Post

Para abordar las crisis y emergencias de hoy, necesitamos estar preparados para lo impensable

Para abordar las crisis y emergencias de hoy, necesitamos estar preparados para lo impensable

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marc Homedes, Jefe de prensa, Direcció General de Protecció Civil i TF 112 de Catalunya, Generalitat de Catalunya; UOC – Universitat Oberta de Catalunya; Universitat Pompeu Fabra

Consecuencias de la dana de 2024 en Alfafar, Valencia. Vicente Sargues/Shutterstock

En la sociedad del riesgo, ¿cómo podemos prepararnos mejor ante una emergencia? La respuesta pasa por aunar conocimiento científico, decisiones públicas fundamentadas y una comunicación clara y efectiva.

En la serie de artículos que comienza con este, especialistas de distintas disciplinas comparten su saber experto para ayudarnos a comprender los riesgos, fomentar una cultura de la prevención que contribuya a construir comunidades más seguras y resilientes, y gestionar las emergencias de manera eficaz.

Se trata de un proyecto de The Conversation, impulsado por la Cátedra UB-DIBA de Comunicación Clara aplicada a las Administraciones Públicas, que trabaja por una comunicación más clara, amable y útil entre las administraciones y la ciudadanía.


A diferencia de épocas pasadas, especialmente las posteriores a la II Guerra Mundial y hasta el inicio del siglo XXI, en que la política de bloques, primero, y los consensos multilaterales, después, generaron una aparente previsibilidad en el futuro, el momento actual se caracteriza por lo inesperado e impensado. Como explica de forma contundente el experto en prevención y gestión de crisis Patrick Lagadec, vivimos una época de “erosión de la resiliencia, de disolución de las seguridades y pérdida de confianza” que otorgan a las crisis “un potencial de destrucción global”.

Las palabras definen, moldean y crean realidades. Permacrisis, policrisis, crisis en cascada, crisis sistémicas, entornos VICA (por volátiles, inciertos, complejos y ambiguos) o la más reciente conceptualización de entornos BANI (se podría traducir por entornos frágiles, ansiosos, no lineales e incomprensibles) son conceptos que pretenden describir el entorno al que se enfrentan las sociedades modernas, sus organizaciones y ciudadanos.

La coyuntura geopolítica actual es bruscamente cambiante, como demuestran las manifestaciones crecientes de guerra híbrida por parte de Rusia, así como la puesta en duda de paradigmas que parecían sólidos, como la alianza entre Estados Unidos y la Unión Europea. Los mapas y la cartografía heredada de las décadas previas no sirven. Tampoco la planificación y gestión de crisis clásica responden correctamente a este nuevo mundo.

Inestabilidad permanente

Los costes de esta inestabilidad constante son importantes. Por ejemplo, en 2024, año de la dana de Valencia, los desastres naturales tuvieron un impacto estimado en España superior a los 11 000 millones de euros, según datos de la Asociación Clúster Catástrofes. Es obligatorio pues, reflexionar y actuar en consecuencia. Más, cuando el horizonte, con la inteligencia artificial (IA) y sus aplicaciones en todos los ámbitos avanzando a un ritmo frenético, invita a ser proactivos en la adaptación en todos los ámbitos de la sociedad. También, y sobre todo, en los de la comunicación.

En España especialmente, la emergencia climática y la dependencia tecnológica hacen necesario un replanteamiento de la aproximación comunicativa de las organizaciones, como han demostrado ejemplos recientes en la memoria como la mencionada dana de Valencia o el apagón del 28 de abril de 2025.

Y si alzamos la mirada alrededor, la invasión de Ucrania y la guerra en Irán, o al mirar por el retrovisor, la pandemia de covid-19 y la falta global de suministros que la siguió, confirman que la sensación de vértigo es global y real.

Por todo esto la comunicación de crisis ha dejado de ser la herramienta para que empresas y Administración enfrenten los hechos disruptivos potencialmente desastrosos, y ha pasado a ser un protocolo y una actitud necesaria para el día a día de la comunicación. Pero esta comunicación necesita, ahora más que nunca, ser repensada y puesta al día.




Leer más:
Coronavirus: ¿crisis sanitaria o crisis de comunicación?


Sin planes de comunicación de emergencias

Hasta ahora, ha sido común valorar la utilidad y necesidad de disponer de mecanismos de prevención y gestión comunicativa ante un incidente o emergencia, pero su desarrollo se ha pospuesto o descartado directamente. Incluso en Estados Unidos, donde nace la teorización y la aplicación de la comunicación de crisis, esta negligencia en la preparación ha sido común.

