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¿Qué ocurre en el cerebro cuando corremos una maratón?

¿Qué ocurre en el cerebro cuando corremos una maratón?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Matute, Professor, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

BABAROGA/Shutterstock

Cuando pensamos en una maratón imaginamos músculos agotados y pulmones al límite. Pensamos también en un cuerpo falto de energía. Pero hay otro órgano que trabaja sin descanso durante esos 42 kilómetros: el cerebro.

Aunque pesa solo un kilo y medio, el cerebro consume cerca del 20 % de la energía del cuerpo. Incluso cuando dormimos sigue activo, de ahí que demande combustible de forma constante. No en vano controla la respiración, la temperatura corporal, el movimiento y los pensamientos.

Por lo que sabíamos hasta ahora, y a diferencia de otros órganos, el cerebro almacena muy poca energía. Depende de un aporte continuo de glucosa y oxígeno. Por eso, una maratón supone un gran reto para él. Sin embargo, en estas situaciones, podría echar mano de una reserva energética inesperada: la mielina.

Mucho más que un aislante

La mielina es una capa grasa que rodea las neuronas y ocupa cerca de la mitad del volumen del cerebro humano. Funciona de forma parecida al plástico que cubre un cable eléctrico: ayuda a que las señales nerviosas viajen más rápido y con menos gasto de energía.

Durante años se pensó que solo servía para aislar y proteger las neuronas. Pero esa idea está cambiando.

Ya en 1928, el científico español Pío del Río Hortega sugirió que las células que producen mielina también ayudaban a alimentar a las neuronas. Durante mucho tiempo esa idea pasó desapercibida.

Hoy, sin embargo, sabemos que esas células aportan energía cuando las neuronas trabajan más. Es decir, participan de forma activa en el metabolismo del cerebro. ¿Quiere eso decir que la propia mielina puede servir como fuente de energía durante un esfuerzo extremo?

Qué ocurre después de correr 42 kilómetros

Para responder a esa pregunta estudiamos a corredores de maratón utilizando resonancia magnética avanzada. Analizamos sus cerebros antes de la carrera y también entre uno y dos días después. Más tarde, durante la recuperación, repetimos las pruebas. Y los resultados fueron sorprendentes.

Después de la maratón observamos una reducción temporal de mielina en varias zonas del cerebro. El cambio aparecía sobre todo en regiones relacionadas con el movimiento, la sensibilidad y las emociones.

Dos meses después, la mielina se había recuperado. En otras palabras, el cerebro parecía haber usado parte de esa mielina durante el esfuerzo. Y luego, la reconstruyó.

Una batería recargable

Nuestros resultados apoyan una idea nueva: la mielina podría actuar como una especie de batería del cerebro. Durante una maratón, el cuerpo consume enormes cantidades de energía, agotando lentamente las reservas habituales, como el glucógeno almacenado en músculos e hígado.

En esa situación, nuestro órgano pensante podría recurrir de forma temporal a las grasas presentes en la mielina. Eso explicaría por qué no vimos señales de daño cerebral. Los corredores mantuvieron sus funciones normales; los cambios observados fueron reversibles.

Esto sugiere que estamos ante un mecanismo normal de adaptación al esfuerzo extremo.

Más allá del deporte

El hallazgo puede tener importancia en muchas enfermedades.

La mielina se altera en trastornos como la esclerosis múltiple o algunas formas de demencia. Si también funciona como reserva energética, podríamos entender mejor qué ocurre en esas dolencias. Sin olvidar que este mecanismo podría estar relacionado con el envejecimiento cerebral.

Aún quedan muchas preguntas abiertas. No sabemos exactamente qué partes de la mielina se consumen ni cómo se regeneran después. Tampoco sabemos si ocurre lo mismo en otros deportes de resistencia o en situaciones de ayuno prolongado. Pero sí tenemos claro algo importante: la mielina no es un material pasivo.

El cerebro cambia y se adapta continuamente. Y quizá una maratón nos permita observar esa capacidad de adaptación de una forma especialmente clara.

Tal vez correr 42 kilómetros no solo ponga a prueba el corazón y los músculos: también obliga al cerebro a buscar nuevas formas de mantener la energía. Y eso convierte a cada corredor de larga distancia en un experimento biológico fascinante.

The Conversation

Carlos Matute trabaja en el Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibersitatea (EHU)

ref. ¿Qué ocurre en el cerebro cuando corremos una maratón? – https://theconversation.com/que-ocurre-en-el-cerebro-cuando-corremos-una-maraton-281501

MIL OSI – Global Reports