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El estrés agrava la salud y puede provocar la muerte en personas mayores

El estrés agrava la salud y puede provocar la muerte en personas mayores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo López Lluch, Catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes., Universidad Pablo de Olavide

Traslado de Maricarmen en ambulancia el día de su desahucio, el pasado 23 de septiembre. RTVE

La muerte de Maricarmen Abascal puede haber sido una sorpresa para muchos. A pesar de que se había decidido que podía volver a su casa y faltaban pocos días para firmar su nuevo contrato, su cuerpo no ha podido más. ¿En qué grado ha influido el estrés pasado estos días, e incluso meses anteriores, en este deterioro? La ciencia puede decir que en mucho.

Conforme envejecemos, nuestra capacidad para soportar el estrés y recuperarnos va siendo cada vez más limitada, hasta llegar a situaciones en las que nuestro organismo ya no puede mantener su equilibrio interno.

Homeostasis y espacio homeodinámico

La fisiología del organismo está continuamente cambiando, adaptándose a las condiciones que experimenta. No es lo mismo si dormimos o estamos haciendo ejercicio, si estamos en ayunas o acabamos de comer, si estamos viendo la televisión o trabajando. En todo momento nuestro cuerpo está recibiendo información, tanto interna como externa, y respondiendo a ella. Pero esa respuesta no es tan fluida en personas mayores como en los jóvenes, lo que crea desequilibrios.

El gran biogerontólogo de origen indio Suresh Rattan representa el envejecimiento como una disminución del espacio homeodinámico (de homoios, palabra griega que significa ‘semejante’, y dynamikós, ‘fuerza’). Es decir, a lo largo de los años nuestro cuerpo pierde la capacidad para responder al estrés o a cambios como infecciones, inflamaciones o traumatismos. No puede mantener la homeostasis, el equilibrio del cuerpo.

Esto queda reflejado en que, durante el envejecimiento, se produce la pérdida de función de todos los sistemas del organismo. Este proceso recibe el nombre de homeoestenosis (de homoios, ‘semejante’, y sténōsis, ‘estrechamiento’).

Los jóvenes suelen responder a un estrés agudo de una manera más o menos rápida y con pocas secuelas. Así, su organismo tiende a compensar inmediatamente cualquier tipo de tensión o daño. Pero en el cuerpo de una persona mayor los mecanismos de compensación y adaptación son lentos y débiles. Eso puede desencadenar rápidamente un efecto dominó entre los órganos, generando una cascada de fallos graves y, finalmente, la muerte.

A ese proceso lo conocemos como fallo multiorgánico.

El fallo multiorgánico como principal causa de muerte a edades avanzadas

Debido a su deterioro fisiológico general, los órganos de las personas mayores funcionan de manera deficiente. Cuando se produce un estrés en forma de infección, trauma o situación social grave, se puede producir la insuficiencia progresiva de dos o más órganos o sistemas. Esta situación se da con mayor facilidad en personas que ya presentan una situación de salud crítica y sufren complicaciones significativas.

De hecho, el riesgo de muerte por fallo orgánico aumenta con la edad, así como el número de órganos que dejan de funcionar. En personas entre 90 y 94 años, tan solo el fallo de un solo órgano es responsable de hasta un 72 % de las muertes, mientras que el fallo multiorgánico lo es del 95 % de los fallecimientos en personas entre 95 y 99 años.

Este fallo multiorgánico se debe a la compleja interacción fisiológica entre órganos como pulmones, riñones, hígado, corazón y tracto gastrointestinal. Así, sus síntomas tempranos y progresivos incluyen debilidad extrema o fatiga, confusión o pérdida de la conciencia, disfunción respiratoria, latidos irregulares, pérdida de apetito, nauseas o vómitos, fiebre y cambios rápidos del estado mental. Es decir, el organismo va perdiendo capacidades una a una, manifestando su situación de deterioro progresivo.

El estrés dispara el fallo multiorgánico

Entre el deterioro general, las personas mayores presentan una respuesta endocrina e inflamatoria desequilibrada. Esto lleva a que presenten picos exagerados de cortisol y catecolaminas, que regresan a su estado normal muy lentamente. El estrés crónico generado por este aumento sostenido de hormonas del estrés produce un desgaste general de múltiples órganos, produciendo daños estructurales y funcionales.

Por otro lado, la fragilidad, la inflamación crónica, la inmunosenescencia y condiciones preexistentes de fallos orgánicos, muy comunes en las personas de avanzada edad, aumentan enormemente la vulnerabilidad y la posibilidad de sufrir fallo multiorgánico frente a cualquier situación de estrés.

El desajuste en el funcionamiento hormonal entre hipotálamo, hipófisis y glándula suprarrenal, todos ellos relacionados con el estrés, promueve la inflamación, lo cual conduce también a daños neuronales en regiones relacionadas con la memoria, la función ejecutiva y la velocidad de procesamiento. Este cuadro acelera la neurodegeneración y los síntomas de confusión, pérdida de consciencia y cambios de personalidad anteriormente mencionados.

El estrés agudo a los 87 años mata

Tener 87 años y sufrir una discapacidad reconocida del 50 %, como padecía Maricarmen Abascal, eran factores que ya afectaban gravemente a su salud, y posiblemente desde hace tiempo. Pero el estrés agudo que ha sufrido en estos últimos días, sumado al ya existente estrés crónico derivado de su edad, ha contribuido a deteriorar aún más sus capacidades fisiológicas hasta que su cuerpo dijo basta.

Los comentarios de ciertas personas estos últimos días reflejan la incapacidad de algunos para reconocer la debilidad que se adueña del cuerpo con la vejez. Desde su juventud, posiblemente crean que son inmunes a tal situación, pero el envejecimiento no es curable y la disfunción fisiológica general que lo acompaña nos va a alcanzar a todos. Deberían tenerlo en cuenta, aunque solo fuera por humanidad.

The Conversation

Guillermo López Lluch es miembro de la Sociedad Española de Biología Celular, la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Society for Free Radical Research y presidente de la International Coenzyme Q10 Association. Las investigaciones realizadas por el autor están financiadas por fondos públicos provenientes del Gobierno de España, la Unión Europea o del Gobierno Autonómico de Andalucía.

– ref. El estrés agrava la salud y puede provocar la muerte en personas mayores – https://theconversation.com/el-estres-agrava-la-salud-y-puede-provocar-la-muerte-en-personas-mayores-293980

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