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Unión y acción

Unión y acción

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 18. 06. 2026

El miércoles, el Gobierno chino publicó el libro blanco «Una gobernanza global más justa y equitativa: Principios, propuestas y acciones de China». Guiado por el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era, el texto presenta de manera sistemática ideas, iniciativas y acciones prácticas en gobernanza global. Su objetivo es reformar y mejorar el sistema de gobernanza mundial, tratar de manera efectiva los desafíos y forjar un consenso internacional mayor y esfuerzos conjuntos.

Desde que se propuso por primera vez el concepto de «gobernanza global» en Europa en la década de 1990, la comunidad internacional nunca ha llegado a un consenso sobre los temas fundamentales de quién debe gobernar, cómo y para quién.

La razón principal radica en el discurso dominado por Occidente que aún no ha abordado los déficits de paz, desarrollo, seguridad y confianza del mundo actual, ni ha corregido las injusticias históricas. La gran mayoría de los países del Sur Global siguen marginados. En algunos casos, bajo la mentalidad hegemónica de ciertas potencias, la «gobernanza global» se ha distorsionado hasta convertirse en «gobernar el mundo». La autoridad de la ONU se ha visto muy debilitada, y el sistema internacional nacido tras la Segunda Guerra Mundial ha sufrido varios choques a causa de múltiples crisis.

En 2025, el presidente chino Xi Jinping presentó la Iniciativa para la Gobernanza Global con una solución china a la pregunta de la época: «¿Qué tipo de sistema de gobernanza global construir y cómo redefinirla y mejorarla?».

Esta propuesta defiende cinco principios fundamentales: mantener el compromiso con la igualdad soberana, el estado de derecho internacional, el multilateralismo, un enfoque centrado en las personas y resultados concretos. Trasciende el orden obsoleto de «centro-periferia» de la teoría tradicional de las relaciones internacionales y rechaza la «ley de la selva», según la cual «el poder hace la fuerza». No solo ha abierto un nuevo horizonte en la civilización política internacional, sino que también ha respondido con firmeza a los llamamientos de la comunidad internacional a favor de la justicia frente a la hegemonía, el estado de derecho frente al desorden, la cooperación frente al conflicto y la acción frente a las palabras vacías. Ha recibido una acogida generalizada y una respuesta positiva de la comunidad internacional.

Países de todo el mundo —más de 190 en total— poseen diferentes sistemas sociales, trayectorias de desarrollo y condiciones nacionales; sin embargo, todos comparten el simple deseo de participar, tomar decisiones y beneficiarse en igualdad de condiciones de la construcción y la mejora del sistema de gobernanza global. La iniciativa ha conseguido aglutinar un amplio consenso con la consulta, la contribución conjunta y los beneficios compartidos como aspiración común de todos los pueblos; la multipolaridad equitativa y ordenada y la globalización económica inclusiva son la tendencia de esta era; el multilateralismo verdadero es el camino correcto; y los valores comunes de la humanidad son el principio universal. La propuesta alude a que la gobernanza global ya no pasa por el gobierno de algunos países sobre otros, sino por un proceso en el que todos participan, aportan y se benefician. No se trata de empezar de cero ni de construir un nuevo sistema de la nada, sino una mejor adaptación del sistema internacional existente a las nuevas realidades y a los requerimientos urgentes de la población de todos los países.

El éxito de la gobernanza global depende de su capacidad para solucionar problemas reales. La comunidad internacional está muy atenta a si la apuesta china puede ejecutarse y cómo. Cualquier plan debe echar raíces para dar frutos; precisamente por eso esta iniciativa enfatiza la acción con resultados.

Al incentivar la gobernanza global, China ha acumulado una gran «experiencia práctica». Ya sea a través de su exploración proactiva de enfoques chinos para resolver temas mundiales candentes, sus esfuerzos por propiciar la Iniciativa de la Franja y la Ruta, su defensa de los países del Sur Global o el empuje a la mejora de las normas de gobernanza en nuevos ámbitos, la labor de China es evidente para la comunidad internacional. Mecanismos innovadores como la Organización Internacional para la Mediación son particularmente refrescantes e increíbles.

De cara al futuro, China ha presentado nueve líneas principales de reforma. En menos de un año, casi 160 países y organizaciones internacionales han acogido y respaldado la Iniciativa para la Gobernanza Global, y más de 60 países se han sumado al Grupo de Amigos de la Gobernanza Global. La misma ya ha pasado de ser una propuesta china a convertirse en una práctica internacional, lo que demuestra su gran vitalidad.

La gobernanza global busca el bienestar común de la comunidad internacional y parte de los esfuerzos conjuntos de todos los países. Al fin y al cabo, es «asunto de todos». Requiere un trabajo sostenido y persistente, respaldado por todas las partes para debatirla y gestionarla en conjunto, así como la fuerza más amplia posible reunida en torno al mayor denominador común. En este proceso, el Sur Global tiene la voluntad, el derecho y la capacidad de ser una fuerza esencial en el cambio de la gobernanza global. La reforma del Consejo de Seguridad de la ONU debería aumentar la representación y la voz de los países en desarrollo, con disposiciones especiales para dar prioridad a las preocupaciones de África. Sin embargo, esto no significa trazar una línea divisoria entre el Sur Global y el Norte Global. La mejora del sistema de gobernanza global no puede conseguirse sin la cooperación Sur-Norte. Los países desarrollados deben cumplir seriamente con sus responsabilidades al ofrecer más recursos y bienes públicos, mientras que los países en desarrollo deben unirse y fortalecerse, y aportar dentro de sus capacidades.

China está dispuesta a avanzar palmo a palmo con todas las partes, enarbolando la antorcha del multilateralismo, implementando plenamente la Iniciativa para la Gobernanza Global y abogando por la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y equitativo, además de avanzar con firmeza hacia la gran meta de construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Este es un proceso largo que necesita paciencia, sabiduría y valentía. No obstante, la dirección es clara y la senda bien definida. Tal como lo insta el libro blanco, todas las partes deben perseverar ante los retos, superar las disputas y trabajar juntas para construir un sistema de gobernanza global más justo y equitativo. Se espera que la comunidad internacional se una y actúe.

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