Source: Republic of Argentina
X FORO PYMES ITALIA-AMÉRICA LATINA
Sr. Ministro de Asuntos Exteriores y de la Cooperación Internacional de Italia, Antonio Tajani;
Sr. Ministro de Educación y del Mérito, Giuseppe Valditara;
Sres. Gobernadores y representantes de la IILA, Confindustria, la UIA y ADIMRA;
Es un privilegio poder acompañarlos en el cierre de la décima edición del Foro PyMES Italia-América Latina.
Agradezco a la IILA y a ADIMRA por la organización de estas jornadas y por convocar a empresas argentinas e italianas dispuestas a evolucionar, combinar capacidades e integrarse como proveedoras en la expansión energética y minera de la Argentina.
Giuseppe Mazzini definió la patria como “nuestra casa y nuestro taller”. Pocas imágenes describen mejor el vínculo entre Italia y la Argentina. Millones de italianos hicieron de nuestro país su casa. Con ellos, la cultura del trabajo, el orgullo por el oficio y la vocación de emprender se extendieron por nuestras provincias y forjaron buena parte del carácter argentino.
Esa herencia vive en nuestra manera de emprender. Compartimos la pasión por hacer bien las cosas, el respeto por el esfuerzo y esa mezcla tan italiana y tan argentina de creatividad, audacia y obstinación.
Tal vez por eso italianos y argentinos solemos reconocernos con facilidad.
Italia forma parte de nuestro ADN productivo. Este Foro prolonga aquella historia con nuevas herramientas y una ambición renovada.
Nuestro vínculo comercial descansa sobre cimientos construidos durante décadas. Cerca de 300 compañías italianas operan en la Argentina. En apenas un año, el stock de inversión creció 16% y alcanzó los 2.245 millones de dólares.
En 2025, el intercambio de bienes superó los 2.600 millones. Maquinaria, alimentos, energía y tecnología ya trazan un mapa de intereses compartidos.
Los empresarios dieron forma a ese entramado a través de sucesivos ciclos de volatilidad y regulaciones cambiantes. Su permanencia en nuestro país revela una confianza puesta a prueba y permite anticipar hasta dónde podemos llegar cuando el Estado deja de ser un obstáculo.
La Argentina trasladó el centro de gravedad de su economía hacia quienes generan riqueza y crean trabajo.
En menos de tres años, el Presidente Javier Milei convirtió el equilibrio fiscal en una regla, reafirmó el respeto irrestricto por la propiedad privada y puso en marcha el mayor proceso de desregulación de nuestra historia. La estabilidad devolvió a las empresas la previsibilidad necesaria para invertir, crecer y girar sus dividendos con libertad.
El país que durante años exigió una perseverancia extraordinaria a sus empresarios ofrece ahora un marco favorable para desarrollar proyectos, exportar y multiplicar ganancias.
El camino que emprendimos ya se materializa en el tránsito de cargas por nuestros puertos, rutas y pasos fronterizos. En los primeros siete meses de 2026, nuestras exportaciones de bienes crecieron casi 23% y alcanzaron los 58.365 millones de dólares.
Ese pulso exportador recorre toda nuestra geografía productiva. Las PyMEs lograron sus mayores ventas externas desde 2013. La agroindustria marcó un récord de 74 millones de toneladas y la minería llegó a su mayor nivel histórico durante el primer semestre del año.
De las fábricas a los campos y de la cordillera a los puertos, la Argentina productiva ensancha su presencia en el mundo.
Nuestra política exterior acelera esa expansión. Desde la Cancillería abrimos mercados, impulsamos exportaciones y acercamos capital de largo plazo. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea crea un espacio económico de más de 700 millones de personas. Veintiséis años de negociación dan la medida del crecimiento que postergamos.
En el nuevo escenario internacional, cada demora resigna una oportunidad. Por ese motivo, entendemos que los acuerdos comerciales son infraestructura económica. Reducen distancias, remueven barreras y ponen nuevos productos al alcance de más consumidores.
Esa infraestructura cobra valor dentro de cada empresa. Una PyME italiana que exporta a la Argentina accede a nuevos clientes, encuentra socios productivos y amplía su presencia en América del Sur.
Una firma argentina que llega a Italia se incorpora a cadenas europeas de tecnología, diseño y manufactura avanzada, conecta con canales de distribución consolidados y eleva el valor de su oferta.
Así, las PyMEs de ambos países ganan una ventaja decisiva para competir en el mundo.
El RIGI completa ese marco con estabilidad jurídica por treinta años. Ya cuenta con 25 proyectos aprobados por más de 55.000 millones de dólares, mientras el universo de iniciativas vinculadas ronda los 150.000 millones.
Su ejecución demandará ingeniería, equipamiento, tecnología y servicios especializados en energía, minería e infraestructura.
Las PyMEs italianas encuentran allí un lugar como socias tecnológicas y proveedoras. Las argentinas se integran a proyectos globales, elevan sus estándares y alcanzan nuevos destinos. Juntas, pueden ocupar el corazón productivo de nuestro crecimiento.
La asociación entre YPF y ENI para Argentina LNG es un ejemplo potente de la magnitud de esa oportunidad. El proyecto presentado al RIGI supera los 50.000 millones de dólares y aspira a llevar el gas de Vaca Muerta hacia los grandes mercados mundiales.
Capacidad industrial, tecnología y llegada a los mercados se sintetizan en una iniciativa que proyecta a la energía argentina como un pilar de la seguridad económica de Italia.
Con esa misma visión, nuestros Presidentes fijaron una hoja de ruta mediante el Plan de Acción 2025-2030. Minería, energía, agroindustria, inteligencia artificial, tecnología nuclear y actividad espacial conforman una agenda de alto valor.
Italia aporta maquinaria de precisión, ingeniería de excelencia y un sistema industrial con presencia global. La Argentina reúne capacidades científicas y tecnológicas, talento especializado y una base productiva que combina energía competitiva con recursos estratégicos.
El Plan articula esas fortalezas en proyectos de mayor densidad tecnológica y cadenas de abastecimiento resilientes.
Los beneficios de esta agenda deben circular en ambas direcciones.
Los encuentros empresariales, los talleres y las visitas técnicas permitieron mapear una trayectoria común. El verdadero balance comenzará mañana. Se medirá en un proveedor incorporado, una tecnología aplicada, una exportación que llega por primera vez a destino y una conversación que se convierte en inversión.
Mazzini nos dejó la imagen de la casa y el taller. Para millones de italianos, la Argentina fue ambas cosas. Aquí encontraron una oportunidad y, al forjar su porvenir, transformaron para siempre el nuestro.
Ustedes conocen el país, valoran su talento y saben leer antes que otros los cambios de época. La Argentina ya generó las condiciones. Italia tiene ahora la oportunidad de asumir un papel protagónico en la revolución económica argentina.
La invitación está hecha. Nuestro desafío es convertir esa herencia en prosperidad compartida.
Muchas gracias.
