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China refuerza la disciplina del Partido ante los desafíos del desarrollo

China refuerza la disciplina del Partido ante los desafíos del desarrollo

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

Por Isaura Diez


Para los corresponsales que radicamos en China, es entendible cómo las decisiones del Partido Comunista de China (PCCh) trascienden las estructuras partidistas y se proyectan sobre el funcionamiento del Estado, la economía y la sociedad.
Esta realidad ayuda a comprender la importancia de la quinta sesión plenaria del XX Comité Central del PCCh, celebrada del 26 al 29 de octubre, que examinó medidas para promover de manera sostenida el disciplinamiento integral y riguroso del Partido.
De hecho, el subdirector del Departamento de Organización del Comité Central del PCCh, Huang Jianfa, declaró en conferencia de prensa que se intensificarán los esfuerzos para ampliar y profundizar la cobertura de las organizaciones del Partido en los nuevos tipos de organizaciones económicas y sociales.

Según explicó, el Partido busca fortalecer el atractivo, la cohesión y la influencia del mismo en campos emergentes con el objetivo de propulsar con solidez el desarrollo económico de alta calidad e impulsar el fomento de la democracia en el gigante asiático.

Para entender la relevancia de esto, es necesario partir de una característica esencial del sistema político chino: el papel dirigente del PCCh en la definición de las prioridades nacionales y en la coordinación de su aplicación en los distintos niveles de gobierno.
El Partido ocupa una posición central en la orientación de las principales políticas y objetivos de desarrollo de este país. Esto explica por qué la disciplina interna, la supervisión de los cuadros y la lucha contra la corrupción constituyen asuntos de importancia nacional.
Cuando una organización desempeña un papel decisivo en la conducción política y en la orientación estratégica del desarrollo, su capacidad para regularse, corregir deficiencias y exigir responsabilidades influye directamente en la ejecución de las políticas públicas.

En nuestra opinión, la quinta sesión plenaria del XX Comité Central del PCCh no debe entenderse únicamente como una reunión dedicada a los asuntos internos del Partido. También representa una reflexión sobre los mecanismos necesarios para asegurar que las decisiones estratégicas se conviertan en resultados concretos y que las instituciones responsables de aplicarlas actúen de acuerdo con las directrices establecidas.

Como periodista cubana, esta relación entre el Partido, el Estado y la sociedad no me es ajena. Cuba también concede un papel central al Partido Comunista en la orientación política del país. Sin embargo, cada nación ha construido su sistema a partir de condiciones históricas, sociales y económicas particulares.

Durante nuestros intercambios profesionales y en la observación cotidiana de China, podemos comprobar la importancia de analizar su sistema político desde su propio contexto. En algunos enfoques de la prensa occidental, la concentración de la dirección política y las campañas disciplinarias suelen ocupar el primer plano, interpretadas principalmente como expresiones del fortalecimiento del poder central. Sin embargo, esta lectura limitada deja en segundo plano otros elementos como la coordinación administrativa, la responsabilidad de los funcionarios y la relación entre la disciplina partidista y los objetivos de desarrollo.

Es preciso reconocer que los sistemas políticos no pueden evaluarse adecuadamente sin estudiar su historia, sus instituciones, sus mecanismos de funcionamiento y los resultados que persiguen. En nuestra opinión, las categorías utilizadas para interpretar las democracias occidentales no bastan para explicar la estructura y la lógica de la gobernanza china.

La lucha contra la corrupción ilustra esta complejidad. Para las autoridades chinas, constituye una tarea vinculada con la integridad de los cuadros, la disciplina organizativa y la capacidad del Partido para mantener la confianza de la población. Al mismo tiempo, la magnitud de los mecanismos de supervisión y su alcance sobre los funcionarios hacen necesario examinar cómo se aplican las normas, cómo se exigen responsabilidades y qué mecanismos garantizan la rendición de cuentas.

La importancia de estos asuntos aumenta ante los objetivos de desarrollo que China se ha fijado para las próximas décadas: recordemos que el país aspira a alcanzar básicamente la modernización socialista básica en 2035, una meta que abarca el desarrollo económico, la innovación científica y tecnológica, la modernización industrial y la mejora del bienestar de la población.

El XV Plan Quinquenal (2026-2030) constituye una etapa fundamental en ese camino. Sus objetivos requieren coordinación entre las autoridades centrales y locales, continuidad en la aplicación de las políticas y capacidad para corregir los problemas que puedan obstaculizar su ejecución.
En ese contexto, la disciplina partidista aparece vinculada no solo con el funcionamiento interno de la organización, sino también con la capacidad de llevar adelante las prioridades nacionales.

La quinta sesión plenaria del XX Comité Central del PCCh situó estos desafíos en el centro de la reflexión sobre el papel del Partido en la gobernanza del país.

Para quienes observamos China desde el periodismo internacional, comprender este proceso requiere ir más allá de los titulares y examinar la relación entre las instituciones, las decisiones políticas y la vida cotidiana. También exige distinguir entre los hechos verificables, la explicación que ofrece el propio sistema y las interpretaciones que realizan observadores externos.

La experiencia china plantea así una cuestión de interés que trasciende sus fronteras: cómo organizar las instituciones políticas para sostener objetivos nacionales de largo plazo, mantener la capacidad de ejecución y responder a los desafíos que surgen durante el desarrollo. Esta reunión ofrece una oportunidad para analizar esa relación y comprender por qué en China la disciplina del Partido se considera una pieza central de la gobernanza y de la aspiración de construir un país socialista moderno.

La autora es corresponsal jefa de Prensa Latina en China.

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