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El presidente chino Xi Jinping visita Estados Unidos: “La trampa de Tucídides puede ser superada”

El presidente chino Xi Jinping visita Estados Unidos: “La trampa de Tucídides puede ser superada”

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 30. 09. 2026

Por Javier Pineda Olcay

La relación entre China y Estados Unidos no ha estado exenta de tensiones; sin embargo, pareciera ser que las visitas recíprocas han permitido avanzar hacia una estabilidad estratégica que permite avizorar un escenario geopolítico en el cual la trampa de Tucídides logra ser superada.

El presidente chino Xi Jinping visitó Estados Unidos después de más de una década. Esta visita fue un gesto de reciprocidad por la visita realizada por el presidente estadounidense Donald Trump en mayo de este año. En tiempos convulsos esta reunión puede ser interpretada como un intento de estabilizar las relaciones entre las dos principales potencias mundiales.

El encuentro tuvo gestos importantes. El presidente Trump junto a la primera dama Melania recibieron personalmente y con honores al presidente Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan, en la Base Conjunta Andrews, para dar comienzo a una visita que se extendería por tres días.  

Las expectativas sobre esta reunión eran grandes, pues los temas que se esperaba tratar eran importantes: equilibrio comercial, minerales críticos, inteligencia artificial y la situación del Estrecho de Ormuz.

Las relaciones entre China y Estados Unidos no han estado exentas de polémicas. No solo se han anunciado en reiteradas oportunidades aranceles por parte de Estados Unidos y China ha respondido de igual manera, sino que también la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicada en noviembre de 2025 señala a China como un “competidor estratégico”.

Estados Unidos tiene como objetivo reequilibrar la relación económica con China en un marco de reciprocidad y equidad para reestablecer la independencia económica estadounidense, reduciendo el déficit de las cuentas corrientes de Estados Unidos con China. En el plano militar, plantea prevenir la guerra en el Indo-Pacífico mediante la disuasión, específicamente, a través de la fuerza y no la confrontación, buscando evitar que China consolide su influencia en la región. Las relaciones han sido tensas en la medida en que China ha consolidado su posición como una de las potencias emergentes que están configurando el nuevo mundo multipolar.

La amenaza de desplazamiento de una potencia emergente a una potencia dominante, por lo general, ha terminado con guerras. Esto ha sido denominado la “trampa de Tucídides”, situación que ha sido reconocida por el propio presidente Xi Jinping, quien ha llamado expresamente a evitar esta trampa en su discurso en la Casa Blanca.

Más aún, el presidente Xi Jinping reconoció la responsabilidad que tienen ambas potencias: una responsabilidad histórica de impulsar el desarrollo y el progreso de la humanidad. Asimismo, agregó que  la gran revitalización de la nación china y el objetivo de hacer grande a Estados Unidos de nuevo pueden ir de la mano.

Esta voluntad de solucionar pacíficamente las controversias y señales de amistad son el principal resultado de la visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos. Uno de los avances se registró en establecer mecanismos de comunicación en materia de crisis militares.

Otra materia de discusión importante ha sido sobre inteligencia artificial y su futuro. Mientras el presidente Xi Jinping señaló que el desarrollo de la IA debe estar bajo control humano y debe beneficiar al pueblo, para lo cual China ha impulsado una Iniciativa para la Gobernanza Global de la Inteligencia Artificial. Por su parte, Donald Trump habla de “superinteligencia” (SI) y plantea no poner límites al desarrollo de la IA.

Otra de las materias relevantes discutidas entre ambas partes fue la situación del Estrecho de Ormuz, pero tampoco se acordó impulsar una propuesta de paz como aquella que ha planteado China. Asimismo, China insistió en solicitar una oposición a la “independencia de Taiwan” y el respeto al principio de una sola China, materia fundamental para no poner en riesgo las relaciones entre China y Estados Unidos.

No obstante lo anterior, los aspectos más promisorios se encuentran en materia comercial. Las negociaciones permitieron avanzar en reducciones recíprocas de aranceles por valor de 30.000 millones de dólares y también se incluyeron nuevos mecanismos comerciales que aún deben ser implementados.

Este último encuentro entre China y Estados Unidos fortalece la estabilidad estratégica anunciada desde mayo, cuyos avances podremos seguir viendo en las próximas cumbres en las cuales deberían encontrarse los presidentes Donald Trump y Xi Jinping: la Cumbre APEC China 2026 que se celebrará en noviembre en Shenzhen, China, y la cumbre del G20 que se celebrará en diciembre en Miami, Estados Unidos.

El camino definido hasta el momento se está basando en el respeto a la soberanía, la equidad comercial y la reciprocidad entre ambos países. Aún es posible evitar la trampa de Tucídides y consolidar un escenario de estabilidad y cooperación entre las dos mayores potencias del mundo.

El autor es abogado y analista internacional de Chile. Actualmente se desempeña como director general del medio digital El Ciudadano.

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