Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sylvie Pérez Lima, Psicopedagoga. Psicóloga COPC 29739. Profesora Estudios de Psicología y Educación, UOC – Universitat Oberta de Catalunya
Los resultados de PISA suelen concentrar la atención en una cifra y en la posición que ocupa cada país en una clasificación internacional. Sin embargo, para analizar la evolución de la comprensión lectora, resulta más relevante observar la tendencia que un resultado aislado.
Y la tendencia de España merece atención. En 2025, el alumnado español de 15 años ha obtenido 451 puntos en comprensión lectora, frente a los 474 puntos de 2022. Son 23 puntos menos en solo tres años y 45 puntos menos que en 2015, cuando España alcanzó los 496. Se trata, además, del resultado más bajo de toda la serie histórica española.
Hay, adicionalmente, una cautela metodológica que conviene tener en cuenta al interpretar estos resultados. En Cataluña, la proporción de alumnado excluido dentro de los centros pasó del 5,6 % en 2022 al 23,2 % en 2025, un porcentaje muy superior al estándar establecido por PISA. Por este motivo, la OCDE no presenta resultados específicos para Cataluña y advierte de que los elevados niveles de exclusión probablemente introducen un sesgo al alza en sus resultados.
La perspectiva temporal permite observar la tendencia a la baja. España obtuvo 493 puntos en lectura en el primer estudio PISA, realizado en el año 2000. Desde entonces, los resultados han experimentado diferentes oscilaciones: 481 puntos en 2003, 461 en 2006, una recuperación progresiva hasta los 496 puntos de 2015 y, posteriormente, un descenso que sitúa el resultado actual en 451 puntos.
No estamos, por tanto, ante un descenso puntual. Los datos apuntan a una tendencia de deterioro del rendimiento lector, especialmente clara durante la última década.
Un descenso de la comprensión lectora en toda Europa
Ahora bien, sería un error interpretar este fenómeno como exclusivamente español.
La comprensión lectora también ha empeorado de manera significativa en numerosos países de la OCDE. La puntuación media de los países de la organización ha pasado de 489 puntos en 2015 a 461 en 2025, lo que supone una disminución de 28 puntos. Además, entre 2018 y 2025, 56 de los 74 países y economías con datos comparables experimentaron un descenso significativo en lectura.
España presenta un resultado especialmente preocupante —451 puntos, por debajo de la media de la OCDE—, pero forma parte de una tendencia más amplia que afecta a sistemas educativos muy diferentes entre sí.
No se trata únicamente de preguntarnos qué está ocurriendo en el sistema educativo español, sino también de intentar comprender los cambios en la relación de los adolescentes con la lectura, la información y el aprendizaje.
¿Qué mide realmente PISA cuando habla de comprensión lectora?
Para PISA, la competencia lectora implica comprender, utilizar, evaluar y reflexionar sobre los textos para alcanzar objetivos, desarrollar conocimientos y participar en la sociedad. Sus tareas no se limitan a localizar información: también exigen relacionar diferentes elementos, realizar inferencias, interpretar información y valorar tanto el contenido como la credibilidad de las fuentes.
Los resultados de 2025 muestran, además, que no todos los niveles de comprensión presentan la misma dificultad. En España, el 68 % del alumnado alcanza al menos el nivel 2, considerado el nivel básico de competencia lectora, mientras que solo el 2 % alcanza los niveles 5 o 6, frente al 6 % de media de la OCDE.
La diferencia entre ambos extremos es importante: comprender un texto y localizar información explícita no requiere los mismos procesos que integrar información dispersa, realizar inferencias o evaluar críticamente aquello que se lee.
Por tanto, cuando hablamos de un descenso en comprensión lectora, no deberíamos interpretar simplemente que los adolescentes “no saben leer”. La dificultad puede encontrarse en niveles más complejos de la comprensión: mantener información relevante, relacionarla, inferir, evaluar y reflexionar sobre lo leído.
