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La cooperación entre China y AL es más dinámica en campos prácticos

La cooperación entre China y AL es más dinámica en campos prácticos

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 08. 06. 2026

Por Gonzalo Gutiérrez

El Foro Mundial sobre la Reducción de la Pobreza y el Desarrollo de 2026, celebrado en Beijing a finales de mayo, volvió a situar en el punto de mira mundial la trayectoria y experiencia de China en el campo. En medio de un panorama internacional turbulento, su transición de la eliminación de la miseria extrema a la revitalización rural ha adquirido relevancia como referencia para el crecimiento inclusivo y el desarrollo resiliente.

La erradicación de la pobreza absoluta en 2021 representa un hito en el avance mundial. En los años transcurridos desde entonces, China ha demostrado una eficacia notable en la consolidación de estos logros con inversiones sostenidas, sistemas de control precisos y una integración perfecta entre la mitigación de este flagelo y la revitalización rural. Esto ha garantizado que el progreso no solo continúe, sino que vaya a más, fortaleciendo los medios de vida en el campo y la resiliencia económica a largo plazo.

El éxito radica en la continuidad estratégica, la buena gobernanza y una visión clara a largo plazo. A medida que China pasa de la transición posterior a la campaña de alivio de la pobreza a programas de asistencia regulares, su enfoque avizora una estrategia a futuro destinada a cimentar lo alcanzado e incentivar el resurgimiento rural en todos los ámbitos.

Este giro hacia un sistema de apoyo más regular, específico y orientado al desarrollo refleja una evolución muy sofisticada de su modelo de reducción de la pobreza. El paso hacia mecanismos institucionalizados mejora la exactitud de las políticas y su continuidad a futuro, asegurando la protección a las poblaciones vulnerables mientras surgen nuevas oportunidades económicas.

La dirección queda clara en su planificación para el próximo lustro. El esbozo del XV Plan Quinquenal (2026-2030) establece medidas para crear un mecanismo integral y normalizado que evite que las personas vuelvan a caer en la miseria, se mantenga la asistencia específica, se mejore la seguridad social básica y se fortalezca la asistencia dirigida al desarrollo. A 5 años vista, la modernización agrícola y rural posee un inmenso potencial, especialmente a través de la innovación tecnológica, la digitalización y la mejora de las cadenas de valor en el agro.

El núcleo de este proceso yace en el énfasis en la prosperidad común y en las personas. Este enfoque refleja una filosofía de desarrollo que prioriza la equidad, la inclusión y el crecimiento equilibrado. Subraya que la modernización debe traducirse en mejoras tangibles en la calidad de vida, especialmente para los sectores rurales con un amplio acceso a los servicios, infraestructura y oportunidades.

Dicha filosofía ha favorecido el avance chino al garantizar que la modernización agrícola vaya de la mano con la inclusión social y la sostenibilidad de larga data. Asimismo, confiere a la experiencia de desarrollo rural chino una importancia práctica para las regiones que buscan abordar la desigualdad regional, mejorar los servicios públicos y crear oportunidades fuera de los grandes centros urbanos.

Para muchos países en desarrollo, uno de los aspectos cumbre de la experiencia china es la forma en que maneja la reducción de la pobreza como un proceso multidimensional. La ayuda específica, la infraestructura rural, la industria local, los servicios públicos y el acceso a los mercados no son vías separadas; son partes interconectadas de un esfuerzo mayor por construir una capacidad de desarrollo autosostenible a nivel comunitario.

Una cooperación más profunda

El desarrollo rural también depende de la conectividad, el comercio y una mayor cooperación. Se espera que la Iniciativa de la Franja y la Ruta cumpla un rol esencial a la hora de facilitar la colaboración agrícola y fomentar el comercio libre y justo con otros países en desarrollo. Tal vía crea espacios para una cooperación más profunda con América Latina y la región andina, donde ambas partes cuentan con fortalezas complementarias en agricultura, infraestructura, cadenas de suministro y desarrollo sostenible.

La cooperación entre China y América Latina es más dinámica en ámbitos prácticos como el comercio agrícola, la infraestructura de transporte, las cadenas de suministro de alimentos y las herramientas digitales para los servicios rurales. Estas áreas son clave para el desarrollo rural porque enlazan la producción, la logística, la tecnología y los mercados, lo que ayuda a fortalecer la seguridad alimentaria y a respaldar un crecimiento más estable.

La complementariedad es evidente. América Latina y la región andina cuentan con una sólida capacidad agrícola, recursos estratégicos y un papel cada vez mayor en la producción sostenible. China, por su parte, aporta experiencia en la reducción de la pobreza, infraestructura, digitalización y modernización agrícola. A través de plataformas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta y el Foro China-CELAC, las dos partes pueden mejorar las conexiones de transporte, actualizar las cadenas de valor agrícolas, extender las oportunidades rurales y apoyar un crecimiento más inclusivo.

Esta relación no es un proceso unidireccional, sino más bien una cooperación que se refuerza mutuamente entre socios con ventajas complementarias. Demuestra cómo la cooperación Sur-Sur puede responder a necesidades concretas —desde el suministro de alimentos y la infraestructura hasta el uso de tecnología y los medios de vida rurales— en lugar de quedarse en la retórica abstracta sobre el desarrollo. En un momento de incertidumbre global, dicha cooperación puede hacer que el desarrollo sea más práctico, equilibrado y sensible a las prioridades del Sur Global.

La colaboración se inscribe en una visión macro del desarrollo, uno que sea más inclusivo, beneficioso para todos y más resiliente. China también ha anunciado 8 medidas para apoyar el desarrollo mundial, entre ellas una cooperación de alta calidad en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la ejecución de la Iniciativa de Desarrollo Global. Las propuestas han tenido un impacto tangible en la promoción de la infraestructura, el reforzamiento de la capacidad productiva y el apoyo a la seguridad alimentaria en todas las regiones.

En comparación con los modelos tradicionales de cooperación para el desarrollo, la idea de China enfatiza la asociación, el beneficio mutuo y la transformación económica a largo plazo lo que se alinea estrechamente con los principios de la cooperación Sur-Sur, en la que los países trabajan juntos en pie de igualdad para abordar desafíos compartidos.

En medio de crecientes crisis mundiales, fortalecer la cooperación entre China y América Latina será fundamental para impulsar un marco de desarrollo global más inclusivo, equitativo y resiliente. En el mismo, ambas partes pueden actuar como socios para incentivar una prosperidad compartida y pacífica, además de contribuir a un desarrollo más equilibrado, más práctico y más receptivo a los requerimientos del Sur Global.

Gonzalo Gutiérrez es secretario general de la Comunidad Andina, exministro de Relaciones Exteriores de Perú y exvicepresidente del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

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