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¿Basta con reducir el consumo energético y reciclar para que un museo sea sostenible?

¿Basta con reducir el consumo energético y reciclar para que un museo sea sostenible?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julio González-Liendo, PDI en Sostenibilidad, Comunicación y RSC, UNIE Universidad

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza estuvo entre los candidatos al Premio del Consejo Internacional de Museos (ICOM) a las buenas prácticas de desarrollo sostenible. Mundofoto/Shutterstock

Si intentamos buscar el momento en que la palabra “sostenibilidad” ingresó en el vocabulario común, debemos remontarnos unas décadas atrás. El término apareció por primera vez en 1987 en el informe Brundtland, elaborado por una comisión internacional para la ONU, donde se definió la sostenibilidad como la capacidad de aprovechamiento que garantice que las próximas generaciones también puedan disfrutar de los recursos naturales. Es decir, hacer un uso racional y consciente de ellos.

Es, pues, un compromiso a asumir por las personas, las instituciones, las empresas y la sociedad civil tanto para que haya un equilibrio medioambiental como para la optimización de los beneficios económicos y sociales.

Una visión corta de la sostenibilidad

Durante mucho tiempo, la sostenibilidad en los museos se asoció casi exclusivamente con el medioambiente. Las iniciativas se centraban en disminuir el consumo de energía, reducir los residuos o mejorar la eficiencia energética de los edificios.

Aunque estas acciones siguen siendo imprescindibles, la gestión de los museos es hoy más compleja porque se han ampliado sus funciones y las expectativas sociales asociadas a su actuación. El museo ya no solo debe conservar y transmitir el patrimonio, sino también contribuir a la educación, favorecer la participación ciudadana, promover la inclusión y la diversidad, generar actividad económica y relacionarse de manera transparente con sus públicos y su entorno.

Esta ampliación de funciones también amplía su impacto sobre la sociedad y, con ello, su responsabilidad en materia de sostenibilidad. Ser sostenible no implica únicamente reducir el consumo energético o gestionar adecuadamente los residuos, sino también garantizar que los recursos culturales, económicos y sociales que moviliza el museo contribuyan a generar valor a largo plazo y puedan seguir estando al servicio de las generaciones futuras. Por ello, la sostenibilidad museística exige analizar no solo cómo funciona el museo, sino también qué efectos produce en las comunidades a las que sirve.

De hecho, en 2022, el Consejo Internacional de los Museos (ICOM), la máxima autoridad del sector, emitió una nueva definición de museo que refuerza la conservación de la memoria colectiva, la educación, la inclusión y el bienestar de las comunidades:

“Un museo es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos”.

Medir y certificar la sostenibilidad de los museos

La sostenibilidad museística necesita, pues, herramientas de medición que integren todas sus dimensiones (investigación, coleccionismo, conservación, interpretación, exhibición, difusión) en un único sistema de evaluación.

Aunque desde hace décadas existen distintos instrumentos para hacerlo, procedentes del ámbito empresarial, un museo no solo administra recursos, también custodia patrimonio, construye memoria colectiva, promueve el acceso a la cultura, educa, investiga y mantiene una relación permanente con una gran diversidad de públicos (instituciones, artistas, visitantes, investigadores, donantes). Esta diversidad requiere de sistemas específicos de medición.

La Estrella de la Sostenibilidad es un modelo propuesto por investigadores de la Universidad de Lausana (Suiza), basado en los indicadores ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza), que concibe la sostenibilidad como un sistema que conecta las dimensiones económica, social, cultural y medioambiental de los museos.

Un modelo dialogante

Por nuestra parte, diseñamos un modelo integral de medición, Huella M, que pretende diagnosticar, medir, gestionar y reportar la sostenibilidad de los museos. La propuesta se estructura en torno a cinco dimensiones: medioambiental, social, económica, cultural y comunicacional, y busca estandarizar el desempeño, identificar oportunidades de mejora, orientar la toma de decisiones y comunicar los resultados de forma objetiva y comparable.

En este modelo, la comunicación es estratégica, por la importancia de la calidad del diálogo entre el museo y sus públicos.

Huella M trabaja con indicadores cuantitativos y cualitativos. Los primeros permiten medir cuestiones económicas y medioambientales (desde ingresos y gastos hasta emisiones), mientras que para las dimensiones comunicacional, social y cultural se busca profundizar en la calidad de las intervenciones. De este modo, el museo puede conocer mejor qué está logrando como agente de cambio social.

Un ejemplo: ¿interesa saber cuántos visitantes recibe? Claro, pero también importa saber qué impacto en conocimiento, cultura y entretenimiento generó en su público, porque el número de visitantes por sí solo no permite conocer si la experiencia realmente produjo un cambio significativo.

Importancia de la transparencia y la comunicación

Imaginemos que aplicamos Huella M al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Podríamos empezar preguntándonos cuánta energía consume, qué emisiones genera o cuánto cuesta mantener sus instalaciones. Pero el análisis tendría que ir más allá:

  • ¿Cómo consigue que sus exposiciones sean accesibles y significativas para públicos diversos?

  • ¿Qué conocimientos y experiencias generan sus actividades educativas?

  • ¿Cómo contribuye a acercar el arte a quienes habitualmente no visitan un museo?

Incluso el número de visitantes adquiere otra dimensión: no se trata solo de saber cuántas personas entran, sino de conocer qué valor cultural, social y comunicacional genera su experiencia. Huella M permite así observar el museo desde diferentes perspectivas y comprender su sostenibilidad como la capacidad de generar valor de manera equilibrada y duradera.

Un ejemplo especialmente inspirador es el Genalguacil Pueblo Museo, situado en Genalguacil (Málaga), un municipio rural de 363 habitantes. Allí, el arte contemporáneo se ha convertido en una herramienta de transformación territorial. Desde 1994, más de 250 artistas han participado en sus Encuentros de Arte, dejando obras que forman parte del paisaje urbano y de la colección del Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno.

El proyecto ha contribuido a situar internacionalmente a este pequeño pueblo y a generar actividad cultural, turística y económica en un territorio marcado por la despoblación. Su interés para Huella M reside precisamente en que permite observar cómo un proyecto museístico puede generar, de forma simultánea, valor cultural, social, económico y territorial.

Transformar, cohesionar, construir

La sostenibilidad exige una comunicación permanente, transparente y comprensible con todos los grupos de interés, desde las administraciones públicas hasta los investigadores, trabajadores, visitantes y la sociedad.

El verdadero impacto de un museo no siempre puede medirse con cifras económicas o ambientales, sino también por su capacidad para transformar comunidades, generar cohesión social y construir identidad.

The Conversation

Julio González-Liendo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Basta con reducir el consumo energético y reciclar para que un museo sea sostenible? – https://theconversation.com/basta-con-reducir-el-consumo-energetico-y-reciclar-para-que-un-museo-sea-sostenible-286974

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