Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 18. 08. 2026
Con paradas en las ciudades Shenzhen y Pekín, la muestra reúne dibujos, maquetas, mobiliario y esculturas, además de experiencias audiovisuales sobre uno de los principales nombres de la arquitectura brasileña
Es posible recorrer Brasil siguiendo las curvas de Oscar Niemeyer: algunas se alzan frente al mar en Niterói (Río de Janeiro), atraviesan el centro de São Paulo, bordean la Laguna de Pampulha en Belo Horizonte (Minas Gerais) y definen parte del paisaje de Brasilia, la capital del país. Este mapa arquitectónico llegará a China en una exposición inédita que presenta no solo la trayectoria de uno de los principales nombres de la arquitectura brasileña, sino también destinos brasileños en los que la arquitectura, el paisaje y la vida urbana se dan cita.
«Oscar Niemeyer: Una utopía concreta para la China del mañana» estará en el Parque Cultural de la Bahía de Shenzhen, de septiembre a noviembre, y luego se trasladará al Guardian Art Center, en Pekín, donde permanecerá entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. La exposición forma parte de la programación del Año Cultural Brasil-China.
“Niemeyer transformó la creatividad y la imaginación en una arquitectura que cambió la forma en que las personas viven y perciben las ciudades. Es esta experiencia la que el turista internacional encuentra al recorrer Brasil siguiendo sus curvas, en destinos donde la cultura, el paisaje y la vida urbana se unen. Al llevar este legado modernista a China, promovemos el acercamiento de ambos países y revelamos nuevas formas de conocer Brasil. Queremos despertar la curiosidad, inspirar viajes e invitar al público chino a ver de cerca los escenarios que dieron forma a su obra», afirma Bruno Reis, presidente de Embratur.
La experiencia modernista brasileña es el punto de partida para una conversación sobre los desafíos de las ciudades contemporáneas. Documentos, dibujos originales, maquetas, piezas de mobiliario y esculturas ayudan a contar la historia de Oscar Niemeyer. Videos e instalaciones inmersivas completan el recorrido, organizado en núcleos temáticos que exploran el uso del concreto, las formas libres y la relación entre los edificios y sus entornos.
Oscar Niemeyer nació en Río de Janeiro en 1907 y falleció el 5 de diciembre de 2012, a los 104 años. Recibió distinciones internacionales, como el Premio Pritzker de Arquitectura, en 1988; el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, en 1989; y la Medalla de Oro Real del Instituto Real de Arquitectos Británicos, en 1998. En 2013, su archivo documental fue reconocido por el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.
SEIS DESTINOS BRASILEÑOS PARA CONOCER A NIEMEYER
Más que monumentos aislados, los edificios de Niemeyer revelan diferentes momentos de la historia urbana brasileña. Conocerlos es una forma de observar cómo el país imaginó sus ciudades a lo largo del siglo XX y cómo esa arquitectura sigue siendo utilizada, habitada y reinterpretada.
1. Brasilia (Distrito Federal)
Ninguna ciudad está tan vinculada al nombre de Niemeyer como Brasilia. Creada para ser la nueva capital brasileña, combinó el plan urbanístico de Lúcio Costa con los edificios públicos diseñados por el arquitecto.
En la Catedral Metropolitana, 16 columnas curvas de concreto se alzan alrededor de la nave. La luz atraviesa los vitrales y cambia la atmósfera interior a lo largo del día. Por encima de los visitantes, tres esculturas de ángeles de Alfredo Ceschiatti, realizadas en colaboración con Dante Croce, permanecen suspendidas de cables de acero.
En la Plaza de los Tres Poderes, el Congreso Nacional combina dos torres de 28 pisos con las cúpulas de las salas plenarias: la del Senado, orientada hacia abajo, y la de la Cámara de Diputados, abierta hacia arriba. A un lado se encuentran la Corte Suprema Federal y el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia de la República. Juntos, estos edificios forman un paisaje en el que la arquitectura, el urbanismo y la representación política se entrelazan.
2. Río de Janeiro
Entre las montañas y el mar, la obra de Niemeyer también sirve de escenario para una de las expresiones culturales más conocidas de Brasil. Inaugurado en 1984, el Sambódromo del Marqués de Sapucaí acoge los desfiles de las escuelas de samba durante el Carnaval de Río. Construido con estructuras prefabricadas de concreto armado, el complejo cuenta con pista, gradas, palcos y cabinas VIP. Durante gran parte del año, el espacio se ve monumental y sobrio. En el Carnaval, se llena de música, colores, movimiento y miles de personas.
