Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 03. 07. 2026
China es grande por su pueblo y el pueblo avanza, mejora y se vuelve más sabio porque el liderazgo chino actúa como guía y mentor, llevándolo de la mano hacia un estadio humano más avanzado.
El 105 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China queda una vez más como una ocasión de reflexión para aquellos impulsores del cambio social. Desde su concepción como organización política hasta su consolidación como partido gobernante, el espíritu que define su propósito lo diferencia de otras organizaciones políticas en el mundo. Hoy figura entre los partidos políticos más longevos, y esto se debe a la coherencia entre su misión original y los logros hasta hoy alcanzados. Como lo dijo el presidente Xi Jinping en su alocución, el Partido es el núcleo dirigente de la causa del socialismo con características chinas y es digno de ser llamado un partido grande, glorioso y justo.
Si el PCCh constituye, como lo afirmó su secretario general, Xi Jinping, la más grandiosa epopeya de la nación china, entonces esa afirmación no es meramente una fórmula retórica. Esta valoración se sustenta en una trayectoria histórica ampliamente reconocida. Está demostrado por los resultados entregados a la sociedad en estos 105 años. Es un hecho indiscutible que las estructuras del Estado moderno pasaron en apenas unas décadas a convertirse en las de un país socialista moderno. La consecución estuvo lejos de ser fruto del azar. Por el contrario, resultó de un plan que la dirigencia comunista aplicó desde la creación misma del Partido. La misión se ha estado cumpliendo con convicción y con trabajo incansable, aunque esto no ha sido todo. Desentrañar la esencia de una institución política que pasó de la clandestinidad a ser uno de los más influyentes del planeta, bien merece una reflexión.
El liderazgo chino mantiene la vitalidad del PCCh en constante crecimiento. Este desarrollo histórico no puede entenderse sin considerar la relación estructural entre el Partido y el pueblo. En cada una de las etapas de la República Popular China, ha mantenido de forma estoica el principio de poner al pueblo primero, al tiempo que se construye el socialismo con características chinas. La relación dual entre pueblo y país, en donde uno no puedo existir sin el otro, ha sido magistralmente estudiada por los científicos sociales que abanderan el marxismo-leninismo. China es grande por su pueblo y el pueblo avanza, mejora y se vuelve más sabio porque el liderazgo chino actúa como guía y mentor, llevándolo de la mano hacia un estadio humano más avanzado. Esta entidad política que ha logrado surcar aguas peligrosas y obstáculos que ponen en peligro su existencia misma alberga como misión principal servir al pueblo y gobernar para el pueblo. En palabras del secretario general Xi Jinping, piensa con el pueblo y trabaja con el pueblo. Esta simbiosis entre gobernante y gobernado constituye un poderoso vínculo de cohesión que fortalece al Estado en momentos críticos.
Una de las características del PCCh es el principio permanente de crítica y autocrítica para perfeccionar las estructuras del Partido. Gracias a ello, ha permitido corregir el rumbo en momentos puntuales, aprendiendo de sus fallas y corrigiendo prácticas inadecuadas. Hoy el liderazgo chino, ante un entorno nacional e internacional complejo, requiere nuevos métodos de gobernanza científicos, que le permitan salir avante y materializar su misión original. El pensamiento de Xi Jinping sobre la construcción del Partido es fundamental para hacer de esta entidad política una fuerza poderosa capaz de conducir al pueblo chino de la nueva era hacia niveles más elevados. En este pensamiento se recogen los “Catorce principios”, que incorporan elementos ricos y profundos para la reflexión, que parten de una perspectiva histórica y orientan tanto a la nación como a los militantes a encarar los retos con responsabilidad científica, coherencia en la comprensión conceptual y un espíritu de aplicación práctica.
En este marco doctrinal se establecen principios fundamentales que guían la organización interna y la acción del Partido. Entre estos principios está la persistencia en el liderazgo del Partido, la persistencia en la dirección centralizada y unificada del Comité Central, y la persistencia en el disciplinamiento integral y riguroso del Partido. Todos ellos son principios inamovibles que han estado presentes en la estructura interna de esta entidad política desde su concepción. El éxito de sus acciones, en toda época y bajo toda circunstancia, se ha alcanzado gracias al reconocimiento de la autoridad rectora, a su juicio basado en el conocimiento científico y a su comprensión de los distintos momentos de la historia para sacar al pueblo de encrucijadas críticas. La militancia aborda desde un enfoque teórico científico las diferentes aristas de un tema a solucionar. Una vez definido el camino, la autoridad de la cúpula para ejecutar las órdenes es incuestionable. Bajo un esquema democrático y a la vez centralizado, el PCCh ha definido su personalidad en situaciones altamente complejas.
En conjunto, estas características permiten comprender la proyección histórica y contemporánea del Partido más allá de su dimensión interna. Estas peculiaridades, entre muchas otras, han permitido al liderazgo chino asumir con valentía la misión histórica de sacar a su pueblo adelante al tiempo que construye un Estado socialista moderno y fortalecido. Con la firme convicción de los principios establecidos, abanderando la bandera del marxismo-leninismo, aplicando con rigurosidad la teoría básica y la línea política, el PCCh se constituye en todo momento como una fuerza poderosa para responder activamente a su pueblo y a los retos que lleva consigo la construcción del Estado. Hoy, bajo la dirección del secretario general, Xi Jinping, el Estado chino asume el compromiso de participar en la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad. La misión, lejos de ser sencilla, implica la incorporación de la comunidad de naciones. El PCCh se asume en consecuencia como una fuerza noble, justa y con influencia internacional, que tiene como meta hacer valer su contribución para la construcción de un mundo mejor para toda la humanidad.
La modernización del Estado chino bajo la conducción del PCCh revela con hechos concretos que el desarrollo no es espontáneo ni resultado de la causalidad. Por el contrario, revela una capacidad única de planificación estratégica a largo plazo y una capacidad inigualable para ajustar las estructuras para encarar nuevos desafíos. El PCCh es guía de una nación populosa y eso ha sido posible gracias a un sistema de gobernanza que responde a transformaciones internas y externas. Gestionar las complejidades de China bajo un esquema de estabilidad y apuntando siempre al desarrollo demanda una rigurosidad científica, apego a los principios y una dirección coherente con la misión y las tareas que surgen a través del devenir histórico. El PCCh cumple 105 años con la firme convicción de que el beneficio de la población robustece sus propias estructuras.
