Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Lafuente Pérez, Profesora e Investigadora Área Comunicación, Universidad Villanueva
La Casita de Bad Bunny ha generado un intenso debate estos días. No solo por la presencia casi exclusiva de famosos y gente VIP, sino también porque durante el concierto algunos ojeadores reclutaban entre el público a chicas jóvenes con cuerpos delgados y tonificados para compartir escenario con el cantante puertorriqueño.
Para muchos esta práctica demuestra cómo el cuerpo sigue siendo un criterio de selección y éxito social, especialmente para las mujeres. Sin embargo, lo visto en esta gira no ha sido excepcional. Privilegiar a ciertas personas por su cuerpo ocurre cada día en multitud de contextos, como una entrevista de trabajo, y también en las redes sociales.
Imagen corporal en la adolescencia
Aunque la imagen corporal nos afecta a todos en cómo nos vemos y nos ven, en el caso de los adolescentes es un factor especialmente relevante. La adolescencia es una etapa en la que el sentimiento de pertenencia y aceptación por parte del grupo tienen una enorme importancia. En este contexto, como el cuerpo es algo visible y está expuesto constantemente al juicio ajeno se convierte en un elemento crucial para la autopercepción y evaluación social de los adolescentes.
Los jóvenes pertenecientes a las generaciones Z y Alfa pasan gran parte de su tiempo de ocio en las redes sociales y precisamente en estos entornos digitales las normas sobre qué cuerpos merecen ser o no mostrados se aprenden a través de la exposición continuada a contenidos y a señales de aprobación social como los likes y comentarios.
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Idealización del cuerpo y reglas de comportamiento
Las plataformas como TikTok e Instagram, las más consumidas por la mayoría de los adolescentes, priorizan contenidos visuales en los que se muestran representaciones idealizadas del cuerpo. Además, permiten observar en tiempo real cómo otros menores de similar edad reaccionan, positiva o negativamente, ante ciertos contenidos en los que se enseña el cuerpo.
Esto es precisamente lo que muestra una encuesta realizada a más de 1 000 adolescentes españoles de entre 12 y 17 años. Los resultados de este estudio revelan que los menores han hecho suyas ciertas “reglas de comportamiento” respecto al aspecto físico.
Por ejemplo, el 17 % de los chicos cree que algunos tipos de cuerpo deberían limitar su exposición en redes sociales, frente al 10,8 % de las chicas. Además, uno de cada diez considera directamente que hay ciertos cuerpos que no deberían mostrarse en las redes sociales.
¿Quién puede y quién no exponerse?
Estas ideas no son anécdotas, son el reflejo de una lógica que se refuerza día a día a través de likes y que demuestra cómo chicos y chicas han interiorizado que hay ciertos cuerpos deben exponerse en público pero otros no.
Aunque más de dos tercios de los adolescentes sienten incomodidad cuando ven críticas dirigidas a la imagen de otras personas, cifra que sube al 72,7 % entre las chicas, la reacción más extendida no es la indignación, sino el temor.
Como las chicas seleccionadas en la Casita de Bad Bunny, los adolescentes saben que en redes sociales el aspecto físico está bajo un constante escrutinio, de ahí que casi un 40 % reconozca temer que le ataquen si comparte una fotografía (el 46,4 % entre las chicas) y uno de cada cuatro declare tener miedo a subir fotos donde se vea alguna parte de su cuerpo.
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¿Hay diferencias por edad y género?
Otra conclusión que debe invitar a la reflexión es que la aceptación de las reglas del juego sobre qué debe exponerse o no en redes sociales no se diluye con los años. Al contrario, se consolida con el paso del tiempo. La aceptación de que mostrarse implica asumir las críticas aumenta de manera paralela a la edad de los menores encuestados: del 22,9 % entre los adolescentes de 12-13 años al 25,8 % entre los de 16-17. Igual ocurre con la percepción de que hay cuerpos que no deberían enseñarse en entornos digitales: aumenta en el tramo de más edad.
En cuanto al género, también hay diferencias. Los chicos consideran que comentar el aspecto físico de alguien en tono de broma no tiene importancia y encuentra más divertidas las chanzas sobre el cuerpo que las chicas.
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Clasificar, juzgar y excluir en función del aspecto
Lo que la Casita de Bad Bunny ha hecho visible, al menos por unos días, es que se sigue asociando el éxito a ciertas características corporales. Esta práctica se extiende al ámbito de las redes y aunque clasificar, juzgar y excluir en función de la imagen corporal no se haya inventado en el entorno digital, ahora se vive de manera más frecuente e intensa.
Las redes sociales han provocado que lo que antes ocurría en espacios más acotados o privados se convierta en algo permanente, público y cuantificable.
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Este artículo nace de los resultados al amparo del proyecto de investigación “Odios juveniles. La alfabetización digital de los adolescentes ante la incidencia de la gordofobia en redes sociales”, financiado por la Universidad Villanueva.
– ref. ¿Quién sube a la Casita de Bad Bunny? Cuerpos y validación juvenil en redes sociales – https://theconversation.com/quien-sube-a-la-casita-de-bad-bunny-cuerpos-y-validacion-juvenil-en-redes-sociales-284363

