Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Gracia Ibáñez, Profesor e Investigador Grado en Criminología y Grado en Derecho., Universidad San Jorge

Laureano Oubiña, una de las principales figuras del narcotráfico gallego, proponía este verano una ruta del narcotraficante por la ría de Arousa. Ofertaba a sus clientes un paseo en barco por los lugares que marcaron una época y prometía la historia contada de primera mano con almuerzo incluido. La iniciativa ha sido prohibida por la Xunta de Galicia por infringir la ley de turismo.
Se trata de un ejemplo del llamado “turismo oscuro”, que promueve la visita a lugares marcados por la muerte, la violencia y el crimen. El caso de Oubiña nos plantea la pregunta de si este fenómeno, cada vez más de moda, se nos está yendo de las manos.
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La criminología cultural también estudia el true crime
El concepto de “turismo oscuro” representa un paraguas que abarca varias realidades. Es una etiqueta comercial, relacionada con la necesidad de novedades en la industria turística. Pero también un fenómeno social que interesa como objeto de estudio a la criminología cultural. Esta disciplina se ocupa de analizar cómo las sociedades contemplan el delito y perciben la violencia.
La criminología cultural incursiona también en el género de no ficción conocido como true crime (crimen verdadero o real), que analiza a través de series, pódcasts, libros o películas graves hechos delictivos. Tanto el true crime como el “turismo oscuro” son fenómenos que siguen tendencias y se convierten en moda. Ambos nos proporcionan valiosa información acerca de la manera en la que entendemos la violencia y el crimen.
Nos muestran que, como sociedad, sentimos una mezcla de curiosidad, necesidad de memoria y reflexión ante los hechos violentos y los actos criminales, buscando comprender sus causas y consecuencias para darles sentido.
Memoriales, favelas, Alcatraz y Tepito
El “turismo oscuro” que interesa a la criminología se centra en el delito, la violencia y la administración de justicia. Abarca muchas manifestaciones diferentes.
Una parte importante está formada por los destinos relacionados con sucesos traumáticos o graves violaciones de derechos humanos, como las visitas a campos de concentración y memoriales.
Los lugares relacionados con conflictos bélicos, desde Vietnam hasta la Segunda Guerra Mundial, también se pueden incluir en esta tendencia, al igual que la visita a prisiones históricas como Alcatraz.
Pero también entraría en esa categoría las excursiones a zonas urbanas consideradas problemáticas por el alto índice de criminalidad, alejadas de los circuitos turísticos más convencionales. Es el caso de los barrios peligrosos de Nueva York o las visitas a las favelas de Río de Janeiro. Estos itinerarios se diseñan a veces para tratar de eliminar el estigma de la criminalidad. En la Ciudad de México, la Alcaldía Cuauhtémoc organiza el tepitour para dar otra visión de este “barrio bravo”, donde opera el cartel Unión Tepito. Incluso existen rutas que siguen los pasos de algún criminal famoso, como el tour de Pablo Escobar en Colombia.
Todos son lugares que se asocian al crimen o la violencia, pero hay grandes diferencias. No es lo mismo la visita a un campo de concentración como Auschwitz que un paseo siguiendo los presuntos pasos de Jack el Destripador en Londres, una actividad que incluso admite mascotas.
Debido al auge del turismo de masas, se ha vuelto necesario para esta industria buscar nuevas experiencias originales que alimenten una demanda creciente, incluso aunque parezcan poco turísticas. Por otra parte, el auge del “turismo oscuro” tiene que ver también con la popularización de la criminología como un elemento más de la cultura popular.
España como destino de turismo oscuro
España, una de las principales potencias turísticas mundiales, también se ha convertido en un destino para este tipo de turismo. Los blogs especializados en “turismo oscuro” destacan las visitas e itinerarios asociados con la Guerra Civil. Sobresalen Guernika, la localidad vasca bombardeada por el ejército alemán durante la contienda, y el pueblo viejo de Belchite, en Aragón, cuyas ruinas se conservan todavía como testimonio del conflicto.
En los últimos años han proliferado rutas turísticas vinculadas a búnkeres y lugares donde se desarrollaron algunas de las principales batallas de la Guerra Civil española, así como enclaves históricos asociados a la brujería y su represión, como Zugarramurdi.
En un sentido amplio, aunque con una orientación más cercana al activismo social, pueden incluirse también las rutas existentes en varias ciudades que recorren espacios relacionados con la corrupción política y urbanística.
Oportunidades y riesgos: ¿qué hacemos con las víctimas?
Esta nueva oferta está llamada a impulsar la economía de las zonas donde se encuentran los destinos, reflejando la capacidad de innovación de la industria turística. En el caso de los espacios vinculados a la memoria histórica, puede favorecer la concienciación social y reforzar su valor educativo.
Pero también plantea desafíos importantes. Muchos de estos lugares fueron concebidos para las comunidades afectadas como espacios de recuerdo, duelo y reparación, pero el consumo turístico no estaba entre sus prioridades. Entre los principales riesgos destaca la banalización, visible en comportamientos irrespetuosos como los selfies en Auschwitz y otros lugares de memoria.
Además, estos espacios suelen constituir patrimonios incómodos que requieren procesos de interpretación complejos y, con frecuencia, controvertidos. Algo que sucede con el Valle de los Caídos en España. También es esencial respetar la memoria de las víctimas y considerar el impacto que la explotación turística puede tener sobre las personas que viven en lugares asociados al crimen o la violencia.
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La comercialización de productos o experiencias que puedan justificar o glorificar a delincuentes resulta problemática. Por ello, el “turismo oscuro” debe desarrollarse de forma ética, dando contexto a los hechos y respetando a las víctimas para evitar victimizarlas de nuevo. Gestionado de forma ética, puede favorecer el aprendizaje y la reflexión sobre acontecimientos traumáticos que han marcado a la sociedad.
Del mismo modo que “cada sociedad tiene los delincuentes que se merece”, también genera el tipo de “turismo oscuro” que la refleja.
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Jorge Gracia Ibáñez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ‘Turismo oscuro’: ¿por qué resulta atractivo y al mismo tiempo tan polémico? – https://theconversation.com/turismo-oscuro-por-que-resulta-atractivo-y-al-mismo-tiempo-tan-polemico-289337
