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¿Por qué ‘debe’ y ‘haber’ significan lo contrario en contabilidad?

¿Por qué ‘debe’ y ‘haber’ significan lo contrario en contabilidad?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aurora Sevillano Rubio, Profesora Titular de Escuela Universitaria en el área de economía financiera y contabilidad, Universidad de Zaragoza

_El cambista y su mujer_, obra del pintor flamenco Quinten Massys. Wikimedia Commons, CC BY

Hay un momento, siempre el mismo, en cualquier curso de contabilidad. Da igual el nivel o la edad. Una lleva veinte minutos hablando de activos y pasivos, todo va bien, y entonces escribe en la pizarra “Debe” y “Haber”. Y ahí algo se rompe: un sonido casi audible, como un disco duro que empieza a hacer clic-clic-clic antes de morir.

No es que los estudiantes no entiendan estas palabras. Es que el idioma español lleva toda la vida “mintiendo”.

Cualquiera que haya “sufrido” una clase de contabilidad conoce el chiste con el que se suele abrir el primer día:

Un jefe, ajeno a la jerga, revisa los libros y le suelta al contable “Sí, sí, debe haber… pero que no hay”.

El chiste solo funciona si el jefe usa “debe haber” en su sentido corriente (“debe de haber dinero, pero no lo hay”), sin saber que para el contable esas dos palabras nombran las dos columnas de cualquier apunte.

Dos palabras, dos significados contrarios

Cuando decimos que alguien “tiene muchas deudas”, entendemos sin esfuerzo que eso es malo. Pero ¿y si decimos “menudo haber tienes en el banco”? Entendemos justo lo contrario: haber = lo que posees = una alegría.

La contabilidad llega y nos dice lo contrario. El Debe es donde se anota que ha aumentado un activo (dinero, maquinaria, un ordenador recién comprado), y el Haber, que ha aumentado un pasivo (una deuda, un préstamo firmado sin leer la letra pequeña). La palabra que identificamos con “lo malo” pasa a significar “lo bueno que tienes”. Es, con perdón, un secuestro semántico: hemos cambiado la etiqueta de los frascos.

Por si fuera poco, anotar en el Debe se dice “cargar”, y en el Haber, “abonar”. Sabemos que cuando el banco nos “carga” algo, nos lo quita, y que cuando nos “abona” algo, nos lo da. Pero si nos ponemos al otro lado del mostrador y llevamos la contabilidad de una empresa, otra vez al revés: “cargar la cuenta de Bancos” significa que ha entrado dinero.

Vocabulario semitécnico

Esto lo estudia la lingüística aplicada: se llama vocabulario semitécnico, palabras cotidianas que, en un lenguaje especializado, adquieren un significado propio, a veces contrario al habitual. No son inventos de un contable aguafiestas: son palabras de toda la vida a las que la contabilidad asignó un significado que ni coincide con el original ni resulta intuitivo.

La culpa es, en gran parte, de un fraile italiano del siglo XV. Luca Pacioli sistematizó en 1494 lo que ya hacían los mercaderes venecianos: anotar en dos columnas, dare (dar) y avere (haber), pensadas para cuentas entre personas. Por ejemplo, si el mercader vendía telas a crédito a un cliente, apuntaba en el dare lo que este le debía; cuando el cliente pagaba, lo anotaba en el avere. Una forma muy elegante de llevar la cuenta de quién debía a quién… y de que nadie se hiciera el despistado.

El problema llegó cuando ese sistema se extendió a cuentas de cosas (caja, mercaderías), donde ya no hay nadie que deba ni tenga nada en sentido literal. Si en siglo XVI los propios tratadistas castellanos tenían que detenerse a explicar qué significaban aquellos vocablos contables, que un estudiante no lo entienda cinco siglos después es la crónica de una confusión anunciada.

En el caso de los alumnos universitarios que llegan a la clase de Contabilidad, da lo mismo que vengan de ciencias o de letras. Obliga a desaprender una asociación lógica de nuestro lenguaje y sustituirla por la contraria, en los primeros cuarenta minutos de clase.




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Dejar de nombrar, empezar a mostrar

Si el problema es que las palabras arrastran un significado contrario al técnico, una solución es rodearlas con imágenes en vez de pelear contra ellas.

En mis clases, en lugar de explicar con palabras por qué algo va en un lado o en otro, uso una ficha ilustrada: en un lado, una cigüeña llega con un bebé, marcando el nacimiento de un valor; en el otro, una comitiva fúnebre marca su cancelación.




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El alumnado no memoriza una regla abstracta: completa mentalmente una historia que ya conocía de sobra. Y no descarto rebautizar las columnas como “Aumentactivo” y “Disminuyactivo”, que tienen su punto punk.

No hace falta ilustrar cada clase. Basta con avisar el primer día y sustituir “Debe y Haber” por “izquierda y derecha” hasta que el automatismo cale. El Debe nos debe una explicación, y a diferencia de aquel jefe del chiste, esta vez sí la hay.

The Conversation

Aurora Sevillano Rubio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué ‘debe’ y ‘haber’ significan lo contrario en contabilidad? – https://theconversation.com/por-que-debe-y-haber-significan-lo-contrario-en-contabilidad-290560

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