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¿Está Gaudí sobrevalorado?

¿Está Gaudí sobrevalorado?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Camilla Mileto, Catedrática de Composición Arquitectónica, Universitat Politècnica de València

Vista de la azotea de La Pedrera (Casa Milá). Jaroslav Moravcik/Shutterstock

La Sagrada Familia, el Park Güell, la Casa Batlló y La Pedrera, todas ellas en Barcelona, fueron cuatro de los diez espacios monumentales más visitados en España en 2024. Entre todas ellas generaron más de 265 millones de euros solo en ese año. Sin embargo, en muchos casos, tras ver estos lugares, los asistentes se sienten no solo agobiados ante la masa de gente que les acompaña sino también decepcionados. Un reportero del Telegraph definió la Sagrada Familia como “la catedral más fea del mundo”.

No es solo un tema del turismo. Incluso gente a la que no le disgusta Gaudí considera que el poder de atracción que ejercen las obras del arquitecto en la Ciudad Condal muchas veces opaca otros secretos de Barcelona e, incluso, del modernismo entero. Así que le hemos preguntado a diferentes expertos si es cierta la queja popular: ¿está Gaudí sobrevalorado?


Maestro de la relación entre la estructura y la forma

Antonio Gaudí es posiblemente el único arquitecto universal con el que cuenta España. A pesar de haber vivido ajeno a los encuentros estructurales de la época, la utilización que hizo de los métodos tradicionales de construcción, tanto en los pilares como en las paredes y cubiertas, junto con sus experiencias con funiculares y su dominio de la geometría para la búsqueda de toda clase de superficies, permiten calificarlo como un gran constructor, precisamente por las relaciones que plantea entre la estructura y la forma. Incluso se convirtió en precedente de las formas laminares de los años 30, y de las formas complejas de la arquitectura actual.

Interior de la cripta de la Colonia Güell.
Interior de la cripta de la Colonia Güell.
Enfo/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Solo con el pórtico de acceso y la cripta de la iglesia de la colonia Güell o los viaductos de acceso al Parque Güell Gaudí hubiese pasado a la historia.

Sin embargo, el proceso de transformación del proyecto de la Sagrada Familia, de la que él solo dejó casi completa la fachada del Nacimiento, con los distintos dibujos y maquetas –reconstruidos parcialmente por sus colaboradores– que elaboró para continuarla, y el hecho de que se haya completado la iglesia con las torres, han hecho que su obra –a través de la interpretación de su geometría por ordenador y de otros materiales– haya seguido viva hasta hoy en día.

Carlos Nárdiz Ortiz, profesor titular del departamento Proyectos Arquitectónicos, Urbanismo y Composición, Universidade da Coruña


¿Sobrevalorado o sobreexplotado?

Ante cualquier efeméride es lógico preguntarse hasta qué punto lo recordado merece ser celebrado a ciertos niveles. Al hecho de cuestionar la importancia concedida a la figura y obra de Gaudí podríamos dar muchas respuestas, según el punto de vista desde el que la abordemos.

Exterior de la Casa Batlló en Barcelona, uno de los edificios de Gaudí más visitados.
Exterior de la Casa Batlló en Barcelona, uno de los edificios de Gaudí más visitados.
ChristianSchd/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Mi respuesta es que la obra de Gaudí es suficientemente merecedora de un puesto destacado en el desarrollo del Modernismo europeo, sí. Y lo es porque, si hacemos una comparativa con el resto de aportaciones europeas, la suya es eminentemente singular, no está integrada en un grupo como sí es el caso de los artistas del art noveau francés o de los miembros de la Secesión vienesa. La simbiosis entre naturaleza –como inspiración–, tradición –como referencia a no olvidar, pero a renovar– y modernidad –la atención los nuevos materiales y a la integración de las artes decorativas– es en Gaudí sin par.

A lo que asistimos es a una sobreexplotación de su figura, que es muy distinto. Lamentablemente, la Sagrada Familia es casi un parque de atracciones, cosa que reduce a Gaudí a un “fenómeno” extravagante –y fuente de ingresos–, más que a un significativo hito en la historia del arte, que es lo que verdaderamente es.

Milagros García Vázquez, profesora de Estética y Arte Contemporáneo, Universidad Pontificia Comillas


Siempre una nueva solución

No considero que Gaudí esté sobrevalorado en la actualidad, ya que su relevancia arquitectónica no se basa únicamente en la singularidad estética de sus edificios, sino en la enorme innovación técnica y conceptual que desarrolló. Fue un arquitecto capaz de adelantarse a su tiempo mediante la investigación constante de nuevas soluciones estructurales, espaciales y constructivas. Su obra demuestra un profundo conocimiento de la geometría y de los materiales, utilizando sistemas como los arcos catenarios o las geometrías regladas, que anticiparon conceptos de la arquitectura moderna.

Arcos catenarios en el desván de La Pedrera.
Arcos catenarios en el desván de La Pedrera.
Matthias Ott/Wikimedia Commons, CC BY

Además, Gaudí supo integrar tradición e innovación, reinterpretando técnicas artesanales y materiales tradicionales desde una visión completamente nueva. Otro aspecto destacable es que nunca repetía soluciones de forma automática, sino que cada proyecto respondía de manera específica a las necesidades funcionales y espaciales de cada obra.

