Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ignacio López-Goñi, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), Universidad de Navarra

Uno de los retos de la divulgación es conseguir un encuentro inesperado entre el ciudadano de la calle y la ciencia; que cualquier excusa es buena para hablar de ella. Pero ¿podríamos también encontrarla en unas fiestas tan populares como las de San Fermín?
La ciencia en blanco y rojo
Ese fue el reto que nos propusimos en el Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra, con la colaboración de otras entidades, entre ellas la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades: divulgar, con textos y detalladas infografías, la física, biología, química, historia o arqueología que hay detrás de las célebres fiestas de Pamplona, que dan comienzo el 6 de julio. ¿A qué altura explota el chupinazo? ¿Cuánta gente cabe ese día en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona? ¿Cómo era Pompelo, la urbe romana, en la época de San Fermín? ¿Cómo se baila un gigante para que no vuelque? ¿Se corre el encierro más deprisa que antes?…
Química y física del chupinazo
El chupinazo de San Fermín no es solo el inicio simbólico de las fiestas, sino también un experimento de química y física en plena plaza del Ayuntamiento. El cohete contiene alrededor de 25 gramos de pólvora negra, una mezcla de nitrato de potasio (75 %), carbón vegetal (15 %) y azufre (10 %). Al encenderse, el azufre y el carbón se queman rápidamente utilizando el oxígeno proporcionado por el nitrato de potasio. Esta combustión produce una gran cantidad de gases que, al ser expulsados hacia abajo, y según el principio de acción y reacción de Newton, producen la fuerza que impulsa su ascenso hasta alcanzar entre 500 y 1 000 metros. En el momento de su detonación llega a emitir un sonido de 133 decibelios, similar al ruido del despegue de un avión.

Durante ese momento, en una pequeña plaza de unos 2 500 m² se pueden juntar más de 12 000 personas. Se han hecho estudios que demuestran que lo que parece una multitud caótica empujándose, se comporta en realidad como un sistema colectivo, similar a un fluido. Son mareas humanas en movimiento sincrónico autoorganizado con oscilaciones cada 18 segundos. Comprender la física de las grandes concertaciones de personas puede mejorar la seguridad en eventos multitudinarios.

Ciencia en movimiento: del encierro de los toros al baile de los gigantes
Los toros de los encierros de San Fermín, que pueden superar los 600 kilos, cada vez son más rápido: llegan a alcanzar velocidades cercanas a los 20-25 km/h,cuando un ser humano promedio alcanza unos 15-20 km/h.
Desde 2005, el recorrido del encierro se trata con una solución química antideslizante que reacciona con la parte silícea del pavimento. Se crea así un efecto similar a una “ventosa” que favorece el agarre de las pezuñas y disminuye el riesgo de caídas. Esto ha propiciado que los encierros sean cada vez más rápidos: en 2015 se batió el récord con una carrera de 2 minutos y 15 segundos.
Los gigantes de San Fermín parecen moverse con mucha facilidad, pero mantener en equilibrio una figura de más de cuatro metros de altura y cerca de 60 kilos de peso no es solo cuestión de fuerza, sino de coordinación y equilibrio. El reto es mantener el centro de gravedad dentro de la base de sustentación. Si la línea vertical que une dicho centro de gravedad con el suelo cae fuera de la zona de apoyo de los pies, el gigante puede volcar. Para evitarlo, los portadores separan los pies para aumentar la estabilidad y flexionan las rodillas cuando necesitan frenar o recuperar el equilibrio.
Los cinco sentidos del toro
Los toros no tienen astas, sino cuernos, ya que ambos difieren en su composición, crecimiento y función. Los cuernos se encuentran principalmente en los bóvidos –como vacas, cabras y antílopes– y están formados por un núcleo óseo permanente recubierto por una vaina de queratina. No se ramifican, no se desprenden y crecen durante toda la vida del animal.
En cambio, las astas son propias de los cérvidos –como ciervos, renos y alces– y están compuestas completamente de hueso. Crecen anualmente, se ramifican y se recubren temporalmente de una piel vascularizada llamada borra. Tras la época de celo, las astas se caen y el ciclo comienza de nuevo. Estas diferencias reflejan adaptaciones evolutivas a estilos de vida y comportamientos específicos.
El toro de lidia ha evolucionado para detectar depredadores y amenazas en entornos abiertos. Por eso, estos animales disfrutan de un campo visual más amplio, aunque son hipermétropes y tienen un punto ciego. Presentan una alta proporción de bastones en su retina (gran sensibilidad al movimiento), pero solo dos tipos de conos para el azul y verde-amarillo (los colores rojo y naranja los ven en tonos grisáceos o apagados). Uno de los mitos más extendidos es la idea de que el toro embiste atraído por el color rojo, cuando en realidad es el movimiento lo que le atrae.
Los fuegos artificiales: pura química
Los fuegos artificiales son parte ya de todas las fiestas populares, y sus colores se deben a las sales metálicas que los componen. El calentamiento de la pólvora excita los electrones de dichas sales, haciéndolos “saltar” a un nivel de energía superior. Como ese estado es inestable, regresan inmediatamente a su sitio, liberando la energía sobrante en forma de luz de un color vivo concreto. Así, el rojo es debido a las sales de estroncio, el verde al bario, el azul al cobre, el amarillo al sodio, o el naranja al calcio.