No solo comprenden menos: también parece que leen de otra manera
Además de disminuir el rendimiento, parece estar cambiando la manera en que algunos estudiantes afrontan las tareas de lectura. La OCDE identifica, a partir del comportamiento durante la prueba, diferentes perfiles de lectores. Entre ellos están los lectores precisos y fluidos y los que leen de forma rápida pero cometen más respuestas incorrectas (hasty readers). Entre 2018 y 2025, estos últimos aumentaron en el conjunto de la OCDE del 6,6 % al 11,4 %, mientras que disminuyó la proporción de lectores precisos y fluidos.
Para PISA, una lectura competente implica localizar información cuando es suficiente con hacerlo, pero también detenerse, relacionar ideas, realizar inferencias, revisar la propia interpretación y evaluar la información cuando la tarea lo requiere.
Atención, persistencia y profundidad
Explicar el descenso de la comprensión lectora exige poner en relación los resultados PISA con la investigación disponible sobre hábitos lectores, atención, uso de dispositivos, condiciones sociales y procesos de aprendizaje.
En primer lugar, los hábitos lectores están cambiando. Los adolescentes continúan leyendo, pero cada vez lo hacen más en entornos digitales y con finalidades diferentes. La lectura de textos breves, funcionales y fragmentados convive con otras formas de lectura más sostenida y de lectura por placer. De hecho, los datos del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España contradicen la idea de que los jóvenes no leen: en 2025, el 76,9 % de las personas de entre 14 y 24 años declaró leer libros por ocio, lo que convierte a este grupo en el más lector de España.
En segundo lugar, aparece la cuestión de la atención sostenida. Comprender un texto complejo requiere mantener información, relacionarla, volver atrás cuando es necesario y dedicar tiempo a construir una interpretación. El aumento de respuestas rápidas e incorrectas observado por PISA plantea la posibilidad de que una parte del problema tenga que ver con la dificultad para mantener ese esfuerzo cognitivo.
En tercer lugar, están las pantallas y la lectura digital. La evidencia no permite afirmar que las pantallas sean, por sí mismas, perjudiciales. El efecto depende del uso: PISA 2025 encuentra diferencias importantes entre un uso moderado y orientado al aprendizaje y un uso recreativo o excesivo durante el tiempo escolar.
En cuarto lugar, las desigualdades socioeconómicas siguen teniendo un peso importante. El entorno familiar y social condiciona las oportunidades de acceso a experiencias lingüísticas, culturales y lectoras enriquecedoras, aunque no determina por sí solo el rendimiento.
En quinto lugar, la pandemia forma parte del contexto y pudo intensificar las dificultades de aprendizaje, pero no explica por sí sola una tendencia que la propia OCDE detecta que comenzó antes de la pandemia en numerosos países.
Y, finalmente, hay que considerar la motivación, el disfrute de la lectura y la disposición a realizar un esfuerzo sostenido. Leer textos complejos no siempre resulta inmediato ni sencillo; requiere perseverancia y una relación positiva con la lectura.
La investigación reciente respalda la relación entre comprensión lectora y distintas funciones ejecutivas, como la memoria de trabajo, la inhibición, la flexibilidad cognitiva y el control atencional. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026, que analiza 60 estudios y 275 tamaños de efecto, encuentra una asociación significativa entre el funcionamiento ejecutivo y el rendimiento lector.
Comprender un texto complejo exige coordinar varias de estas funciones: mantener y actualizar información relevante, inhibir aquella que no lo es, cambiar de estrategia cuando resulta necesario, sostener la atención y supervisar continuamente si estamos comprendiendo. Por ello, una hipótesis que merece ser explorada es si parte de las dificultades actuales en comprensión lectora tienen que ver con el esfuerzo cognitivo que requiere sostener y coordinar todas estas operaciones.
Probablemente no haya una respuesta única. La cuestión es cómo se combinan estos factores y hasta qué punto están transformando nuestra manera de leer y de aprender. Los patrones observados no apuntan a un único grupo ni a una única explicación; la caída es tan generalizada que ninguna hipótesis sencilla parece suficiente.
Quizá el reto sea garantizar que los jóvenes sigan disponiendo de las condiciones necesarias para leer con atención, sostener la información, relacionarla, cuestionarla y construir significado a partir de ella.
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Sylvie Pérez Lima no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ¿Por qué se desploma la comprensión lectora en el informe PISA? – https://theconversation.com/por-que-se-desploma-la-comprension-lectora-en-el-informe-pisa-291496

