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Vicepresidenta y Canciller Marta Lucía Ramírez ante la OEA

Vicepresidenta y Canciller Marta Lucía Ramírez ante la OEA

Source: Republic of Colombia

Bogotá, 1 de julio de 2021

Muchísimas gracias al señor Presidente del Consejo Permanente de la OEA; al Embajador Washington Abdala, Representante Permanente del Uruguay, muchas gracias por estas palabras como siempre cálidas, expresivas, sinceras, solidarias y afectuosas hacia Colombia, muchas gracias también por la solidaridad y por el rechazo a este atentado vil del que fue objeto el presidente de la República y algunos de nuestros ministros, justamente hoy hace una semana.

Saludo también a nuestro querido Secretario General de la OEA, el Dr. Luis Almagro, todos los directivos de la organización, ese equipo extraordinario que acompaña al Secretario General, a los Embajadores, a los Representantes Permanentes de los países miembros ante la OEA. También saludo muy afectuosamente a nuestro Embajador, al Dr. Alejandro Ordoñez, Representante Permanente de Colombia ante la OEA, a todas las personas que nos están acompañando hoy con un gran afecto les envío nuestro saludo

Para mí es un honor como Vicepresidenta de Colombia, como Ministra ahora también de Relaciones Exteriores, en representación del Gobierno del presidente Iván Duque, pero sobre todo en representación de toda la nación colombiana expresar este saludo cordial, fraterno a todas las familias que, a lo largo y a lo ancho de todo el hemisferio, durante este año largo, durante este año y tres meses, han perdido a sus seres queridos como consecuencia de esta crisis sanitaria, lamentablemente son ya millones de familias en el mundo que tienen hoy un lugar vacío en la mesa para siempre, como consecuencia de una pandemia para la cual no nos preparamos porque nadie imaginó que vendría, pero sí nos está anunciando esta pandemia lo que puede suceder en el futuro, los desastres que pueden llegar a la humanidad tanto por razón de nuevas pandemias, nuevos virus, nuevas cepas, como también los desastres que pueden llegar a la humanidad como consecuencia del cambio climático y por esa razón de verdad creo que es muy importante este momento de recogimiento pensando en tantas familias que han perdido seres queridos, pero también este momento de reflexión, de una gran responsabilidad sobre el trabajo solidario que tenemos que hacer todos unidos en el hemisferio para evitar nuevas muertes como consecuencia de este tipo de eventos.

       
Colombia ha solicitado la realización de esta sesión para reiterar nuestro compromiso con la OEA, como una Organización y un Sistema absolutamente fundamental, tanto para la democracia como sobre todo para la promoción, la garantía, el respeto de los derechos humanos en nuestro hemisferio, en esta coyuntura tan particularmente difícil como dije ya, para la región entera para el mundo entero.

La OEA tiene, como todos sabemos, una gran responsabilidad, este compromiso firme y renovado de todos los Estados miembros, que deben servir también para encauzar esta organización, para que de manera cada vez más eficiente, más oportuna sobre todo, realmente atienda las preocupaciones, las esperanzas, las necesidades, los anhelos de tantos ciudadanos en nuestros países, que realmente merecen unas mejores condiciones de vida, porque es esa la condición necesaria para una vida en concordia, para una vida en paz.

Maxime ahora, cuando desafortunadamente estamos transitando por esta realidad tan compleja, en donde en el mundo entero la incertidumbre ante lo que va a terminar finalmente sucediendo con esta pandemia ¿Cuánto tiempo más va a durar? ¿Cuántas vidas más va a cobrar? ¿Cuántos empleos más vamos a perder? ¿Cuánta riqueza más se va a destruir? Ante esta incertidumbre claro hay pesimismo, hay temor en muchos países y sobre todo en nuestra América Latina.

El caso de Colombia es bien particular, como muchos de nuestros países venía transitando por una realidad difícil, obviamente, y enfrentado realmente ese desafío de tener un mayor crecimiento económico, pero sobre todo un crecimiento que de verdad generara una disminución de la pobreza y ese ha sido el principal objetivo de Colombia durante las últimas dos décadas. Habíamos logrado avances económicos y sociales muy importantes, los niveles de consumo del sector privado, el auge de las inversiones privadas venía realmente impulsando la economía colombiana y por eso las proyecciones de crecimiento y de generación de empleo, que para nosotros es lo más importante, realmente se vislumbraban bastante positivas.

