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A cinco años de la Iniciativa para el Desarrollo Global: China apuesta por el multilateralismo y la cooperación del Sur Global

A cinco años de la Iniciativa para el Desarrollo Global: China apuesta por el multilateralismo y la cooperación del Sur Global

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 23. 09. 2026

Por Javier Pineda Olcay

En la 76.ª  sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, hace 5 años, el presidente chino Xi Jinping anunciaba la Iniciativa para el Desarrollo Global, cuyo objetivo era recuperar el desarrollo del Sur Global después de la pandemia y en un escenario de estancamiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

La Iniciativa para el Desarrollo Global, anunciada en septiembre del año 2021 por el presidente chino Xi Jinping, fue la primera y una de las tres grandes iniciativas impulsadas por China para la cooperación internacional. Esta iniciativa ha sido complementada por la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG, lanzada el año 2022) y por la Iniciativa para la Civilización Global (ICG, anunciada el año 2023). Todas ellas han sido reforzadas por la Iniciativa para la Gobernanza Global, lanzada el año 2025, cuyo objetivo es avanzar en un mundo más justo y equilibrado, reivindicando los principios fundacionales de las Naciones Unidas. Todas estas iniciativas deben entenderse como interdependientes y apuntan a la construcción de una comunidad de futuro compartido de la humanidad: mientras que la ISG apuesta por generar los principios y áreas para la cooperación en seguridad y la ICG promueve el diálogo y aprendizajes mutuos entre civilizaciones, la IDG está concentrada en generar las condiciones materiales para el desarrollo de los países.

La IDG tiene como principios el desarrollo como una prioridad, una aproximación que pone al ser humano en el centro, un desarrollo orientado por la innovación, beneficios mutuos, una armonía entre las máquinas y la naturaleza, y acciones orientadas a los resultados.

Esta iniciativa se dio en un mundo que dejaba atrás la pandemia, en el año 2021, cuando la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y el multilateralismo enfrentaban graves desafíos. En este escenario China asumió un vacío de liderazgo en los foros multilaterales, asumiendo la necesidad de apoyar a otros países del Sur Global cuando los países “desarrollados” abandonaban o disminuían su apoyo a los países en “vías de desarrollo”.

La Iniciativa para el Desarrollo Global fue construida a partir de la propia experiencia china eliminando la pobreza extrema en su territorio, por lo cual podía señalar un camino para los países del Sur Global.

La forma que asumió esta iniciativa ha sido un Grupo de Amigos de la IDG (GDI, por sus siglas en inglés) en la ONU, el cual reúne a más de 80 países. La Agencia China de Cooperación Internacional para el Desarrollo creó el Centro Global de Promoción del Desarrollo y una red que tiene más de 80 socios.

En este quinto aniversario, los resultados son evidentes: más de 23.000 millones de dólares han sido destinados a más de 2.000 proyectos ejecutados en más de 120 países, con un número de más de 200.000 profesionales capacitados. Las áreas de desarrollo más importantes han sido la agrícola, la conectividad y transporte, la economía digital, el financiamiento al desarrollo y el área de salud, con desarrollo de vacunas.

A diferencia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que financia grandes proyectos de infraestructura que unen al mundo, la IDG ha sido capaz de focalizar el financiamiento en proyectos que son aprovechados directamente por la comunidad, a una escala mucho más territorializada.

Para este nuevo quinquenio de la IDG también se ha incorporado la inteligencia artificial como un área de cooperación. En este sentido, una de las apuestas ha sido la alerta meteorológica basada en la IA “Mazu”, la cual opera y ofrece servicio en la nube a más de cuarenta países. A esto se suman los anuncios realizados durante la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial celebrada en julio de 2026, en Shanghai, en la cual se anunciaron más de 5.000 plazas de formación en inteligencia artificial para personas de Asia, África y América Latina y el Caribe.

A diferencia de lo que ocurre con las compañías tecnológicas de los países occidentales, el desarrollo tecnológico producido en China corresponde a modelos de IA de código abierto y accesibles en plataformas globales. Esto significa una oportunidad para los países del Sur Global que cuentan con menores recursos tecnológicos.

Las voces críticas de países occidentales han señalado que estas iniciativas como la IDG responden a una estrategia de China para garantizar su hegemonía a nivel mundial, sin embargo, esta iniciativa – al igual que las otras – son parte de los mecanismos de cooperación internacional impulsados por China en un mundo occidental que ha ido progresivamente abandonando la cooperación y el multilateralismo  para darle mayor espacio al conflicto y las guerras como mecanismo de resolución de conflictos.

No obstante ello, China ha pasado a liderar con estas iniciativas la discusión sobre el desarrollo, desplazando a las instituciones financieras de la Segunda Guerra Mundial, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los cuales exigen la implementación de una serie de políticas económicas e ideológicas como condición previa al apoyo del desarrollo en los países que lo solicitan. En la última cumbre de los BRICS, celebrada este mes de septiembre en la India, el presidente chino Xi Jinping llamó a fortalecer la unidad del Sur Global y asumir el rol de pioneros en ciertos mecanismos de cooperación, incluyendo a la IDG. Este rol asumido por China podría reforzarse el 2027, año en que asumirá la presidencia rotatoria de los BRICS.

La capacidad de China en la articulación de decenas de países en torno a la IDG permite afirmar que en este quinto aniversario ya no se hable solo de una agenda y propuesta China, sino de una plataforma sobre la que casi un centenar de países pueden seguir avanzando sobre el desarrollo. La IDG se transforma en el paradigma de la cooperación Sur-Sur.

En un mundo donde las guerras y conflictos se vuelven cada vez más frecuentes y pasan a constituir la “nueva normalidad”, iniciativas como la Iniciativa para el Desarrollo Global muestran un camino distinto ofrecido por un país con la experiencia de superación de la pobreza y que pone la mejora de las condiciones de vida de su pueblo como una condición para hablar de desarrollo. 

*El autor es abogado y analista internacional de Chile. Actualmente se desempeña como director general del medio digital El Ciudadano. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito de la comunicación y el periodismo.

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