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Miércoles 10 de Junio de 2026 Discurso del Canciller Pablo Quirno por el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los Espacios Marítimos Circundantes Se transcribe el discurso del Canciller Pablo Quirno durante el acto realizado en el Palacio San Martín con motivo de…

Miércoles 10 de Junio de 2026  
  Discurso del Canciller Pablo Quirno por el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los Espacios Marítimos Circundantes  
  Se transcribe el discurso del Canciller Pablo Quirno durante el acto realizado en el Palacio San Martín con motivo de…

Source: Republic of Argentina

Se transcribe el discurso del Canciller Pablo Quirno durante el acto realizado en el Palacio San Martín con motivo de la conmemoración del Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes:

Sr. Ministro de Defensa,

Sr. Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas,

Sres. Jefes de las Fuerzas Armadas,

Autoridades nacionales,

Veteranos de Malvinas y familiares de nuestros caídos,

Miembros del Servicio Exterior de la Nación,

Cada 10 de junio, la República Argentina vuelve a mirar hacia el Atlántico Sur para afirmar una verdad que pertenece a nuestra historia, a nuestro derecho y a nuestra identidad nacional.

Hoy conmemoramos el “Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y Sector Antártico”, al cumplirse 197 años de la creación de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos, dispuesta el 10 de junio de 1829 por el entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez.

Aquel acto constituyó la consolidación institucional de una presencia efectiva, pública y soberana que la Argentina sostenía desde los albores de su vida independiente. La designación de Luis Vernet como máxima autoridad en las islas expresó una voluntad clara de gobierno, de administración, de trabajo y de comunidad.

Allí hubo ley argentina, autoridad argentina, población argentina y una organización orientada a desarrollar una vida estable y productiva en nuestro Atlántico Sur.

Esa presencia se apoyaba en títulos jurídicos sólidos. Como heredera de los derechos de España por sucesión de Estados, conforme al principio de uti possidetis iuris, la Argentina ejerció desde 1810 sus derechos sobre los archipiélagos australes.

Los primeros gobiernos patrios dictaron actos administrativos, establecieron estructuras jurídicas, promovieron actividades comerciales y consolidaron el ejercicio de soberanía sobre territorios que formaban parte de la herencia territorial del Virreinato del Río de la Plata.

El 6 de noviembre de 1820, el Coronel de la Armada Argentina David Jewett tomó posesión de las Islas Malvinas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata e izó por primera vez nuestro pabellón nacional en las Islas. Esa bandera llegó allí como expresión de una Nación que comenzaba a ocupar su lugar entre los pueblos libres y que entendía, desde el inicio, que su destino también se jugaba en el mar.

Aquella presencia no fue episódica ni simbólica. Fue la manifestación concreta de una soberanía ejercida en los hechos y respaldada por el derecho.

Por eso el 10 de junio recuerda mucho más que una efeméride. Evoca una continuidad histórica, jurídica y política. Afirma que la Argentina nació con una dimensión atlántica, austral, bicontinental y antártica. Recuerda que nuestra geografía y nuestra soberanía se proyectan hacia el Sur con una profundidad que une territorio, mar, recursos, memoria y futuro.

Ese ejercicio legítimo de soberanía fue interrumpido el 3 de enero de 1833, cuando el Reino Unido ocupó las Islas Malvinas mediante un acto de fuerza, expulsó a las autoridades argentinas legítimamente establecidas y quebró la integridad territorial de nuestro país. Desde entonces, ningún gobierno argentino consintió esa usurpación.

La protesta argentina se mantuvo viva a lo largo de generaciones, con una persistencia que honra a nuestra diplomacia y expresa una convicción profunda del pueblo argentino.

La Cuestión Malvinas es, desde entonces, una causa nacional. Es un mandato constitucional. Es una responsabilidad diplomática permanente.  Es una política de Estado.

Es, también, una fibra íntima de nuestra identidad colectiva. Atraviesa gobiernos, vive en cada provincia y se encarna en cada argentino que sabe que la defensa de la soberanía es una obligación moral frente a la historia.