Sin embargo, la llegada de esta pandemia nos cambió todos los pronósticos y gracias a las políticas macroeconómicas que realmente se habían conseguido con un crecimiento sostenido, pudimos responder a esta crisis de manera audaz y oportuna, el presidente Iván Duque con un gran liderazgo y sobre todo con un sentido de urgencia adoptó con nuestro ministro de Hacienda muchas medidas de carácter social que nos permitieron dar una respuesta inmediata a tanta gente que tuvo que confinarse en ese aislamiento forzado, pero mucha gente que además por su condición precaria de vida, por la informalidad en que viven, no tenían ningún ingreso y por esa razón fue muy importante la reacción inmediata para generar unos ingresos que permitieran aliviar la situación de las familias.    

En estas últimas décadas Colombia realmente había logrado avances muy importantes en la reducción de la pobreza extrema y de la pobreza multidimensional, en diciembre del 19 la pobreza extrema y la pobreza multidimensional habían bajado de manera significativa, la extrema estaba alrededor del 9,6% y por esa razón nosotros dijimos, si estamos tan comprometidos en nuestros Objetivos de Desarrollo Sostenible del 2030, vamos a apostar a que el 2030 signifique acabar la pobreza extrema, este 9,6% sigue siendo muy alto y por esa razón, porque era prácticamente 4 millones y medio de habitantes tenemos que lograr acabar la pobreza extrema y estábamos trabajando en ese objetivo.     

Los porcentajes de afiliación al Sistema General de Seguridad Social han venido aumentando en nuestro país, tenemos hoy una cobertura universal prácticamente es del 95,2% de la población colombiana. Distintos avances también en materia de educación, que en este momento han sido muchísimo mayores porque este Gobierno ha asignado el presupuesto más alto de la historia al sector de la educación, convirtiendo a la educación en la prioridad nacional.

Y también se han hecho avances en materia de protección y de garantía de los Derechos Humanos, que están muy ligados a estos elementos que acabo de mencionar, sin educación, sin empleo, es difícil hablar realmente de una verdadera garantía y de una promoción de los derechos humanos. Tenemos que trabajar todos por lograr una vida digna para nuestros ciudadanos y por esa razón este compromiso de Colombia en materia de protección y los derechos humanos tiene que ver no solamente con la reducción de muertes, que hemos tenido de verdad durante estos últimos tres años la tasa más baja de homicidios que ha tenido Colombia en los últimos 46 años, la tasa de secuestro más baja, un esfuerzo enorme para seguir reduciendo el área sembrada en coca, ustedes saben muy bien, ese fue justamente uno de los reclamos de quienes hoy estamos en el Gobierno, cuando durante el proceso de paz, acompañábamos la paz, acompañábamos el proceso pero hacíamos reclamos porque ese acuerdo tuviera medidas mucho más contundentes, efectivas, exigentes, para lograr la
terminación del negocio de las drogas en Colombia porque allí está un factor generador de violencia. De violencia y de permanente agresión a los derechos humanos, pero también un factor que acaba la economía, que destruye la base social de nuestro país, que afecta la democracia, y por esa razón en todos los indicadores donde veíamos una mejora teníamos esta preocupación de cómo lograr una mayor contundencia frente al narcotráfico, en donde sin dudas hemos tenido avances gracias a este trabajo permanente en erradicar cultivos.

Por eso es muy importante para nuestro gobierno que se conozca este contexto por el cual está transitando Colombia obviamente estas circunstancias que hemos vivido recientemente porque sin dudas son circunstancias que muchos de nuestros países comparten, en una mayor o menor medida, con diferencias de matices, pero quiero reiterar que para Colombia es fundamental que al hablar nosotros de derechos humanos también tengamos un compromiso permanente con lograr también ese enfoque multidimensional de los derechos humanos que están relacionados con el sostenimiento y profundización y defensa permanente de la democracia, con un enfoque también permanente en la seguridad y la protección de la vida de los ciudadanos y también obviamente con todo lo relacionado con el desarrollo integral que a través del empleo les permita dignificar sus condiciones de vida.

