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La fuerza de la generación plateada

La fuerza de la generación plateada

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

China Hoy | 17. 09. 2026

A medida que el envejecimiento demográfico se ha ido extendiendo por todo el mundo a una velocidad sin precedentes, también se ha planteado ante toda la humanidad un desafío ineludible de nuestra época: ¿es la enorme población de adultos mayores una pesada carga para la sociedad o, por el contrario, un valioso recurso que aún está por aprovechar? En esta profunda transformación, que busca pasar de un “envejecimiento pasivo” a una etapa de la vida en la que se disfrute activamente de la vejez, China y América Latina están explorando conjuntamente un nuevo camino para redefinir el valor de la vida y el papel de las personas mayores en la sociedad. 

En China ya hay más de 320 millones de personas que han superado los 60 años de edad, por lo que ya se ha comenzado a derribar la antigua idea según la cual la jubilación equivalía a abandonar la vida social. El impulso de esta transformación proviene de una numerosa población de adultos mayores saludables que tienen entre 60 y 69 años. Según los datos, las personas sexagenarias representan más del 50 % de la población mayor en China, y hasta un 93 % de ellas se hallan sanos y saludables. Este segmento de la población no solo muestra un fuerte deseo de participar en la vida social, sino que también posee un valor insustituible en diversos sectores.

3 de agosto de 2026. Sun Hongshun, un profesor jubilado de 81 años, imparte una clase a los niños en el “Centro de tutoría familiar” de verano que gestiona gratuitamente desde su hogar en la aldea de Xinshe, poblado de Duntou, ciudad de Hai’an, provincia de Jiangsu. 

Respaldo institucional 

Para convertir este potencial en una fuerza motriz real de impulso, China ha establecido un marco institucional en el que “el Estado monta el escenario, y las personas mayores protagonizan la obra”. Un ejemplo es la “Acción de la Edad de fuerza motriz real de impulso, China ha establecido un marco institucional en el que “el Estado monta el escenario, y las personas mayores protagonizan la obra”. Un ejemplo es la “Acción de la Edad de Plata”, una iniciativa de asistencia que surgió originalmente como respuesta al Plan de Desarrollo del Oeste aprovechando los conocimientos y capacidades de los intelectuales mayores y que hoy se ha consolidado como un programa nacional de referencia que abarca ámbitos como la educación, la ciencia y la tecnología, y la atención médica. La política establece una doble garantía que se preocupa, por un lado, de mantener sin cambios las prestaciones de jubilación existentes, y por otro, de garantizar el acceso a una remuneración justa por los servicios prestados. Junto con un seguro para el voluntariado, estas medidas han eliminado las preocupaciones que podrían disuadir a los adultos mayores de seguir aportando sus conocimientos y experiencia a la sociedad. 

En este amplio panorama de participación social, el aporte de los adultos mayores se caracteriza por su diversidad y profundidad. En el ámbito de los profesionales altamente cualificados, profesores, médicos e ingenieros jubilados están retribuyendo al país con sus conocimientos y experiencia, contribuyendo así a cubrir las carencias estructurales del desarrollo nacional. Por ejemplo, en el marco del Plan de Apoyo de Profesores de Edad Plateada de Universidades al Oeste, implementado por el Ministerio de Educación, numerosos profesores jubilados de reconocido prestigio han cruzado montañas y ríos para incorporarse a diversas universidades en las regiones occidentales del país. A través de esta política, no solo han impartido clases, sino que también han orientado a los docentes más jóvenes mediante la transmisión de conocimientos y experiencia, llevando a las zonas fronterizas métodos pedagógicos avanzados y su experiencia en investigación científica.

1 de septiembre de 2025. Una maestra de la tercera edad recibe a los alumnos fuera de un recinto escolar en su primer día de clases en La Habana, capital de Cuba.

Impulso del mercado 

La fuerza de la generación plateada también ha jugado un papel destacado en los nuevos modelos económicos que han surgido en las ciudades. En Shanghai, Ctrip ha contratado a empleados jubilados como “acompañantes de viaje para personas mayores”, quienes ofrecen servicios de viaje personalizados en base a la empatía y la experiencia profesional que comparten con sus pares. Además, un número importante de grandes empresas de Internet están reclutando activamente “streamers sénior”. De esta manera, creadores de contenido activos en transmisiones en vivo, planificadores de viajes y estancias de ritmo pausado, bloggers que comparten reseñas de productos y gestores de comunidades de interés están generando nuevas oportunidades de empleo para las personas mayores. 

Meng, un hombre ya jubilado de 61 años que solía trabajar como minero en la provincia de Henan, se adentró en el mundo de los dramas cortos sin ninguna experiencia previa y, en tan solo tres años, ya ha participado en más de 200 producciones. Li Xiaoxia, una profesora de inglés jubilada de Shandong, arrendó un antiguo huerto de la localidad y comenzó a vender manzanas mediante transmisiones en directo en inglés, así logrando resolver con éxito la dificultad que tenía a la hora de comercializar sus productos agrícolas. 

