Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
China Hoy | 17. 09. 2026
Durante mucho tiempo, hablar de Shanxi era hablar de carbón. Situada en el corazón de China y atravesada por una de las principales cuencas carboníferas del país, la provincia construyó buena parte de su desarrollo económico alrededor de la extracción y transformación de este recurso. En 2021, su producción de carbón rozó los 1200 millones de toneladas, cerca de un tercio del total nacional. Pero detrás de esa imagen de gran potencia energética existía otra Shanxi, mucho más antigua: la de los templos, murallas, pagodas, esculturas, pinturas, aldeas tradicionales y ciudades históricas que conservan las huellas de miles de años de civilización.
Hoy la protección del patrimonio cultural y el desarrollo del turismo se han convertido en piezas importantes de la transformación económica de Shanxi, generando nuevas actividades, empleos y fuentes de ingresos.
Todo aquello se pudo apreciar de manera particularmente clara durante la Semana Internacional de la Protección del Patrimonio Cultural 2026. La agenda de visitas y encuentros desarrollada entre el 14 y el 17 de julio permitió recorrer algunos de los principales espacios patrimoniales de la provincia, con paradas en Taiyuan y los distritos antiguos de Yuci y Pingyao. La iniciativa reunió a académicos, expertos en conservación, diplomáticos, funcionarios, periodistas, especialistas en comunicación internacional y jóvenes participantes de distintos países.
15 de julio de 2026. Inauguración de la Semana Internacional de la Protección del Patrimonio Cultural 2026 bajo el lema “Armonía en la diversidad: construyendo el futuro juntos” en el distrito de Yuci, ciudad de Jinzhong, provincia de Shanxi.
La apertura oficial tuvo lugar el 15 de julio en el distrito de Yuci, donde se dieron cita una amalgama de personas provenientes de diferentes rincones de Asia, Europa, África y América, además de China. Pero más allá de dar a conocer el legado patrimonial de Shanxi al mundo, la cita también sirvió como una herramienta para el diálogo entre civilizaciones.
Para Ru Xinying, una joven de Linfen que acababa de terminar el gaokao –el examen de ingreso a la universidad– y visitaba el Museo de Shanxi, la dimensión histórica de la provincia es difícil de comparar. “Si quieres conocer el patrimonio que permanece sobre la tierra, debes visitar Shanxi”, señaló. A su juicio, las reliquias conservadas en la provincia, desde la antigüedad hasta las dinastías Ming y Qing e incluso épocas más recientes, han contribuido enormemente a fortalecer el sentido de identidad de los chinos. “Todo este patrimonio fortalece nuestra identidad y alimenta el espíritu de nuestra nación”, afirmó.
La magnitud de ese patrimonio también se ha traducido en claros beneficios económicos, donde se han integrado museos, gastronomía, artesanía, espectáculos, alojamiento, investigación y nuevas formas de consumo cultural, gracias a los esfuerzos de las autoridades locales así como de la sociedad civil.
Los resultados ya son visibles. En 2025, los principales lugares turísticos monitorizados de Shanxi recibieron 124,55 millones de visitas, un aumento interanual del 14,8 %, mientras que sus ingresos operativos alcanzaron 7880 millones de yuanes.
Nuevas fuentes de empleo gracias al legado cultural
Este cambio resulta especialmente significativo si se considera la historia económica reciente de Shanxi. Durante décadas, la extracción de carbón y las industrias asociadas concentraron una parte considerable de la actividad económica y del empleo. Tan solo en 2017, los sectores relacionados con el carbón representaban más del 70 % del PIB y alrededor de la mitad del empleo y de los ingresos fiscales.
En ese sentido, la transición hacia una economía más diversificada no solo ha beneficiado el medioambiente, sino que también ha creado nuevas oportunidades para las personas y las comunidades que durante generaciones dependieron de la minería.
Un ejemplo particularmente revelador es Pingyao. Este distrito, incorporado a la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1997, pasó de recibir aproximadamente 120.000 visitantes aquel año a casi 13 millones en 2017, mientras sus ingresos vinculados al turismo aumentaron de 12,5 millones de yuanes a más de 15.000 millones. Más recientemente, la expansión de las industrias culturales y creativas ha contribuido a convertir al sector terciario en uno de los motores principales de su economía.
En ese sentido, la restauración de una vivienda tradicional no solo significa reparar un edificio antiguo, sino que viene aparejada de múltiples oportunidades, desde su uso como una casa de huéspedes hasta un espacio para la producción de contenidos audiovisuales.
Otro de los hitos emblemáticos que formaron parte de la Semana Internacional de la Protección del Patrimonio Cultural 2026 fue la visita al Templo de Jinci. Li Jing, guía turística de habla inglesa que lleva más de diez años trabajando en Shanxi, conoce de cerca la evolución que ha tenido la provincia. “Shanxi es uno de los lugares de origen de China y una cuna de la civilización china”, explicó, destacando su ubicación en la región media del río Amarillo. Según ella, alrededor del 70 % de la arquitectura antigua china correspondiente a la dinastía Song (960-1279 d. C.) se encuentra en Shanxi.
