionales, abrir el grifo del crédito público para mantener vivas a las empresas golpeadas es la estrategia correcta a seguir.
Para los responsables de políticas públicas que deban enfrentarse al diseño de mecanismos extraordinarios por razones de emergencia o de recuperación, el mensaje es claro: el apoyo financiero del Estado puede ser una herramienta poderosa para la recuperación económica, especialmente cuando se enfoca en las empresas pequeñas que muestran mayor agilidad y capacidad de adaptación.
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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
– ref. Avales públicos en pandemia: de medida urgente a herramienta para la recuperación de las pequeñas empresas – https://theconversation.com/avales-publicos-en-pandemia-de-medida-urgente-a-herramienta-para-la-recuperacion-de-las-pequenas-empresas-268524