En 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 2065, un hito decisivo en el camino diplomático argentino. Las Naciones Unidas y la comunidad internacional reconocieron formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido, y llamó a ambas partes a entablar negociaciones bilaterales para alcanzar una solución pacífica. Ningún Estado votó en contra. El Reino Unido no objetó esa resolución. El mundo reconoció que la Cuestión Malvinas exigía una solución y seguía abierta ante el derecho internacional.

La Argentina logró entonces transformar un reclamo histórico en una causa reconocida por la comunidad internacional.

Esa resolución abrió una etapa concreta de diálogo. Desde 1966 y durante 16 años, la Argentina y el Reino Unido mantuvieron negociaciones sobre la disputa de soberanía. Aquella experiencia demostró que el mandato internacional tiene contenido real y que el camino señalado por las Naciones Unidas es viable cuando existe decisión política. Desde entonces, la Asamblea General, el Comité Especial de Descolonización, la Organización de los Estados Americanos, el MERCOSUR y numerosos foros regionales y multilaterales han reiterado su respaldo al llamado argentino a reanudar las negociaciones.

El Presidente Javier Milei reafirmó ante las Naciones Unidas y en cada instancia relevante el carácter legítimo e irrenunciable de nuestro reclamo. Bajo su conducción, la Argentina sostiene con claridad que la recuperación del ejercicio efectivo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes debe alcanzarse por la vía pacífica, diplomática y conforme al derecho internacional. Ese es el camino de una Nación seria. Ese es el camino de un país que defiende sus derechos con firmeza y templanza.

La Argentina desea mantener una relación madura con el Reino Unido. Hay temas que pueden y deben ser tratados con responsabilidad. Esa disposición al diálogo convive con una posición nacional firme, clara e invariable. Toda agenda bilateral debe contemplar el mandato de nuestra Constitución Nacional y de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Una relación verdaderamente consolidada requiere abordar la cuestión central y asumirla con responsabilidad histórica.

Nuestro país mantiene, además, una actitud constructiva respecto de los habitantes de las islas. La Argentina respeta sus intereses y su modo de vida, conforme lo establece la Disposición Transitoria Primera de nuestra Constitución Nacional. Ese respeto convive con la naturaleza jurídica de la disputa y con el hecho de que una población implantada luego del acto de fuerza de 1833 carece de titularidad de un supuesto derecho de libre determinación que la comunidad internacional jamás reconoció para este caso especial y particular de colonialismo.

La vía diplomática es el único camino que la Argentina contempla para recuperar el ejercicio efectivo de sus legítimos derechos soberanos. Ese camino exige perseverancia, inteligencia, profesionalismo y presencia internacional. Por eso, desde la Cancillería trabajamos todos los días para ampliar apoyos, continuar difundiendo nuestra posición, sostener la memoria histórica y mantener vigente el mandato de negociación que la comunidad internacional ha reiterado durante más de seis décadas.

Esa misma firmeza guía nuestra respuesta frente a las acciones unilaterales en el área en disputa. El Reino Unido se niega a reanudar las negociaciones de soberanía e impulsa actividades de exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables que contradicen la Resolución 31/49 de la Asamblea General, cuyo texto insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa permanece pendiente de solución.

En materia de hidrocarburos, esa conducta alcanzó una gravedad especial con la pretendida “Decisión Final de Inversión” anunciada por las ilegítimas licenciatarias Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Development and Production Limited para el desarrollo del yacimiento Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, sin autorización de la autoridad competente argentina.

La Argentina no permanecerá indiferente frente a decisiones que desconocen sus derechos soberanos y pretenden consolidar hechos consumados en un área cuya disputa continúa pendiente de resolución.

Frente a ese acto ilegítimo y unilateral, el Presidente Javier Milei marcó una posición inequívoca. La defensa de nuestros recursos naturales constituye una responsabilidad irrenunciable del Estado argentino.