Viaje a Pompelo
Según la tradición, Fermín fue el hijo de un senador romano de la ciudad de Pompelo, llamado Firmo. Pero, ¿cómo era la Pamplona del siglo III, la época en la que vivió quien fuera primer obispo de la ciudad?
Pompelo, fundado por Pompeyo en el año 72 a. e. c., se organizaba en niveles escalonados. Las evidencias arqueológicas sugieren que consistía en un núcleo urbano de tamaño medio, con una extensión en torno a las 20 hectáreas y una población aproximada de unos 6 000 habitantes. El foro, el núcleo de la vida cívica, administrativa y religiosa, ocuparía una posición central y dominante. Las termas (baños públicos y centros de ocio), formarían parte del paisaje monumental del foro, reforzando su carácter como centro neurálgico de la vida urbana de una típica ciudad romana.

En las áreas periféricas se localizaría un barrio artesanal. Se ha documentado la existencia de talleres alfareros con producciones propias, así como la presencia de otras industrias como la metalurgia, el trabajo del hueso, el curtido o la producción de vidrio. Un incendio de carácter catastrófico en un momento posterior al año 282 provocó la destrucción de amplias áreas urbanas.
100 años de ‘Fiesta’
Ernest Hemingway mantuvo una relación muy especial con las fiestas de San Fermín: visitó Pamplona durante estas fechas en nueve ocasiones, entre 1923 y 1959.
Justo ahora se cumple el centenario de la primera edición de una de sus novelas más populares, Fiesta, basada en las experiencias del autor en los Sanfermines de 1924 y, sobre todo, 1925. Narra el viaje de un grupo de expatriados estadounidenses y británicos desde París hasta Pamplona para asistir a las fiestas, después de la Primera Guerra Mundial. Aunque los personajes son ficticios, están inspirados en personas reales de su entorno y de la ciudad.
Se trata de la primera novela de Hemingway, y comenzó a escribirla en 13 de julio de 1925 en el tren que le llevaba de Pamplona a Madrid. Fue publicada el 22 de octubre de 1926 en Nueva York.
Se ha dicho que Fiesta es la versión en español de The Sun Also Rises, pero, en realidad, fue el primer título que el propio Hemingway puso a su manuscrito en inglés. Luego dudó de si a los lectores norteamericanos les gustaría y lo cambió por The Sun Also Rises. Sin embargo, la primera edición en el Reino Unido, lanzada en junio de 1927, recuperó el título inicial.
La ciencia en blanco y rojo es una forma gráfica y amena de acercar la ciencia, la tecnología y los datos históricos que también impregnan las fiestas de San Fermín.
![]()
Ignacio López-Goñi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. La ciencia de las fiestas de San Fermín – https://theconversation.com/la-ciencia-de-las-fiestas-de-san-fermin-286617