Sin embargo, Li Jing también advierte que la conservación no puede darse por concluida. “Todavía debemos seguir trabajando para proteger este patrimonio y para que más personas conozcan nuestra tierra y los tesoros culturales de nuestra provincia”, señaló.
Jinci resume bien esa filosofía. El templo combina jardines, naturaleza y arquitectura que se remontan a la dinastía Zhou del Oeste (siglo XI-771 a. C.), mientras que sus construcciones actuales incorporan características de los periódos Song, Yuan, Ming y Qing.
Para Liu Huifang, periodista de Shanxi Daily, la riqueza del lugar se encuentra precisamente en esa continuidad histórica. El ciprés Zhou Bai (de la dinastía Zhou), de más de 3000 años, las esculturas policromadas de la dinastía Song y el Manantial Nanlao constituyen los llamados “Tres Tesoros de Jinci”, a los cuales se suman diversas construcciones como el Puente Yuzhaofeiliang y el Salón Xiandian. “Lo que puede verse aquí es un patrimonio de hace tres mil años conservado en su estado original, algo que difícilmente puede encontrarse en otros lugares”, destacó.
En medio de todo ello, las autoridades de la provincia se han encargado de impulsar programas para preparar especialistas en conservación de bienes culturales, incluidos proyectos de formación de personal destinado a trabajar en zonas rurales e incluso en pequeñas localidades. La transición de trabajadores procedentes de sectores vinculados al carbón hacia actividades turísticas también ha sido parte de esta historia, mediante diversas iniciativas.
15 de julio de 2026. Participantes del evento visitan el Museo de Shanxi. Fotos de cortesía
Un patrimonio vivo
Las actividades realizadas en el marco de la Semana Internacional de la Protección del Patrimonio Cultural 2026 no solo se limitaron a contemplar edificios antiguos, sino que también incluyeron debates y ponencias por parte de expertos en conservación que permitieron contrastar ideas, experiencias y prácticas que han sido aplicadas en diferentes países.
Para Muhammad Humayun Asghar, graduado del Instituto de Tecnología de Beijing y quien ha vivido en China por varios años, la experiencia fue de gran valor. “Es un privilegio estar aquí y ver cómo ha evolucionado la civilización a lo largo del tiempo”, comentó. A su entender, la conservación de los vestigios del pasado es también una forma de comprender el proceso que ha llevado a la sociedad a su actual nivel de desarrollo y bienestar. “Por eso es tan importante preservar esta historia y valorar el legado de nuestros antepasados”, afirmó.
La incorporación de nuevas tecnologías ha sido una de las principales claves de la estrategia de conservación patrimonial de China, incluidas la digitalización y reconstrucción virtual de bienes culturales, exposiciones y espectáculos inmersivos, y experiencias de realidad virtual, para acercar el pasado a un público diverso, y sobre todo a las generaciones más jóvenes.
Gracias a ello han surgido empleos que en algún momento habrían parecido totalmente fuera de contexto, desde especialistas en digitalización y desarrolladores tecnológicos, hasta productores audiovisuales y creadores de contenidos. En ese sentido, la cultura ha pasado de entenderse como un objeto físico detrás de la vitrina de un museo, a algo mucho más amplio capaz de convertirse en una plataforma para la innovación.
Para Jin Yu’er, quien participó en la Semana Internacional de la Protección del Patrimonio Cultural 2026 como voluntaria en el Templo de Jinci, la arquitectura histórica debe ocupar un lugar central en la promoción turística. “Cuando promovemos el turismo cultural, debemos centrar nuestra atención en la arquitectura histórica y en los personajes que forman parte de nuestra historia”, sostuvo, vestida con un tradicional hanfu en alusión a una figura del pasado.
Un desafío a futuro
Si bien el éxito turístico puede generar ingresos y empleo, un exceso de visitantes también puede ejercer presión sobre los monumentos y sobre la vida cotidiana de las comunidades. Los estudios realizados en Pingyao han advertido precisamente sobre esta tensión entre beneficios económicos y conservación.
Por eso, el futuro de Shanxi no pasa simplemente por atraer más turistas, sino por lograr que el turismo contribuya a conservar aquello que hace única a la provincia.
La transformación ya está en marcha. En 2025, Shanxi creó 473.000 nuevos empleos urbanos, mientras el sector de servicios continuó expandiéndose. Las autoridades provinciales, además, han establecido como objetivo que para finales de 2026 el valor añadido de la industria cultural y turística crezca 1,5 puntos porcentuales por encima del PIB provincial.
El contraste con la Shanxi dependiente del carbón resulta evidente. Una provincia que durante décadas fue conocida principalmente como una de las grandes reservas energéticas de China se ha embarcado en un nuevo camino que ha devenido en conocimiento, orgullo, visitantes y oportunidades económicas para millones de personas.
Así, desde el Museo de Shanxi hasta Jinci, desde las calles de Yuci hasta las murallas de Pingyao, la protección del patrimonio está ayudando a construir una nueva narrativa. Y no se trata de abandonar el pasado, sino precisamente de convertirlo en una fuente para el futuro.