Para Colombia es fundamental esa carta democrática interamericana, es un instrumento clave realmente para fortalecer también la institucionalidad democrática y fortalecer nuestra institución en este hemisferio y por esa razón quiero decirles, nosotros hemos enfrentado retos enormes de gente que quiere ver fracasar la democracia colombiana y por eso en esta coyuntura nosotros como siempre, pero más que nunca, tenemos de verdad este compromiso con un fortalecimiento institucional  pero requerimos también como siempre  y más que nunca esta solidaridad, esta cooperación de todas las naciones del hemisferio, de todas las instituciones, para que realmente avancemos todos dentro de lo que significa el responder a las amenazas que el Estado de derecho ha venido sufriendo. Todas estas amenazas que se ciernen sobre nuestros sistemas democráticos porque no podemos permitir que, en un momento como estos, donde hay tanto dolor, desconcierto ciudadano por las razones que hemos anotado, se utilicen por parte de algunos que están buscando su interés político, sus escenarios políticos, que se utilicen estas circunstancias para afectar el Estado de derecho, la fortaleza institucional. Nuestro país es un país que ha trabajado muchísimo por lograr fortalecer esa democracia, esa división y ese equilibrio de los poderes, ese respeto y la garantía de los derechos inalienables de las personas y por esta razón el principio democrático, las normas de participación política que están en nuestra Carta Interamericana que obligan a todos los estados a la celebración de elecciones periódicas, libres, justas, basadas en el sufragio universal, es algo que en Colombia jamás permitiremos que se vulnere.

La democracia de las naciones de nuestro hemisferio es fundamental, todas las democracias de este hemisferio, y se requiere justamente para que haya un progreso de todos y una capacidad realmente de integrarnos mejor, de lograr este fortalecimiento en la integración hemisférica, pero sobre todo en la integración latinoamericana.

La deriva antidemocrática del Gobierno de Venezuela desafortunadamente, con el objetivo de perpetuarse en el poder, ha impactado a muchos países, pero particularmente a Colombia, que, con gran solidaridad, con gran compromiso, ha recibido de manera masiva, recibimos todos los días, esa migración venezolana que se encuentra en un momento absolutamente crítico, en donde todos los derechos humanos han sido vulnerados.

Hay factores de desestabilización y violencia y riesgos para la seguridad, también el crimen transnacional, el narcotráfico, precisamente porque los grupos armados, organizados, han establecido un enclave permanente en el territorio del país hermano, en particular en las zonas de frontera esto genera realmente un gran riesgo, no solamente para Colombia, sino para todos los países de la región.

Cualquier amenaza a la seguridad de la población de nuestros países es una amenaza a todos, y en el caso de Colombia, son amenazas en donde buena parte de estos miembros desmovilizados de las FARC y de los grupos terroristas y del narcotráfico son precisamente los causantes de la muerte de muchos líderes y defensores de derechos humanos en varias regiones del país y sobre todo en esas regiones cercanas a la frontera o en las regiones en donde se ha concentrado y se ha consolidado la producción del narcotráfico.

Nuestro gobierno tiene el reto de combatir y de enfrentar todos estos grupos ilegales, pero también como es de público conocimiento, este hecho de la semana pasada realmente no solo es un atentado terrorista, sino es un atentado de la mano del narcotráfico en donde la criminalidad organizada realmente pretende amedrentar a una democracia que es fundamental, no solo para los colombianos, es fundamental para todo el hemisferio. Y por eso necesitamos, como les dije, toda la solidaridad y el apoyo y el acompañamiento de todos los países que hacen parte de esta organización.

Recordemos que este atentado al presidente había sido precedido el 15 de junio de otro atentado en la misma brigada del ejército, donde afortunadamente no hubo víctimas, pero es un mismo perfil, todas las circunstancias muy parecidas. Por eso yo quiero reiterar que todos los miembros de esta organización debemos exigir que se cumplan las obligaciones universales de la lucha contra el terrorismo que están contenidas en la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Ningún país en ningún lugar del mundo debe dar albergue ni facilitar el financiamiento del terrorismo.

Para nosotros es muy importante en estos momentos seguir adelantando esfuerzos para implementar toda las estrategias que nos permitan contrarrestar los efectos del narcotráfico, pero sobre todo, realmente avanzar en mucha más cooperación regional, este principio por responsabilidad frente a la amenaza del narcotráfico y las economías ilícitas es también algo fundamental, porque no basta con que el narcotráfico se vaya de Colombia, es un imperativo legal, moral, pensando en todos nuestros jóvenes, impedir también que se vaya hacia el sur, que se vaya hacia el norte, que se vaya hacia Centroamérica, hacia el Caribe; porque sabemos realmente el daño irreparable que hace el narcotráfico.

