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A más competencia, más barreras: ¿cómo cambian los términos de la relación comercial entre China y Europa?

A más competencia, más barreras: ¿cómo cambian los términos de la relación comercial entre China y Europa?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Vázquez Rojo, Doctor en Economía. Profesor e Investigador en la UCJC, Universidad Camilo José Cela

La Unión Europea y China han dado un primer paso para contener sus crecientes tensiones comerciales. Tras varios días en los que el Parlamento Europeo ha reclamado una política más firme hacia Pekín y Francia y Alemania han propuesto nuevas herramientas de defensa comercial, ambas partes alcanzaron el pasado 12 de octubre un acuerdo para limitar las importaciones de coches híbridos procedentes de China.

El entendimiento permite frenar, al menos temporalmente, una escalada comercial, pero no resuelve el problema de fondo: la creciente competencia china en algunas de las principales industrias europeas.

Para entender este giro hay que empezar analizando lo que ocurre dentro de China.

Lo que pasa en China no se queda en China

China tiene más peso en la inversión y la producción mundial que en el consumo. Representa alrededor del 16,5 % del PIB mundial, el 26 % de la inversión y el 32 % de la producción manufacturera, frente a apenas el 12 % del consumo privado.

Este desequilibrio también se refleja en el comercio internacional: aproximadamente el 14 % de las exportaciones mundiales de mercancías provienen de aquel país, pero solo el 10 % de las importaciones llegan allí.

La producción industrial china se especializa

Durante años, el crecimiento de China benefició a buena parte de la industria europea. Mientras Europa importaba productos baratos (textiles, muebles, juguetes), sus empresas encontraban en China un enorme mercado para vender maquinaria especializada, automóviles y productos químicos
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Pero esta relación ha cambiado. China ha pasado de fabricar principalmente productos de bajo coste a competir con productos con mayor valor añadido, como automóviles, baterías, maquinaria, electrónica o productos químicos. De hecho, en 2025 superó por primera vez a Alemania como primer exportador mundial de máquinas-herramienta, uno de los sectores tradicionales de la industria alemana.

Otro ejemplo de especialización lo encontramos en la industria automotriz. Hoy por hoy tiene capacidad para fabricar más de 55 millones de vehículos al año, aunque en 2025 produjo unos 34,5 millones. Entre enero y agosto de 2026 ha fabricado 20,3 millones, de los que vendió 13,2 millones en su mercado interno y exportó 7,15 millones. En términos de evolución de las ventas, mientras las exportaciones crecieron casi un 67 %, las ventas internas cayeron cerca de un 22 %.




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El segundo shock chino llega a Europa

El crecimiento de las exportaciones industriales de China y una mayor competencia global en productos complejos se conoce como China shock 2.0. Este proceso hace que la estructura exportadora china se parezca cada vez más a la europea, especialmente en maquinaria y automoción.

Con ello, aumenta la competencia dentro del mercado de la UE y en terceros países. Además, como China fabrica cada vez más productos que antes importaba, se reducen las oportunidades de exportación de las empresas europeas al mercado chino.

El cambio se refleja en la balanza comercial. El déficit de la UE con China ha pasado de unos 150 000 millones de euros en 2015 a casi 372 000 millones en 2025. Y buena parte de las importaciones europeas procedentes de aquel país ya se concentra en maquinaria, electrónica y otros productos industriales.

Paradójicamente, que haya productos y componentes chinos más baratos beneficia a los consumidores europeos y reduce los costes de muchas empresas europeas. Sin embargo, la creciente competencia puede dificultar las ventas, reducir la inversión y poner en riesgo actividades industriales que durante décadas han sido fundamentales para la economía de Europa.

Europa busca responder

La preocupación europea lleva años traduciéndose en nuevas medidas comerciales. En 2024, Bruselas impuso aranceles adicionales a los coches eléctricos chinos y, más recientemente, ha intensificado las investigaciones sobre productos industriales y químicos. Los coches híbridos, que habían quedado fuera de aquellos aranceles, se han convertido ahora en uno de los principales focos de negociación.




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Por su parte, Francia y Alemania han propuesto crear un mecanismo que permita restringir rápidamente el acceso al mercado europeo cuando un tercer país provoque graves distorsiones económicas. Para facilitar su aplicación, solo la oposición de una mayoría cualificada de Estados miembros impediría la entrada en vigor de esta medida.

Mayor reciprocidad comercial

Además, el Parlamento Europeo aprobó el 7 de octubre una resolución que reclama mayor reciprocidad comercial con China y una respuesta más firme si Pekín sigue restringiendo el acceso a su mercado. También pide reducir la dependencia europea en materias primas y tecnologías estratégicas, y estudia el uso de un instrumento de anticoerción que permita adoptar represalias comerciales frente a países que utilicen la presión económica para condicionar sus decisiones.

En este contexto, las negociaciones celebradas en Pekín han permitido alcanzar los primeros compromisos. La UE limitará las importaciones de híbridos e híbridos enchufables procedentes de China a 350 000 vehículos anuales, frente a los aproximadamente 800 000 previstos para 2026, con un incremento del cupo del 6 % anual durante cuatro años. China también se ha comprometido a reducir aranceles sobre determinados productos europeos y facilitar las exportaciones de tierras raras.

Sin embargo, el acuerdo no resuelve los desequilibrios comerciales ni mejora por sí solo la competitividad de la industria europea. Las empresas chinas seguirán ganando terreno en otros mercados, por lo que las restricciones comerciales deberán acompañarse de medidas que refuercen la capacidad industrial y tecnológica de Europa.

Producción china ‘made in Europa’

China, por su parte, acaba de abrir una nueva investigación sobre determinados productos químicos europeos y ha advertido de que podría utilizar otros mecanismos si Europa aplica medidas comerciales que considere discriminatorias.

Pero Pekín también está adaptando su estrategia por otra vía: fabricar directamente dentro de Europa. Las empresas chinas están aumentando sus inversiones industriales en países como Hungría y España, donde encuentran oportunidades para acceder al mercado europeo y desarrollar nuevas cadenas de producción.

Inversiones chinas: un reto para Europa

Atraer estas inversiones puede generar empleo y reforzar la industria europea, pero sus beneficios dependerán de cuánto valor añadido permanezca realmente en el territorio. La clave está en que las nuevas fábricas incorporen proveedores locales, empleo cualificado, actividades tecnológicas y capacidad de decisión, en lugar de limitarse al ensamblaje de componentes importados.

Esta preocupación también está presente en la Industrial Accelerator Act (Ley del Acelerador Industrial o IAA), que plantea favorecer la producción europea en determinadas compras y ayudas públicas, así como exigir que las grandes inversiones extranjeras en sectores estratégicos aporten empleo, tecnología y valor añadido local.

Europa deberá aprovechar las inversiones chinas para generar empleo, tecnología y proveedores locales, pero también defender su comercio y fortalecer su propia industria. De cómo gestione ese equilibrio dependerá buena parte del futuro industrial europeo.

The Conversation

Juan Vázquez Rojo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. A más competencia, más barreras: ¿cómo cambian los términos de la relación comercial entre China y Europa? – https://theconversation.com/a-mas-competencia-mas-barreras-como-cambian-los-terminos-de-la-relacion-comercial-entre-china-y-europa-293725

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