Un estudio de la compañía Capterra indica que más de la mitad de los negocios estadounidenses no disponía en 2023 de un plan de comunicación de crisis elaborado y a punto de ser utilizado. La parte positiva del mismo trabajo es que el 98 % de los directivos que han padecido una crisis y disponían de un plan de comunicación específico manifestaron que fue efectivo.

En España, informes como el del Observatorio de Riesgos para Empresas en España del Institut Cerdà demuestran que la necesidad de detectar los riesgos, la exposición a los mismos y la planificación de la gestión de incidentes incluyendo simulacros es considerada muy relevante por el sector empresarial.

Por ejemplo, miles de empresas aprendieron súbitamente lo necesaria que es la planificación con el apagón del 28 de abril de 2025. Ese día, las crisis dejaron de ser aquello que les pasa a los otros y obligó a plantearse la urgencia de disponer de mapas de riesgos, planes de comunicación de crisis completos y actualizados y personal técnico formado.




Leer más:
Apagón ibérico, año 1: de la caída del sistema eléctrico a su costoso refuerzo


Capacidad de reaccionar ante lo impensable

Pero la dependencia tecnológica y la emergencia climática han alterado los mapas de riesgos: los han ampliado y extremado. Más que nunca, el escenario actual obliga a actuar contraintuitivamente. Si tal como decíamos, la cartografía existente deja de ser útil, conviene desarrollar y trabajar la actitud más que la herramienta.

El plan de comunicación de crisis es útil y necesario. Sin embargo, ya no resulta suficiente. Es básico que los responsables de comunicación, individualmente y como equipo integrado en la organización, trabajen las habilidades que permiten reaccionar ante lo que ni tan sólo habíamos pensado sin caer en la parálisis.

Lagadec destaca que hace falta “liberarse de la tiranía de lo conocido y de lo convencional” y “adoptar la disposición mental necesaria para enfrentar lo sorpresivo y lo insólito”. Según el autor francés, se trata de situarse en un plano de invención creativa, de elasticidad mental que facilite aplicar lo planificado, pero, sobre todo, adaptarlo y modificarlo ante riesgos no previstos en todo o en parte.

Planificar sirve para ordenar mentalmente: ordenar los riesgos, graduarlos y establecer respuestas. No obstante, si los riesgos cambian, una planificación rígida es una cadena al pie. Tenemos respuestas para preguntas que no son las que nos están planteando. Por tanto, debemos cultivar la agilidad y la capacidad de desaprender, de desechar lo previsto y buscar creativamente alternativas en una improvisación reglada.

No se trata de rechazar la planificación, al contrario. Los planes de comunicación de riesgo son básicos, necesarios y útiles, pero deben adaptarse a esta realidad sorpresiva. Tomando los planes como la base de nuestra actuación, debemos entrenar nuestra capacidad de responder a lo que no hayamos previsto y planificado. La actitud debe centrarse en trabajar en ejercicios y simulacros sobre lo impensable.

Este ejercicio, y cuánto más grave y sorpresiva la crisis aún más, requiere extremar la coordinación en las organizaciones, especialmente en la comunicación interna. Un documento que, aun con años a las espaldas, enmarca perfectamente cómo debe enfrentarse una crisis, es el manual de recomendaciones diseñado para gestionar la comunicación institucional durante y después de un atentado terrorista del proyecto europeo SafeComms. Insiste en realizar la comunicación interna de la forma más simultánea posible a la externa, limitando al máximo las “asincronías que causan serios problemas”.

Volviendo a las capacidades que debe tener o cultivar un líder del Gobierno, la Administración o de cualquier empresa ante la incertidumbre omnipresente que fomenta la sensación de vulnerabilidad, es fundamental tener un plus además de las habilidades técnicas de un buen portavoz que aplica un buen manual de gestión. Para que en tiempos de crisis un relato sea efectivo debe partir de un liderazgo que encarne “los temores y esperanzas de la sociedad y ofrecer mensajes que alejen la incertidumbre”. Cuanto mayor es la incertidumbre, más empatía deben contener esos mensajes.

The Conversation

Marc Homedes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Para abordar las crisis y emergencias de hoy, necesitamos estar preparados para lo impensable – https://theconversation.com/para-abordar-las-crisis-y-emergencias-de-hoy-necesitamos-estar-preparados-para-lo-impensable-292632

MIL OSI – Global Reports –