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Ratko Mladić sigue siendo considerado un héroe por muchos serbios de Bosnia

Ratko Mladić sigue siendo considerado un héroe por muchos serbios de Bosnia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Olivera Simic, Professor in Law, Griffith University

Tenía 19 años y vivía en Banja Luka, la segunda ciudad más grande de Bosnia, cuando Yugoslavia empezó a desmoronarse. Lo que más recuerdo es la conmoción y la rapidez con la que mi vida normal y la de mis amigos se acabaron de repente.

Por aquel entonces, no seguía mucho la política ni veía las noticias, así que no tenía ni idea de lo que se avecinaba: una guerra en toda regla y un genocidio contra los bosnios (la población musulmana de Bosnia), liderado por el general serbobosnio y criminal de guerra condenado Ratko Mladić, que ha fallecido esta semana en una prisión de La Haya.

La etnia no era algo de lo que mis amigos y yo habláramos nunca cuando éramos niños. Dos de mis mejores amigos no eran serbios, algo de lo que solo me di cuenta cuando se marcharon repentinamente de Bosnia en abril y mayo de 1992.

Poco después, me enteré de que iba a ser reclutada para la defensa territorial serbia, sin saber siquiera qué era eso. Fui a recoger mi uniforme y mis botas, y mis padres me subieron al autobús para que saliera del país. No sabía adónde iba.

Así fue como abandoné mi país, por mi cuenta, por primera vez en mi vida: a toda prisa, sin despedidas, sin saber si volvería a ver a mi familia ni cuándo. No fui la única. Casi dos millones de bosnios se vieron desplazados durante la guerra.

Ahora, con la muerte de Mladić, estos recuerdos del conflicto vuelven a aflorar, yuxtapuestos a las escenas desalentadoras en las que los serbios de Bosnia celebran a Mladić como un héroe.

No era un héroe; tampoco sirve de nada referirse a él simplemente como un “loco” o un “carnicero”. Mladić es un recordatorio simbólico de los legados sin resolver de la guerra: las continuas divisiones entre los bosnios y los recuerdos selectivos que muchos tienen sobre las atrocidades que se cometieron.

Rápido ascenso en el escalafón

Mladić era un oficial de carrera del ejército yugoslavo. Su ascenso en el escalafón se aceleró al comienzo de la guerra de Bosnia, cuando fue nombrado comandante en jefe del ejército serbobosnio.

Es importante comprender que este ejército de reciente creación heredó todo su material blindado del antiguo ejército yugoslavo. Contaba con todas las armas y la infraestructura militar de Bosnia, y estaba liderado por un oficial profesional y experimentado como Mladić.

El ejército de Mladić se hizo rápidamente con el control del 70 % del país y sitió la capital, Sarajevo. Más de 100 000 personas murieron en la guerra entre 1992 y 1995. Al menos 8 000 hombres y niños bosnios fueron asesinados por el ejército serbobosnio en el genocidio de Srebrenica, en julio de 1995. Mladić fue el rostro de esta despiadada campaña militar y del auge del nacionalismo serbio de la época.

En mi investigación, he revisado los testimonios de soldados serbios y líderes de la época de la guerra, y he hablado extensamente con Biljana Plavšić, la expresidenta de la República Serbia de Bosnia y la única mujer procesada por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Plavšić trabajó en estrecha colaboración con Mladić y lo conocía muy bien.

Los soldados y líderes serbios –y, por desgracia, muchos serbios también– lo admiraban por su aparente valentía, su extraordinaria confianza en sí mismo y sus muestras de poder. Por eso, a día de hoy, muchos serbios siguen viéndolo como su protector, como un santo que defendió a los serbios durante la guerra. Ocupa un lugar especial en la mitología del país, debido a la forma en que generaciones de jóvenes serbios han sido adoctrinados con los relatos de su heroísmo durante la guerra.

Cuando el conflicto terminó en 1996, Mladić pasó a la clandestinidad durante casi 16 años, viviendo en la Serbia rural hasta que fue detenido. Fue juzgado en La Haya, declarado culpable de crímenes de guerra y condenado a cadena perpetua en 2017.

Entender a Mladić, el hombre y el criminal de guerra

Como especialista en atrocidades masivas, creo que debemos tener cuidado con la forma en que intentamos comprender o explicar las acciones de los autores de estos crímenes. Los medios de comunicación retratan a Mladić como un monstruo, un loco y el “carnicero de Bosnia”. Pero creo que es importante señalar que no era un psicópata.

Caracterizarlo de esa manera minimiza su responsabilidad penal, así como las estructuras que hicieron posibles sus crímenes. Lo presenta como alguien ajeno a la humanidad.

