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El diálogo sincero entre China y Estados Unidos alberga esperanzadoras acciones

El diálogo sincero entre China y Estados Unidos alberga esperanzadoras acciones

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 28. 09. 2026

Por Jorge Fernández

Ambas partes, como lo reiteró el jefe de Estado chino, deben reconocer que las diferencias son susceptibles de ser abordadas y gestionadas adecuadamente.

Los pueblos del mundo están cansados de vivir con el alma en vilo por la incertidumbre del día a día. Conflagraciones bélicas con amenazas de convertirse en conflictos regionales, guerras comerciales con repercusiones negativas para el desarrollo y problemas globales ignorados por una falta de organización, todos ellos encabezan los titulares de los principales medios de comunicación en el mundo. En medio de un mundo que se mira cada vez más peligroso —y apocalíptico—, la visita del presidente chino Xi Jinping a Estados Unidos trae consigo aires de redención y esperanza para poner fin a las trágicas vicisitudes de un mundo que, a ratos, parece que se sale de todo control.

El cambio emprendido para encauzar a la humanidad por el camino del bienestar colectivo sí es posible. Los jefes de Estado de los dos países más influyentes del mundo están haciendo explícita su voluntad por construir un mundo con menos peligros e incertidumbres. Las pruebas de esta voluntad conjunta se han hecho explícitas en la deferencia que Donald Trump ha tenido con el presidente chino y, asimismo, en sus repetitivos vítores por los resultados positivos generados durante el encuentro. El jefe de Estado chino presentó de viva voz frente a su interlocutor estadounidense la necesidad de construir una relación constructiva de estabilidad estratégica sobre la base del respeto, la equidad y la reciprocidad. Tras ya varios años de tener el corazón encogido, la incertidumbre mundial parece dar paso a una esperanzadora tranquilidad.

La relación bilateral ha tenido a lo largo de su historia altibajos. Pero hoy Donald Trump reconoce que dialoga con el representante de un gran país cuyas acciones y decisiones repercuten en el devenir de la humanidad. Esa aceptación tácita del peso de China pone de relieve que ambos Estados persiguen intereses estratégicos y que estos intereses, o pueden enlazarse en beneficio de ambos, o pueden colisionar en perjuicio de la humanidad. China apuesta por la cooperación. China y Estados Unidos quizás no tienen capacidad para resolver los grandes problemas que aquejan a la humanidad, pero sí pueden recomponer mucho si trabajan tomados de la mano. La visita del líder chino ha rubricado el fortalecimiento de la comunicación, tan necesaria hoy en día para reconstruir y revitalizar a un necesitado mundo y a una desprotegida humanidad.

China y Estados Unidos buscan una relación en donde la cooperación sea la sustancia, la base y el signo distintivo de la relación. El presidente chino emprendió esta visita con gran sinceridad, apertura y disposición para fortalecer los canales de comunicación y para abrir rutas que permitan el flujo de ideas en ambas direcciones. El tiempo entre las visitas de los mandatarios, menos de seis meses, revela no solo la urgencia y el compromiso por encontrar soluciones a las complejidades internacionales, sino que también pone de relieve la disposición y voluntad para construir un entorno que permita fortalecer los canales de comunicación y transmitir los mensajes con toda claridad y sin distorsiones. En medio de un mundo de gran volatilidad, en donde los problemas a los que se enfrenta la humanidad saltan intermitentemente a la vista, Xi Jinping y Donald Trump están haciendo historia construyendo puentes de comunicación a través de los cuales se presenten fórmulas y propuestas.

La difusión que ha tenido este encuentro hace patente las repercusiones que tiene la relación chino-estadounidense en el mundo. Es una relación bilateral que supera los intereses mismos de los dos países y, al hacerlo, se convierte en un activo con capacidad para cambiar positivamente la estructura internacional. Los vínculos entre ambos países trascienden sus propias necesidades y generan repercusiones que superan el tiempo y la distancia. El Sur Global presta gran atención al contenido de este encuentro, fundamental para la definición de una arquitectura mundial con profundas implicaciones para el desarrollo. En la relación que China y Estados Unidos construyan yace un universo de oportunidades para la orquesta de naciones. Por ello, una relación constructiva de estabilidad estratégica, en donde los dos países se vean como socios complementarios, redunda favorablemente en un mundo que pide a gritos paz, estabilidad, armonía y progreso conjunto.

Entre las partes constitutivas del Sur Global, América Latina desempeña un papel clave en la construcción de una relación chino-estadounidense positiva para China, Estados Unidos y la propia región, tanto en beneficio de las partes involucradas como del mundo en su conjunto. Mecanismos de cooperación multilaterales como el Foro China-CELAC constituyen un canal de comunicación entre China y los países de América Latina y el Caribe. A su vez, la Organización de Estados Americanos ha representado por más de medio siglo un espacio para el diálogo multilateral y la integración en el continente americano. Dada la importancia que tiene la relación chino-estadounidense, por un lado, y el valor que la región de América Latina y el Caribe posee en esa relación, resulta necesario generar un espacio para el diálogo que permita triangular los intereses de cada una de las partes. Con China, Estados Unidos y América Latina participando en un diálogo permanente, el mundo puede avanzar con mayor rapidez rumbo a la anhelada estabilidad mundial.

Es por ello que, dadas las repercusiones que encierra la relación chino-estadounidense, primero es necesario hacer de la cooperación el elemento principal. Ambas partes, como lo reiteró el jefe de Estado chino, deben reconocer que las diferencias son susceptibles de ser abordadas y gestionadas adecuadamente. Si el fin es garantizar que la paz siempre brille en el horizonte, entonces toda acción debe descansar sobre una cooperación que tenga presente, en todo momento y en cualquier lugar, la estabilidad estratégica. Que quede para la posteridad, como guía de toda acción, la esencia de las sugerencias planteadas por el presidente chino: que la comunicación fortalezca el diálogo, que la cooperación sincera se realice dejando de lado las diferencias y que la confianza mutua sea garantía para coexistir en paz.

El autor es experto en relaciones internacionales y analista político. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito del periodismo y el análisis de la actualidad internacional.

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