Post

Venezuela: Donde la esperanza sigue en pie

Venezuela: Donde la esperanza sigue en pie

Source: United Nations – in Spanish 4
Headline: Venezuela: Donde la esperanza sigue en pie

Por Marc Belanger
27 Julio 2026 Ayuda humanitaria

Un mes después de dos devastadores terremotos, las comunidades venezolanas, las organizaciones humanitarias y los equipos internacionales de respuesta continúan trabajando hombro a hombro en un país que aún tiembla.

“Todo a mi alrededor se derrumbó, pero donde yo estaba parada no cayó nada”, relata Emily Camargo, de 24 años.
Su historia es una entre miles en el centro-norte de Venezuela, donde dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el país el 24 de junio. Un mes después —y tras más de 1500 réplicas— la tierra aún no termina de estabilizarse.
Siete estados han resultado afectados, y La Guaira, el estado costero al norte de Caracas, figura entre los más golpeados.
Hasta el 24 de julio, las autoridades reportaban más de 5540 fallecidos, 16.740 personas heridas y casi 18.000 personas que han perdido sus hogares. La maquinaria pesada continúa retirando estructuras colapsadas en los barrios más afectados, mientras las familias buscan entre los restos de sus viviendas. Muchas siguen esperando noticias de familiares desaparecidos.

UNOCHA/UNDAC Vista aérea de una ciudad costera de Venezuela que muestra la destrucción del terremoto.

Una carrera contra el tiempo
Setenta y un equipos internacionales de búsqueda y rescate urbano (USAR), procedentes de 31 países, llegaron a Venezuela para apoyar las labores de respuesta. En cuestión de días, ya trabajaban junto a los equipos nacionales y locales de primera respuesta, removiendo a mano edificios derrumbados y escuchando atentamente cualquier voz o sonido bajo los escombros.
A solicitud de las autoridades, OCHA activó su mecanismo internacional de coordinación de búsqueda y rescate y desplegó apoyo adicional para ayudar a gestionar una respuesta de esta magnitud.
María Paz Campos, bombera voluntaria de un equipo de rescate de Chile, describió el esfuerzo necesario para abrir un estrecho acceso hasta un hombre atrapado, mantenerlo hidratado y monitorear su estado mediante cámaras hasta lograr rescatarlo con vida.
“Las familias venezolanas necesitan recuperar a sus seres queridos o, al menos, poder cerrar ese capítulo”, afirma.
Ayuda nacional e internacional

UNOCHA/Jennifer Moreno Los bomberos brindan consuelo a un perro durante las labores de rescate de víctimas del terremoto en Venezuela.

Desde el inicio de la emergencia, las autoridades nacionales y los voluntarios locales han trabajado junto a los equipos internacionales.
Alexandra Ramírez lidera un grupo de especialistas voluntarios en atención prehospitalaria y rescate provenientes de Los Teques y la región de Altos Mirandinos, en Caracas. Más recientemente, estudiantes de medicina de la Universidad Central de Venezuela se han sumado a sus esfuerzos.
El grupo ha dependido por completo de donaciones recaudadas a través de las redes sociales, incluidas contribuciones de venezolanos en el exterior. Gracias a ese apoyo, instalaron una carpa en un campo de béisbol para utilizarla como base de operaciones.
“Estamos aquí porque queremos estar”, señala. “Por el amor que sentimos por nuestro país”.
“Es muy importante destacar que las comunidades locales fueron las primeras en responder, saliendo desde el primer momento a buscar a sus vecinos y seres queridos”, declaró Tom Fletcher, responsable de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, tras reunirse con sobrevivientes y equipos de primera línea en Venezuela.

UNOCHA/Jennifer Moreno El responsable de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia, Tom Fletcher, visita Caraballeda, una de las zonas más afectadas por los terremotos, durante su misión a Venezuela.