Mladić fue considerado “extraordinario” por los crímenes que cometió, pero, al mismo tiempo, también era un hombre de familia “corriente”. Su única hija se suicidó en Belgrado, Serbia, en 1994, utilizando su pistola. Algunos afirmaron que se quitó la vida tras descubrir el papel que había desempeñado su padre en la guerra.

Es importante ver a Mladić no como un monstruo que cometió crímenes masivos, sino como un ser humano que lo hizo. Humanizar a alguien condenado por crímenes de guerra y genocidio resulta incómodo para muchos, ya que se corre el riesgo de restar gravedad a sus crímenes y a su culpabilidad. Estas preocupaciones deben tomarse en serio.

Aun así, comprender cómo personas como Mladić pudieron cometer estos crímenes es clave si queremos aprender a evitar que vuelvan a ocurrir en el futuro. Un aspecto importante de todo ello fue la enorme infraestructura militar que lo rodeaba. Él solo no podría haber cometido todas las atrocidades de la guerra. Contaba con un ejército de personas que respaldaban sus decisiones y actuaban siguiendo sus órdenes.

Su complicado legado perdura

La detención y condena de Mladić tuvieron una importancia histórica, pero esta justicia ha sido incompleta. Ninguna sentencia ni condena puede devolver las miles de vidas que se extinguieron, ni puede hacer que las personas desplazadas regresen a sus hogares.

Y lo que es más importante, puede que los bosnios hayan conseguido justicia jurídica con la condena de Mladić, pero muchos siguen sintiendo que no han recibido justicia moral. Ni Mladić ni ningún otro criminal de guerra condenado ha expresado jamás remordimiento ni ha admitido sus crímenes ante las familias de las víctimas. Aún más devastador es el hecho de que muchos los celebren como héroes, en lugar de considerarlos criminales de guerra.

La condena de Mladić tampoco trajo la reconciliación a la Bosnia y Herzegovina actual. El Tribunal Penal Internacional para la desaparecida Yugoslavia esperaba lograrlo mediante su labor, pero nunca sucedió. Las sentencias históricas del tribunal y los testimonios de los testigos no eliminaron la negación que aún existe entre muchos respecto a los crímenes cometidos durante la guerra.

Los procesos judiciales generaron millones de páginas de pruebas, que confirmaron de manera indiscutible que el genocidio de Srebrenica tuvo lugar y fue cometido por determinadas personas. Tanto los tribunales de la ONU como los nacionales también dictaminaron que se trataba de un genocidio.

Sin embargo, muchos serbios siguen sin creer que esto sea cierto. En 2024, miles de serbios bosnios salieron a las calles de mi ciudad natal, Banja Luka, para manifestarse en contra de una propuesta de resolución de la ONU que conmemoraba el genocidio de Srebrenica. El Parlamento serbobosnio también aprobó un informe en el que se niega que el genocidio haya tenido lugar.

Y tras conocer la noticia de la muerte de Mladić esta semana, muchos jóvenes serbobosnios salieron a la calle para celebrar su vida y su legado. Llevaban banderas y carteles con el rostro de Mladić, cantando y coreando su nombre. La mayoría de estos jóvenes nacieron después de la guerra, pero se criaron escuchando narrativas que presentaban a Mladić como el salvador de los serbios.

Hay algo profundamente erróneo en el legado de los juicios de posguerra –concretamente, en cómo el Gobierno no ha logrado reconstruir la sociedad– si no somos capaces de eliminar esta negación o borrar esta percepción sobre las supuestas hazañas heroicas de Mladić. En mi opinión, la culpa de esto recae en los dirigentes serbios que llegaron al poder tras la guerra.

Mladić y los demás líderes de la época de la guerra no aparecen retratados en los libros de texto de historia de los serbios de Bosnia como criminales de guerra. Más bien, se les describe como héroes que fundaron la Republika Srpska, la parte separada de Bosnia y Herzegovina, de mayoría serbia, que surgió tras el conflicto.

Por eso la guerra nunca terminó realmente. Hoy en día sigue librándose de otras formas, a través de narrativas oficiales, símbolos y objetos conmemorativos.

Como investigadora que ha dedicado su carrera a documentar los crímenes de guerra de esta época, resulta devastador comprobar que apenas hay hechos sobre la guerra que sean aceptados por todos los bosnios. Hasta que no lo consigamos, Bosnia seguirá dividida.

The Conversation

Olivera Simic no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ratko Mladić sigue siendo considerado un héroe por muchos serbios de Bosnia – https://theconversation.com/ratko-mladic-sigue-siendo-considerado-un-heroe-por-muchos-serbios-de-bosnia-290742

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