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Cuántos (buenos) amigos tenemos influye en cómo percibimos nuestro cuerpo

Cuántos (buenos) amigos tenemos influye en cómo percibimos nuestro cuerpo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Amar D’Adamo, PhD Candidate, Universidad Carlos III

La satisfacción con el propio cuerpo podría estar relacionada con la solidez de nuestro círculo de amistades. Priscilla du Preez / Unsplash., CC BY-SA

Muy posiblemente, usted sabe cuánto mide, cuánto pesa, su talla o cómo se mueve. Sin embargo, numerosos experimentos muestran que esta percepción no es siempre igual. De hecho, se ha demostrado que se puede cambiar a través de estímulos externos. En la conocida ilusión de la mano de goma, por ejemplo, una persona puede llegar a sentir como propia una mano artificial, si ve que la acarician al mismo tiempo que se acaricia su mano real (que permanece oculta).

Estas ilusiones corporales no son simples curiosidades. Nos ayudan a entender cómo el cerebro combina señales visuales, táctiles, auditivas y motoras para construir una representación del cuerpo. Lo que muestran es que esa representación no está grabada de una vez para siempre: se actualiza continuamente a partir de la información sensorial disponible.

Cómo nos afecta el sonido de nuestros pasos

En este contexto, en nuestro grupo hemos trabajado mucho con la llamada “ilusión de los pasos”.

El experimento muestra cómo el sonido de nuestros pasos influye en cómo nos sentimos.

Se trata de un experimento con un planteamiento sencillo: los participantes caminan mientras escuchan en tiempo real el sonido de sus propios pasos, pero ese sonido se modifica. Si se refuerzan las frecuencias bajas, los pasos suenan más graves y se asocian con un cuerpo más pesado. Si se refuerzan las frecuencias altas, los pasos suenan más ligeros.

A continuación, se pregunta a las personas sobre cómo perciben su cuerpo y si observan cambios en cómo sienten su peso corporal, su tamaño y su forma de caminar. También se les pregunta por algunos aspectos emocionales asociados al movimiento.

Desde un punto de vista práctico, estos experimentos involucran la combinación de varias tecnologías, tanto de tratamiento de las señales acústicas como sensores y electrónica de recogida de datos. Estas nos permiten manipular los sonidos, así como recoger medidas de la marcha y de la actividad muscular, que se complementan con una serie de cuestionarios. También medimos con sensores señales relacionadas con nuestras respuestas emocionales y fisiológicas –como, por ejemplo, las del corazón–.

Sandalias que llevan los participantes en el estudio para el experimento de sus datos, que permiten enviar el sonido de sus pasos para ser modificado y reenviado al sujeto así como registrar otros datos fisiológicos.
i_mBODY Lab.

Cómo influye el tamaño de nuestra red social

Como dato adicional, en nuestro estudio nos preguntamos si era posible que la respuesta de los sujetos a los estímulos dependiera de su red de apoyo social. Para ello, incluimos en nuestra recogida de datos un cuestionario estándar con el que caracterizamos también la red de apoyo social de cada uno de los 105 participantes en el experimento.

No se trataba de contar conocidos o contactos en redes sociales, sino de identificar a las personas a las que acudirían en distintas situaciones de apoyo emocional o práctico. A partir de esa información, medimos cuántas personas formaban parte de esa red y en cuántos grupos o ámbitos sociales se organizaba.

Más amigos, mayor satisfacción corporal

Nuestros resultados mostraron claramente una relación entre apoyo social e imagen corporal. Las personas con redes de apoyo más grandes muestran mayor satisfacción con su imagen corporal y menos síntomas asociados a trastornos de la conducta alimentaria.

Esto no prueba que una red social amplia cause directamente una mejor imagen corporal, pero sí sugiere que el bienestar corporal no depende solo de factores individuales, sino también del contexto social.

Cuando analizamos la ilusión de los pasos, vimos que, en participantes con redes de apoyo más pequeñas, el efecto del sonido seguía el patrón esperado. Los pasos graves tendían a hacer que se sintieran más pesados y los pasos agudos tendían a hacer que se sintieran más ligeros.

En cambio, en personas con redes de apoyo más grandes o más diversificadas, este efecto se reducía o se modificaba.

Es decir, las personas con menos apoyo social eran más moldeables, cambiando más su percepción del peso corporal. Las personas con redes más amplias parecían menos susceptibles a esa manipulación.

Menos vulnerables al exterior

Una interpretación posible es que las relaciones sociales actúen como una especie de estabilizador de la imagen corporal. Una red de apoyo amplia puede ofrecer más experiencias de aceptación, más diversidad de referentes y más oportunidades de contrastar normas sociales sobre el cuerpo. Esto podría hacer que la representación corporal dependa menos de señales externas puntuales.

Esta interpretación es especialmente relevante porque el peso corporal no es una dimensión neutra. Está cargado de normas sociales, estigmas, expectativas de género y comparaciones. Por eso estudiar una ilusión relacionada con el peso permite conectar la percepción corporal con un terreno claramente social.

Nuestro estudio no demuestra que aumentar el apoyo social sea por sí solo una intervención contra los problemas de imagen corporal. Tampoco permite establecer una relación causal directa entre red social y percepción del cuerpo. Lo que sí plantea es que la percepción corporal no puede entenderse como un fenómeno puramente privado o individual.

El cuerpo que sentimos se construye con señales sensoriales, pero también en un entorno social. Nuestros vínculos, nuestras comparaciones, nuestras experiencias de aceptación y las normas culturales que nos rodean pueden influir en cómo interpretamos las señales que proceden del cuerpo.

Posibles aplicaciones prácticas

En este contexto, es importante notar que estos estudios se podrían aplicar en personas con distintos problemas, como es el caso de los trastornos alimentarios, por ejemplo, con el diseño de dispositivos electrónicos directamente relacionados con una percepción distorsionada del propio cuerpo.

Otra aplicación interesante es contrarrestar sensaciones de pesadez que se observan en diversas condiciones de salud, como la depresión, algo que estamos estudiando en el proyecto SENSEBEAT. También podrían ser útiles para actuar en casos de estigma asociado al peso.

En cualquier caso, tales intervenciones deben tener en cuenta el factor social. Como hemos visto, a la hora de juzgarnos a nosotros mismos ante el espejo, no es lo mismo que nuestra red social de apoyo sea raquítica o que esté bien alimentada.

The Conversation

Amar D’Adamo recibe fondos del Consejo Europeo de Investigación (ERC) bajo el programa de investigación e innovación Horizon 2020 de la Unión Europea (acuerdo de subvención n.º 101002711; proyecto BODYinTRANSIT).

Ana Tajadura Jiménez recibe fondos del Consejo Europeo de Investigación (ERC) bajo el programa de investigación e innovación Horizon 2020 de la Unión Europea (acuerdo de subvención n.º 101002711; proyecto BODYinTRANSIT).

Angel Sánchez Sánchez recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigacion, Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y de la Fundacion BBVA. Es co-director del Laboratorio de Economía del Comportamiento de la Fundación COTEC.

Lize De Coster recibe fondos del programa CONEX-Plus (n.º 801538), financiado por la Universidad Carlos III de Madrid y la Comisión Europea a través de la Acción COFUND Marie Sklodowska-Curie (H2020-MSCA-COFUND-2017-GA801538).

ref. Cuántos (buenos) amigos tenemos influye en cómo percibimos nuestro cuerpo – https://theconversation.com/cuantos-buenos-amigos-tenemos-influye-en-como-percibimos-nuestro-cuerpo-282874

MIL OSI – Global Reports