Segundos que lo cambiaron todo
Para muchas personas, la supervivencia dependió de unos pocos segundos. Emily había salido con sus dos perros a comprar verduras cerca de su apartamento en La Guaira cuando la tierra comenzó a temblar.
Pasó horas buscando a su pareja, Juan Ruiz, campeón nacional de boxeo, quien viajaba en un autobús cuando ocurrió el sismo. Mientras él buscaba a Emily, ayudó a rescatar a vecinos atrapados entre los escombros.
“Perdimos todo lo que teníamos en el apartamento”, cuenta Emily. “Pero nos volvimos a encontrar”.
Para Aracelis y su hermano Ramón, los terremotos destruyeron su medio de vida. El Gran Mercado Comunitario de Catia La Mar —un mercado con unos 700 puestos— se incendió durante los sismos y quedó completamente destruido, incluido el puesto de carne que administraban juntos.
Desde los terremotos, Aracelis ha ayudado a organizar apoyo para más de 560 familias en cuatro sectores de su comunidad.
“Nunca me designé para este papel. La gente comenzó a acercarse con preguntas sobre qué hacer. Poco a poco empecé a organizar las cosas porque conozco esta comunidad y a mis vecinos”.
Catorce de sus vecinos han fallecido y los equipos de búsqueda continúan tratando de localizar a otras 24 personas.
“Sabemos que esto tomará mucho tiempo”, afirma.

UNOCHA/Jennifer Moreno Un muñeco de peluche abandonado yace sobre una superficie de hormigón azul agrietada.

La vida en los campamentos
Un mes después, las carpas y refugios improvisados se han convertido en el hogar de cientos de familias.
En el Centro Deportivo José María Vargas, Marwil, de 47 años, se refugia junto a su familia, incluida su nieta Marlis, de 13 años. Ella se encontraba en casa con sus nietos más pequeños cuando comenzó el terremoto.
“Perdimos nuestra casa y ahora permanecemos aquí mientras esperamos”, explica Marwil. “Los niños se ponen muy nerviosos; lloran cada vez que recuerdan lo que ocurrió”.
En toda La Guaira, agencias de las Naciones Unidas y socios humanitarios nacionales e internacionales, en coordinación con el Gobierno, brindan asistencia multisectorial en cinco campamentos temporales. El apoyo incluye alimentos, atención médica, servicios de protección, agua y saneamiento, apoyo psicosocial, así como coordinación y gestión de campamentos.
Los espacios amigables para la niñez establecidos por los socios humanitarios ofrecen actividades recreativas y apoyo psicosocial para niñas, niños y adolescentes afectados, junto con distribuciones diarias de agua, alimentos y kits de higiene.
“Debemos asegurarnos de que las personas estén seguras y puedan acceder a alojamiento temporal en condiciones dignas, además de contar con acceso a todos los servicios básicos”, señala.
Sobre el terreno, el equipo de Evaluación y Coordinación en Casos de Desastres de las Naciones Unidas (UNDAC) trabajó junto con los equipos internacionales USAR, apoyando a Protección Civil de Venezuela.
OCHA continúa apoyando la respuesta general en coordinación con el Gobierno, agencias de las Naciones Unidas como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), UNICEF, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y ACNUR, así como con organizaciones humanitarias internacionales, nacionales y locales para brindar asistencia en alimentación, salud, protección y alojamiento.

UNOCHA/Jennifer Moreno Un trabajador humanitario toma de la mano a una anciana en un campamento de víctimas del terremoto de Venezuela.

La magnitud de las necesidades
La respuesta se financia parcialmente a través del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) de las Naciones Unidas, que ha asignado 15 millones de dólares con el apoyo de Noruega. También se han recibido contribuciones a través del Fondo Humanitario para Venezuela por parte de Australia, Dinamarca, la Unión Europea, Alemania, la República de Corea, Suecia, Suiza, el Reino Unido, Estados Unidos, el Grupo Banco Interamericano de Desarrollo y donantes del sector privado.
El Equipo Humanitario de País también publicó una adenda al Plan de Respuesta Humanitaria que requiere 299 millones de dólares adicionales para asistir a 1,3 millones de personas durante seis meses. Esto eleva el requerimiento total del plan a 931 millones de dólares para llegar a 6,2 millones de personas.
Aun así, May asegura que la solicitud que escucha con mayor frecuencia es sencilla:
“Por favor, no se olviden de Venezuela. Todavía los necesitamos”.
Si quiere ayudar a las personas afectadas por el terremoto a recibir alimentos, agua, atención médica y otros servicios esenciales, puede hacer su donación aquí: https://crisisrelief.un.org/en/donate-venezuela-crisis 

MIL OSI