El aumento de los ingresos generado por los emprendimientos de las personas mayores jubiladas se ha transformado directamente en gasto de consumo local, impulsando así el crecimiento de la demanda interna. Según estimaciones, las micro y pequeñas empresas creadas por personas mayores no solo pueden generar ingresos que les permitan sostenerse por sí mismas, sino que también producen un notable efecto multiplicador sobre el empleo, al absorber a un gran número de jóvenes y adultos de mediana edad en busca de trabajo. De este modo, a escala macroeconómica, han contribuido a la creación de millones de nuevos puestos de trabajo y a un importante incremento de la demanda interna. Esta nueva manera de convertir el desafío del envejecimiento en un “segundo dividendo demográfico” constituye una experiencia de gran valor para que el mundo afronte el envejecimiento de la población.

17 de junio de 2026. Uhas Sulayman (centro), un doctor jubilado del Hospital Ganadero del distrito de Yumin, y Yerjiang Kukan (derecha), también médico, visitan a un pastor en su hogar para consultar por su estado de salud, en los pastizales de verano de la montaña Barluk, poblado de Jiyek, distrito de Yumin, región autónoma uigur de Xinjiang. Fotos de Xinhua

Un acompañamiento real 

Aunque en América Latina todavía no se han establecido programas de apoyo basados en los conocimientos y la experiencia de las personas mayores de la misma escala y coordinación que la “Acción de la Edad de Plata” de China, la contribución de este colectivo a la sociedad es igualmente indispensable. Su valor está profundamente arraigado en la sólida tradición familiar y en la cultura de ayuda mutua de las comunidades latinoamericanas. De una manera especialmente humana y cercana, los adultos mayores en diversos países de Latinoamérica se han convertido en “engranajes invisibles” que mantienen en funcionamiento la sociedad. 

Ante la relativa escasez o el elevado costo de las instituciones formales de cuidado infantil, son precisamente los adultos mayores, mediante el cuidado intergeneracional y su dedicación incondicional, quienes ayudan a aliviar en gran medida la presión sobre las familias donde ambos padres trabajan. Su apoyo hace posible que la generación de mediana edad pueda reincorporarse al mercado laboral y contribuye a mantener la estabilidad económica de los hogares. Este modelo de ayuda mutua basado en los lazos de parentesco y afecto familiar, aunque menos visible que los mecanismos institucionalizados, constituye una importante fuente de resiliencia para las sociedades latinoamericanas. 

Además, ante el aislamiento social y la brecha intergeneracional derivados del envejecimiento de la población, los países latinoamericanos están aprovechando sus sistemas de protección social y recurriendo a la innovación social para integrar la fuerza de la generación plateada en las redes comunitarias de ayuda mutua y en los sistemas de salud pública a cabalidad. 

En Argentina, la Caja de Seguridad Social para Abogados de la provincia de Salta creó el Espacio Zuviría, un área física multifuncional que no solo ofrece a los jubilados una amplia variedad de actividades, como danza y teatro, sino que también adopta un modelo de gobernanza participativa, permitiendo que las personas mayores recuperen, mediante la interacción, el sentido de pertenencia y los vínculos con la comunidad. En Colombia, por su parte, Colpensiones puso en marcha un programa nacional de voluntariado intergeneracional que, en base a un modelo de aprendizaje bidireccional, convierte a participantes de distintas generaciones en maestros y alumnos al mismo tiempo, logrando transformar el aislamiento social en vínculos humanos significativos. 

De este modo, los países latinoamericanos están convirtiendo gradualmente el desafío que supone el envejecimiento dentro de la sociedad en una oportunidad para la innovación social, permitiendo que las personas mayores continúen activas mediante el acompañamiento y la ayuda mutua dentro de sus comunidades. 

Si la participación de las personas mayores en China se caracteriza más por la “transmisión de conocimientos y experiencia bajo la orientación del Estado”, con énfasis en la redistribución de los recursos humanos mediante plataformas institucionalizadas, la contribución de los adultos mayores en América Latina se manifiesta más como un “acompañamiento familiar y comunitario arraigado en la cultura”, centrado en preservar, desde el ámbito cotidiano, la calidez y la estabilidad de la sociedad. 

El paso de los años puede llevarse la juventud y la apariencia física, pero la sabiduría y la experiencia que poseen los adultos mayores constituyen precisamente algunos de los bienes más valiosos de una sociedad. En una época en que el mundo se ha visto enfrentado al envejecimiento de la población, tanto en China como en América Latina las personas mayores están demostrando, a través de acciones concretas, que lejos de ser actores ;”>En la medida que sigan mejorando los entornos adaptados a las necesidades de las personas mayores y se refuercen los mecanismos de protección de sus derechos e intereses, existen razones para creer que, en el futuro, la población mayor podrá desplegar de manera aún más plena su potencial y contribuir de forma activa dentro de la sociedad.

 Autor: SHI WEI*

*Shi Wei es directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Sichuan y decana de la Facultad de Español de la misma universidad.

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