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La Iniciativa para el Desarrollo Global: respuesta china a la fractura del multilateralismo

La Iniciativa para el Desarrollo Global: respuesta china a la fractura del multilateralismo

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 22. 09. 2026


Por Isaura Diez

La Iniciativa para el Desarrollo Global (IDG), propuesta por el presidente chino Xi Jinping hace exactamente cinco años, ha logrado instalarse como un espacio de cooperación real, medible en acuerdos, en instituciones y en participación efectiva de más de un centenar de países.

Esto es especialmente relevante en un momento en que la tendencia dominante en buena parte de Occidente apunta a menos cooperación, más condicionalidad y proteccionismo.

En un mundo turbulento y fracturado, la diferencia entre construir puentes o levantar aranceles constituye una toma de posición histórica.
Xi hizo esta propuesta durante el 76.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, cuando el mundo atravesaba todavía las secuelas de la pandemia y la arquitectura multilateral ya mostraba fisuras profundas.
En ese contexto, la IDG no podía reducirse a un ejercicio de diplomacia pública. El canciller chino Wang Yi señaló que la Iniciativa pasó de ser una propuesta china a convertirse en un consenso internacional con resultados prácticos.

Las cifras respaldan esa afirmación: más de 130 países y organizaciones internacionales participan hoy en su implementación, y cerca de un centenar han suscrito acuerdos formales de cooperación con Beijing bajo este marco.
Basta comparar con la membresía misma de las Naciones Unidas, que agrupa a 193 Estados: la IDG ha logrado, en apenas un lustro, la adhesión activa de más de dos tercios de la comunidad internacional.
Por otro lado, el valor geopolítico de la IDG no puede desligarse del contexto en que se despliega: un sistema internacional donde el Occidente colectivo ha optado, de manera creciente, por el proteccionismo comercial, la imposición de sanciones unilaterales y la condicionalidad política como herramientas de relación con el Sur Global.
Aranceles, restricciones tecnológicas, condicionamientos ligados a reformas internas y una ayuda al desarrollo cada vez más instrumentalizada como palanca de influencia geopolítica configuran un patrón que numerosos países en desarrollo han aprendido a identificar.
Sin embargo, ningún país puede alcanzar una prosperidad sostenible de manera aislada.
Cada vez más voces defienden también un sistema comercial internacional abierto y basado en reglas, no en la discrecionalidad de las grandes potencias.

De la idea al mecanismo
Lo que distingue a la IDG es precisamente su capacidad de institucionalización. Beijing construyó los mecanismos para sostenerla.

Los diálogos de alto nivel sobre el desarrollo global, impulsados sistemáticamente desde 2021, y la creación del Foro de Acción para el Desarrollo Compartido Global, el Fondo para el Desarrollo Global y Cooperación Sur-Sur y el Banco de Proyectos para el Desarrollo Global, configuran en la práctica una plataforma gubernamental-empresarial que articula financiamiento estatal, cooperación técnica y, cada vez más, inversión privada china, y que ha permitido a la IDG superar la fase declarativa y entrar en la de ejecución.

Esta capacidad de traducir propuestas en mecanismos es uno de los elementos que más distingue el enfoque chino de cooperación al desarrollo y que lo separa del paradigma occidental: la IDG se construye explícitamente sobre el principio de la no condicionalidad, priorizando áreas de necesidad inmediata (reducción de la pobreza, seguridad alimentaria, innovación tecnológica) antes que exigencias de reformas de políticas internas.
Asimismo, la IDG es la primera de las cuatro propuestas globales articuladas por Beijing en años sucesivos: la Iniciativa para la Seguridad Global (2022), la Iniciativa para la Civilización Global (2023) y, más recientemente, la Iniciativa para la Gobernanza Global (2025).
Este sistema conceptual busca ofrecer, desde China y en diálogo con el Sur Global, una alternativa integral al orden internacional heredado de la posguerra.
Las iniciativas abogan por redefinir los términos sobre los que se discute la gobernanza global: qué se entiende por desarrollo, qué se entiende por seguridad, qué papel juega el diálogo entre civilizaciones y cómo debe reformarse la gobernanza de las instituciones multilaterales.
En un momento en que el consenso liberal de posguerra, liderado durante ocho décadas por Washington y sus aliados, muestra signos evidentes de fatiga y de creciente unilateralismo, la propuesta china pretende abrir un espacio donde el Sur Global participe en la definición de las reglas, y no se limite a acatarlas.

*La autora es corresponsal jefa de Prensa Latina en China

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