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El terremoto de Granada no fue un evento excepcional: ¿qué riesgo sísmico hay en el sureste de España?

El terremoto de Granada no fue un evento excepcional: ¿qué riesgo sísmico hay en el sureste de España?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricio Venegas Aravena, Profesor e investigador de física aplicada, Universidad Loyola Andalucía

Destrozos causados por el terremoto de Granada. RTVE

La península ibérica presenta una actividad sísmica considerable y la provincia de Granada está entre las regiones sísmicamente más activas. El reciente terremoto del 15 de agosto de 2026, bastante cercano a la ciudad de Granada (entre 10 a 15 km), tuvo una magnitud –Mw– de 5.2 y una profundidad de pocos kilómetros, según el US Geological Survey.

Es importante entender cómo se describen los terremotos. La magnitud cuantifica la energía liberada y, por lo tanto, constituye una medida única del evento. En cambio, la intensidad describe sus efectos observados en diferentes localidades. Por ello, puede variar espacialmente alrededor del epicentro. A diferencia de la magnitud, la intensidad emplea números romanos, desde I hasta XII. Estos valores aumentan conforme aumenta la severidad de los efectos.

Intensidad V, daños moderados

Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), Granada alcanzó intensidad V, que corresponde a una sacudida fuerte y claramente perceptible. También pueden aparecer daños menores en estructuras vulnerables y el desprendimiento de material o escombros en zonas peatonales. Sin embargo, no implica daños estructurales generalizados.

En cuanto a los valores de velocidad a la que viajan las ondas de energía a través de la tierra, podría haber alcanzado varios centímetros por segundo. Estimaciones preliminares del IGN sitúan estos valores alrededor de cinco centímetros por segundo –aunque futuros análisis podrían modificar los resultados preliminares de velocidad del suelo e intensidad–.

Los terremotos del sur de España

El terremoto de Granada no fue un evento aislado, ya que comparte muchas similitudes con otro que ocurrió a unos 170 km al este en 2011: el terremoto de Lorca. Este último tuvo una magnitud, una profundidad y una intensidad ligeramente superiores a las del reciente evento de Granada. Dejó 9 fallecidos y daños en el 80 % de la ciudad.

Gráfico de las consecuencias de los seísmos de Lorca en 2011. La imagen muestra el epicentro de los terremotos, áreas con edificios dañados y las personas fallecidas.
Ecelan / Wikimedia Commons., CC BY-SA

Ambos generaron daño localizado (a unos 100 km a la redonda), lo que contrasta con otros sucesos del pasado, como el gran terremoto de Lisboa de 1755 (de magnitud cercana a Mw9), cuyos efectos se extendieron por toda la península ibérica.

Así que la Península no está exenta de peligro sísmico –un concepto que describe la probabilidad de que el suelo alcance determinados niveles de sacudida en un lugar determinado–. De hecho, la actualización periódica de los mapas que representan la peligrosidad sísmica de España es una de las acciones más importantes que desarrolla el Instituto Geográfico Nacional en el marco de sus competencias en el campo de la sismología.

A más tiempo sin terremotos, más energía acumulada

Si bien los grandes eventos, como el de Lisboa, son más catastróficos –pueden producir hasta tsunamis y el colapso de grandes estructuras–, los de tamaño moderado (como los de Lorca y Granada) ocurren de forma más recurrente.

Esto tiene que ver con uno de los principios de la sismología: la ley de Gutenberg-Richter, según la cual los terremotos de magnitud moderada (como 4 o 5, similares a los que suelen ocurrir en el sureste de España) son más frecuentes que los grandes terremotos (como el de Lisboa). Esta diferenciación ocurre por el tiempo de acumulación de energía, el cual es considerablemente mayor para terremotos de gran tamaño.

Cada cuánto ocurren

El sureste español presenta actividad sísmica recurrente que afecta especialmente las cordilleras Béticas orientales, incluyendo ciudades como Granada, Murcia y zonas próximas, ya que comprende numerosas fallas tectónicamente activas.

Según un estudio reciente sobre la recurrencia estadística regional –es decir, un análisis sobre cada cuánto tiempo ocurre un terremoto de tal magnitud–, dicha zona tiene una tasa anual de sismicidad cercana a 0.63 para eventos de magnitud 4 o superior. Esto corresponde aproximadamente a un terremoto de magnitud 4 cada 1.6 años (la fórmula es T = 10M-3.8, donde T es el tiempo de recurrencia y M la magnitud).

La extrapolación proporciona tiempos mayores para magnitudes superiores. Por ejemplo, para un terremoto de magnitud 5 (como el de Lorca o Granada) es de esperar que haya un evento cada dieciséis años. Para terremotos de magnitud mayor a 6, este intervalo es de 160 años.

…y dónde los esperamos en la península ibérica

Para trasladar estos tiempos a la realidad del riesgo sísmico, es fundamental diferenciar la naturaleza de las rupturas. El catálogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) identifica en el sureste peninsular más de 10 terremotos superficiales históricos de magnitud similar o mayor a 6 y, al comparar estos eventos con las previsiones de recurrencia estadística, el margen de error puede variar.

Impreso realizado en Colonia, Alemania, en 1523 informando acerca de la destrucción de Almería por el terremoto de 1522.
Wikimedia Commons.

Por ejemplo, en las proximidades de Valencia, el terremoto de Estubeny de 1748 superó el intervalo de recurrencia estimado para un evento de magnitud similar (aproximadamente 251 años, frente a los 278 que transcurrieron en realidad). En Almería, el caso del terremoto de Alhama de 1522 (Mw∼6.5) resulta especialmente llamativo: en el presente, han transcurrido unos 504 años, cifra que prácticamente coincide con los ~501 años de recurrencia estadística estimados para esa magnitud.

A ello se suma que las mayores velocidades de deformación cortical de las Béticas orientales se concentran hacia el sector de Almería y Murcia, donde llegan a 1–2 mm/año. Esto indica una mayor acumulación actual de deformación tectónica y, potencialmente, una mayor capacidad para generar terremotos moderados en estos sectores.

Aunque estos datos no permiten predecir cuándo ocurrirá el próximo, habría que poner atención a Granada, Almería y Murcia –sobre todo, estas dos últimas–, por la combinación de actividad sísmica histórica y deformación cortical actual. También hay que poner atención a Valencia, ya que presenta un tiempo transcurrido particularmente elevado respecto de su recurrencia estadística.

Patricio Venegas Aravena no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El terremoto de Granada no fue un evento excepcional: ¿qué riesgo sísmico hay en el sureste de España? – https://theconversation.com/el-terremoto-de-granada-no-fue-un-evento-excepcional-que-riesgo-sismico-hay-en-el-sureste-de-espana-289907

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