3. Niterói (Río de Janeiro)
En lo alto del Mirador de Boa Viagem, el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói parece asomarse sobre la Bahía de Guanabara. Inaugurado en 1996, el edificio combina una estructura circular con un estanque y una rampa exterior roja. La llegada al museo forma parte de la experiencia. A medida que el visitante sube por la rampa, el paisaje se amplía hasta abarcar la bahía, Río de Janeiro y el icónico Pan de Azúcar. En el interior, la terraza acristalada mantiene a la ciudad y al mar presentes durante la visita.
4. São Paulo
En el centro de São Paulo -la mayor ciudad de Brasil- la fachada sinuosa del Edificio Copan rompe la secuencia de líneas rectas de la región. Con 32 pisos y más de mil departamentos, el edificio combina vivienda, comercio y circulación pública. Su escala dio origen a la imagen de una «ciudad vertical». En la planta baja, tiendas, cafés y otros establecimientos acercan el edificio a la vida de las calles circundantes. La presencia de Niemeyer también se percibe en el Parque Ibirapuera, donde el Auditorio Ibirapuera llama la atención por el contraste entre el volumen blanco y la marquesina roja sobre la entrada. Inaugurado en 2005, el espacio forma parte del conjunto arquitectónico concebido por el arquitecto para el parque.
5. Belo Horizonte (Minas Gerais)
A orillas de la Laguna de Pampulha, Niemeyer encontró el espacio para desarrollar un lenguaje que llegaría a ser reconocido internacionalmente. En la Iglesia de San Francisco de Asís, concebida a principios de la década de 1940, una secuencia de bóvedas de concreto sustituye a la estructura religiosa tradicional. A pocos minutos de allí, la Casa do Baile fue creada como restaurante y salón de baile. Su marquesina sigue la orilla de la laguna y conecta los espacios interiores con los jardines y el agua. Recorrer el lugar permite observar cómo la arquitectura y el paisaje fueron concebidos como parte de una misma composición. Ambos edificios forman parte del Conjunto Moderno de Pampulha, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO.
6. Curitiba (Paraná)
En Curitiba, al sur de Brasil, la estructura elevada de concreto y vidrio del Museo Oscar Niemeyer parece observar la ciudad. Su forma dio origen al apodo de «Museo del Ojo», hoy inseparable de la identidad del edificio. El espacio acoge exposiciones de artes visuales, arquitectura y diseño. Las rampas, los pasillos y las áreas al aire libre transforman la visita en un recorrido que va más allá de las salas de exposición.
Un arquitecto (y artista) que redefinió el paisaje urbano de Brasil
Oscar Niemeyer se graduó en arquitectura en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1934. Al inicio de su carrera, comenzó a trabajar de forma gratuita en el estudio del urbanista Lúcio Costa, buscando alejarse de la arquitectura comercial para enfocarse en el incipiente movimiento moderno.
Entre 1940 y 1944, diseñó el Conjunto de la Pampulha a pedido de Juscelino Kubitschek, entonces alcalde de Belo Horizonte. Este trabajo amplió su proyección internacional y anticipó elementos que aparecerían en proyectos posteriores. En 1947, formó parte del grupo encargado de la elaboración de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Nueve años después, Kubitschek, ya presidente de la República, lo nombró responsable de diseñar los monumentos y edificios gubernamentales de la nueva capital de Brasil, Brasilia.
Afiliado al Partido Comunista Brasileño desde 1945, Niemeyer sufrió persecución política tras el golpe militar de 1964, lo que lo llevó al exilio en París en 1966, donde abrió un estudio y trabajó en diversos proyectos en Europa, África y el Medio Oriente. Con la amnistía de 1979 y la apertura política, retomó gradualmente sus actividades en Brasil.
En sus últimas décadas de vida, diseñó obras icónicas como el Sambódromo de Río y el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), en Niterói. Se mantuvo activo profesionalmente hasta los últimos años de su vida y publicó más de 20 libros en los que dejó constancia de su obra, sus memorias y sus ideas sobre la arquitectura.
Más información:
visitbrasil.com
Fuente: Embratur
