Post

¿Nunca gana al Monopoly? La economía y las finanzas explican por qué algunos jugadores dominan siempre la partida

¿Nunca gana al Monopoly? La economía y las finanzas explican por qué algunos jugadores dominan siempre la partida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro Melón Izco, Profesor Permanente Laboral de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de La Rioja

Andronos Haris/Shutterstock

Casi todo el mundo ha vivido la misma situación: una partida de Monopoly que empieza como entretenimiento familiar y termina con un jugador acumulando propiedades, dinero y poder mientras el resto cae lentamente en la bancarrota. Aunque solemos pensar que todo depende de la suerte de los dados, las matemáticas y las finanzas cuentan una historia muy distinta.

El Monopoly no es simplemente un juego de azar. Es un modelo simplificado de cómo funciona realmente la inversión y la acumulación de riqueza.

El tablero no es tan aleatorio como parece

La mayoría de los jugadores asume que todas las casillas tienen la misma probabilidad de ser visitadas. Pero eso es falso.

Las reglas del juego generan zonas mucho más transitadas que otras. La principal razón es la cárcel, que funciona como un auténtico atractor probabilístico (el estado al que tiende a evolucionar un sistema a lo largo del tiempo, basándose en la probabilidad). Es decir, a la cárcel se puede llegar de muchas formas: cayendo en la casilla correspondiente, sacando tres dobles seguidos o mediante cartas de “Suerte” y “Caja de comunidad”. Esto provoca que las casillas situadas a continuación reciban muchas más visitas que otras partes del tablero.

Además, no todos los resultados de los dados son igual de probables. Al lanzar dos dados, el 7 es la suma que más aparece, seguido del 6 y el 8. Eso hace que determinadas calles tengan una frecuencia de paso mucho mayor.

Como puede observarse, las calles naranjas y rojas –situadas justo después de la cárcel– concentran una parte muy importante del tráfico del tablero.

La razón es puramente matemática. Con dos dados existen 36 combinaciones posibles. El número 7 puede obtenerse de seis maneras distintas (1+6, 2+5, 3+4, etcétera), mientras que el 2 y el 12 solo tienen una combinación posible. Por eso el 7 aparece mucho más veces durante una partida.

Esta distribución de probabilidades tiene enormes consecuencias estratégicas. Los jugadores que salen de la cárcel suelen avanzar entre 6 y 10 casillas, lo que convierte determinadas zonas del tablero en auténticas autopistas de tráfico.

Aplicando el concepto de rentabilidad

Desde el punto de vista económico, una propiedad vale según el dinero que puede generar. Esto parece obvio, pero muchos jugadores cometen el mismo error que muchos inversores en la vida real: confundir precio con rentabilidad.

Las propiedades más caras no siempre son las mejores inversiones. Algunas calles baratas generan proporcionalmente mucho más dinero porque reciben más visitas y permiten recuperar antes la inversión inicial.

Aquí surge un concepto clave de las finanzas: la rentabilidad, que mide cuánto beneficio produce una inversión en relación con el dinero invertido. Y cuando este criterio se aplica al Monopoly, aparecen resultados sorprendentes.

Como se puede observar, algunas propiedades más caras y, por tanto, con mayores ingresos (como las del grupo verde), ofrecen rentabilidades brutas incluso inferiores al 100 %. Mientras, otros grupos de propiedades más baratas y, por consiguiente, con menos ingresos, ofrecen rentabilidades brutas mucho más altas, hasta por encima del 150 %.

El valor esperado

Sin embargo, la rentabilidad por sí sola no basta. Una propiedad puede generar alquileres enormes, pero si casi nadie cae en ella el beneficio real será pequeño. Lo importante es combinar dos elementos:

  • Cuánto dinero genera la casilla.

  • Con qué frecuencia recibe visitas.

En finanzas, esto se conoce como valor esperado. En términos simples:

Ingreso esperado = probabilidad de visita × dinero generado

Este mismo principio se utiliza para valorar inversiones reales, como viviendas de alquiler, centros comerciales o autopistas de peaje.

Cuando se aplica al Monopoly, las conclusiones son claras: las propiedades más valiosas no son necesariamente las más caras, sino las que generan más flujo de caja de forma constante.

El grupo de color más rentable por turno es el de color naranja y la calle Serrano es la casilla más rentable de todo el tablero. Este grupo va seguido de los de color azul claro, azul oscuro y rojo. Por ello, si quiere tener más probabilidades de éxito, debería priorizar la compra de estas propiedades en tu partida.

La rentabilidad marginal

Otro elemento decisivo es saber cuándo construir casas y hoteles. Aquí entra en juego otro concepto económico: la rentabilidad marginal. Es decir, cuánto beneficio adicional genera cada nueva inversión (en el caso del Monopoly, construir una casa adicional).

Los cálculos muestran que la tercera casa suele ser el punto óptimo. A partir de ahí, seguir construyendo sigue aumentando los ingresos, pero cada nueva casa aporta, proporcionalmente, menos rentabilidad que la anterior.

Por eso, muchos jugadores experimentados prefieren extender grupos de tres casas antes que construir hoteles rápidamente.

La escasez también importa

El Monopoly incorpora otra idea económica fundamental: la escasez de recursos. En el juego solo existen 32 casas y 12 hoteles. Eso significa que un jugador puede construir no solo para ganar más dinero, sino también para impedir que los demás crezcan.

Muchos jugadores expertos mantienen varias propiedades con tres o cuatro casas, sin transformarlas en hoteles, para bloquear el mercado inmobiliario del tablero.

Este mecanismo se parece mucho a lo que ocurre en algunos mercados reales: controlar un recurso escaso no solo aumenta beneficios, también limita las oportunidades de los competidores.

¿Cómo ganar al Monopoly?

Aunque el azar influye, los jugadores que mejor entienden estos principios económicos suelen tener más ventaja que el resto. Las estrategias de juego más eficaces suelen ser:

  1. Comprar propiedades desde el principio para controlar el mayor número posible de activos.

  2. Conseguir monopolios o grupos completos de color lo antes posible.

  3. Priorizar las calles con mayor rentabilidad esperada, especialmente las naranjas y rojas.

  4. Mantener liquidez suficiente, hipotecando propiedades poco útiles para seguir invirtiendo.

  5. En fases avanzadas, permanecer en la cárcel puede ser una buena estrategia para evitar caer en monopolios rivales.

Una lección económica disfrazada de juego

Cuando se analiza en profundidad, el Monopoly se parece mucho menos a un juego de azar y mucho más a una simulación simplificada de la economía real: premia a quienes entienden la importancia de la liquidez, la inversión temprana, el flujo de caja y la gestión estratégica de recursos.

Y quizá esa sea la verdadera razón por la que siempre gana la misma persona en casa: no tiene más suerte, simplemente piensa como un inversor.

The Conversation

Álvaro Melón Izco no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Nunca gana al Monopoly? La economía y las finanzas explican por qué algunos jugadores dominan siempre la partida – https://theconversation.com/nunca-gana-al-monopoly-la-economia-y-las-finanzas-explican-por-que-algunos-jugadores-dominan-siempre-la-partida-283189

MIL OSI – Global Reports