La Argentina actuará con decisión ante cualquier intento de avanzar sobre recursos que pertenecen a los argentinos. Por mi instrucción, la Cancillería emitió un comunicado de rechazo a esta acción y dejó en claro que nuestro país reserva todos sus derechos para ejercer las acciones disponibles, impedir actividades ilegales en áreas bajo disputa, proteger sus recursos naturales y salvaguardar sus derechos soberanos. Quienes intervengan o faciliten esas actividades se exponen a sanciones administrativas y penales, así como a otras medidas en jurisdicciones nacionales e internacionales.

Esta posición no responde a una reacción coyuntural. Responde a una visión estratégica del país. La Argentina es una Nación bicontinental, oceánica, austral y antártica. El Atlántico Sur forma parte de nuestra profundidad geopolítica. Allí se proyectan nuestra plataforma continental, nuestras rutas marítimas, nuestros recursos pesqueros, nuestras cuencas hidrocarburíferas, nuestra presencia antártica y nuestra responsabilidad sobre espacios que integran el patrimonio permanente de la República.

Pensar Malvinas exige mirar el mapa completo de la Argentina. Exige comprender que las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituyen parte integrante de nuestro territorio nacional. Son parte de nuestra identidad marítima. Son parte de una Nación que mira horizontes amplios y sabe que su destino también se define en el Sur, en el océano y en la continuidad natural entre la Patagonia, el Atlántico y la Antártida.

Por eso esta conmemoración tiene una profundidad y un espesor que trasciende el calendario. Cada 10 de junio, la Argentina reafirma derechos, honra una historia y renueva una responsabilidad. Lo hace con la serenidad de quien sabe que su posición se apoya en la razón jurídica. Lo hace con la fuerza de quien nunca abandonó su reclamo. Lo hace con la dignidad de una Nación que defiende lo propio dentro del derecho internacional y ante el conjunto de naciones.

En este día, quiero rendir un homenaje profundo a nuestros veteranos y a los caídos en el Conflicto del Atlántico Sur. Ellos llevaron sobre sus hombros el peso de una causa que excede cualquier biografía individual. Su entrega, su valor y su sacrificio ocupan un lugar sagrado en la memoria argentina. Toda palabra institucional queda por debajo de la dimensión moral de quienes dieron todo por la Patria.

Fueron soldados de temple y valor. Su entrega permanece como un faro que ilumina nuestro compromiso. Las Islas guardan su memoria y el pueblo argentino la lleva para siempre en el alma.

Ese homenaje debe trascender la emoción y transformarse en conducta pública, en responsabilidad institucional y en trabajo permanente. Nuestros héroes nos recuerdan que la grandeza de un país exige memoria, carácter y perseverancia.

Nos recuerdan que la soberanía se honra con acciones, con diplomacia y con una voluntad nacional capaz de sostener objetivos permanentes a través del tiempo.

A nuestros veteranos les decimos que su ejemplo permanece vivo. A los familiares de nuestros caídos les decimos que la Argentina guarda sus nombres con gratitud eterna. A las nuevas generaciones les decimos que la Causa Malvinas pertenece al presente de nuestra Nación.

Cada generación recibe esta responsabilidad como una herencia moral y debe entregarla más fuerte, más clara y más viva.

La República Argentina continuará con su voluntad negociadora como una política de Estado firme e indeclinable. Continuará con el reclamo al Reino Unido que retome las negociaciones de soberanía para alcanzar una solución pacífica, justa y duradera. Continuará con el uso de todas las herramientas diplomáticas, jurídicas y políticas que ofrece el derecho internacional para defender sus derechos y sus intereses permanentes.

Hoy, desde la Cancillería argentina, reafirmamos una vez más la soberanía imprescriptible de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Lo hacemos con respeto por la paz y con apego al derecho internacional.

Que este 10 de junio renueve el compromiso de todos.

Que nos recuerde que hay derechos que una Nación mantiene, hay deudas históricas que una política coherente debe honrar y hay territorios que laten, para siempre, en el corazón del pueblo argentino.

Por este motivo, continuaremos sosteniendo nuestro reclamo con firmeza y con la convicción inalterable de que, por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas.

Muchas gracias.

MIL OSI