Más allá de la arquitectura, también fue una persona preocupada por la sociedad de su tiempo. Entendía la arquitectura como una disciplina al servicio de las personas y cuidaba con enorme esmero todos los detalles de sus proyectos. Finalmente, muchos de los conocimientos técnicos y constructivos que desarrolló continúan estudiándose hoy en día, lo que demuestra la vigencia y profundidad de su legado.

Ricardo Gómez Val, subdirector de la Escuela de Arquitectura, Universitat Internacional de Catalunya


Un genio de gran ingenio

Antonio Gaudí puede situarse entre los diez arquitectos más significativos de la historia del arte occidental junto a Le Corbusier, Mies van der Rohe o el propio Miguel Ángel. Más que considerarlo un genio, me gusta decir que tenía un gran ingenio, es decir que, a través de muchas horas de trabajo y de reflexión, llegó a soluciones estructurales, como la columna de doble giro o las bóvedas hiperbólicas, que nunca habían sido exploradas con anterioridad y que, incluso en pleno siglo XXI, pueden considerarse innovadoras.

Imagen de las bóvedas hiperbólicas en la Sagrada Familia.
Imagen de las bóvedas hiperbólicas en la Sagrada Familia.
jorapa/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Por otro lado, concebía –como otros arquitectos de su época– que la arquitectura había de integrar todas las artes, incluso la música, de manera que cualquier pequeño detalle debía ser una obra de arte.

Finalmente, hay que tener presente que sólo se le puede entender completamente desde la situación política y social en la que vivió, una Cataluña abierta a la industria y la modernidad que recuperaba su historia, lengua y cultura. Gaudí se identificaba con la ideología catalanista y, al mismo tiempo, profundamente religiosa, inspirada en la doctrina social de la Iglesia defendida por el papa León XIII. Consciente de que la arquitectura era un arte parlante, estos valores debían traducirse en su obra.

Mireia Freixa Serra, catedràtica emèrita de Historia del Arte, Universitat de Barcelona


Condenado al ostracismo

Gaudí ejerció un extraordinario control integral, simultáneo y coordinado del espacio, la forma, la estructura, la construcción, la materialidad, la policromía, el simbolismo, la iluminación y la ventilación, que no tiene parangón previo ni posterior en la historia de la arquitectura. Pero la arquitectura moderna lo condenó al ostracismo durante gran parte del siglo XX, acusándole de diseñar estructuras confusas e inestables, soslayar las reglas de la construcción o ser un arquitecto excesivamente decorador.

Pórtico con unos arcos que parecen torcidos de piedra.
Pórtico de la Lavandera en el Park Güell.
Dr.eliecerhernandezmina/ Wikimedia Commons, CC BY-SA

Aunque cada vez menos, retazos de esas opiniones permanecen todavía en el siglo XXI. Sin embargo, superados los prejuicios estéticos, su figura no ha hecho más que crecer desde los testimonios de Salvador Dalí –que le consideraba un artista único precursor del porvenir en la arquitectura–, Le Corbusier –que lo calificó como el gran constructor del siglo XX– o José Luis Sert –que afirmó que la arquitectura del futuro se parecería a sus últimas obras y tenía razón en cuanto al empleo de fractales, geometrías complejas y variaciones creativas de un mismo motivo–.

Más recientemente, a estos se unen algunos Premios Pritzker como Frank Gehry o Toyo Ito, que reconocen la enorme envergadura y calidad holística de su arquitectura, al punto de desbordarles.

Camilla Mileto y Fernando Vegas López-Manzanares, catedráticos de Composición Arquitectónica, Universitat Politècnica de València


Falta conocer más de Gaudí

Gaudí es un genio de la arquitectura, artista, ingeniero, botánico, pensador, filósofo y humanista, similar a los grandes del Renacimiento, como Leonardo da Vinci. Es decir, no está sobrevalorado en absoluto. Más bien al contrario, falta mucho por conocer y divulgar de su obra y su figura.

Foto en blanco y negro de la fachada de la Casa Calvet.
Fachada de la Casa Calvet, entre 1885 y 1927.
Memòria Digital de Catalunya/Wikimedia Commons

Fue el precursor fundamental de la ecología, la sostenibilidad, la bioclimática y la biomimética en la arquitectura. Fue investigador y promotor del uso del arco catenario, las bóvedas parabólicas, los pilares ramificados, las superficies regladas y los cálculos estéreo-funiculares. También, dentro de la misma disciplina, del reciclaje y reutilización de residuos y de la ergonomía en la arquitectura y el diseño.

Pero ¿cuál es el secreto de la atracción permanente que ejerce su obra, que atraviesa generaciones? Es una personalidad poliédrica, sumamente rica y coherente a la vez. Representa la simbiosis perfecta de los valores éticos (como humanista en búsqueda del bien común), los valores estéticos (como artista en búsqueda de la belleza) y los valores científicos (como científico en búsqueda de la verdad).

Carlos Salas Mirat, doctor del Área de Construcciones Arquitectónicas, Universidad Rey Juan Carlos

The Conversation

Ricardo Gómez Val es profesor y subdirector de la Escuela de Arquitectura de la UIC y miembro de y secretario de la Asociación de Amigos de Gaudí.

Camilla Mileto, Carlos Nárdiz Ortiz, Carlos Salas Mirat, Fernando Vegas López-Manzanares, Milagros García Vázquez y Mireia Freixa no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. ¿Está Gaudí sobrevalorado? – https://theconversation.com/esta-gaudi-sobrevalorado-282990

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