En nuestro país hemos venido trabajando permanentemente por fortalecer también la calidad de nuestras instituciones armadas, las Fuerzas Militares de Colombia, la Policía Nacional, precisamente para que su trabajo velando por la seguridad de los colombianos se haga siempre dentro del más absoluto respeto a los derechos humanos y ese esfuerzo lo seguiremos haciendo porque sabemos también que la vigencia y la permanencia de la democracia depende fundamentalmente de la credibilidad y de la legitimidad que tengan estas instituciones. Por eso exigiremos siempre, como lo ha dicho el Presidente, que actúen permanentemente en prevención de los delitos, en disuasión y persuasión, pero siempre en una reacción contundente, oportuna y respetuosa de los derechos humanos. Dentro de ese marco tiene que moverse la Fuerza Pública en Colombia.

En esta área los avances realmente son significativos también en la medida en que todos los organismos de control, Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Fiscalía; vienen trabajando de la mano cada uno dentro de su individualidad para garantizar que cualquier acción individual de un miembro de la Fuerza Pública realmente tenga la investigación necesaria dentro de la justicia ordinaria cada vez que competa y por supuesto las sanciones del caso cada vez que se compruebe algún tipo de abuso de autoridad o violación de los derechos humanos por parte de un miembro de nuestra Fuerza Pública.

Saben ustedes que esta migración que hemos vivido es una migración sin precedentes y esto significa entonces que tenemos un doble desafío: lograr nosotros que la respuesta del Estado Colombiano frente a esta población venezolana sea también oportuna, eficiente, y yo quiero agradecer a todos los miembros de la Organización que nos han acompañado en la Mesa de Donantes el pasado 17 de junio. Sabemos que los recursos que llegan para la migración venezolana siguen estando muy por debajo de lo que necesita cada uno de ellos, muy por debajo de los recursos que la Cooperación Internacional ha brindado, por ejemplo, a la migración siria, pero nosotros en Colombia seguimos trabajando todos los días para que cada venezolano que está en nuestro país goce de todos los derechos exactamente igual que lo hacen los colombianos. También los tenemos, por supuesto, incluidos en todo nuestro programa de vacunación, porque nuestro compromiso es que tengan en nuestro país las condiciones para proteger su vida, su salud y desarrollar una vida digna.

El compromiso de Colombia en materia de derechos humanos es absolutamente incuestionable. Hemos vivido este tiempo de tanta dificultad, de tanta incertidumbre, de tanto desasosiego ciudadano que entendemos y que, por supuesto, respaldamos, porque este es un desasosiego que se vive en todas las familias, esto no hace diferencia de estratos sociales.

El temor, la pérdida del empleo, la pérdida de las empresas, la destrucción de las riquezas a todos afecta por igual y por eso entendemos ese deseo y esa participación legítima de tantos jóvenes, de tantos ciudadanos en unas protestas que como Estado siempre respetaremos, porque eso hace parte de nuestra convicción democrática. Pero también entender siempre que esas protestas tienen que hacerse de manera pacífica, como lo exigen todos los instrumentos internacionales, y por supuesto también los instrumentos de nuestro sistema hemisférico.

Desde el 28 de abril, como todos ustedes conocen, Colombia ha venido sufriendo una situación totalmente atípica, completamente desconocida para nosotros, porque de la mano de esas protestas, desafortunadamente, se han desarrollado una serie de actividades violentas, de vandalismo, no solamente dedicado a escribir grafitis, a dañar las paredes, ni mucho menos, ni cosas menores, sino una actividad absolutamente violenta de unos grupos minoritarios que han utilizado las protestas para destruir, para incitar la violencia, para salir armados en la mitad de las violencias, para poner las famosas líneas invisibles de cables de acero muy delgados atravesando una vía. Como lo más reciente, que sucedió hace dos días, donde un muchacho, estudiante, desprevenido, venía en su motocicleta a su casa y pasa por el cable que desafortunadamente termina desnucándolo y muere este muchacho.

Entonces quiero decirles, hemos tenido durante este tiempo 14.055 manifestaciones, de las cuales ha habido 12.416 que han sido pacíficas. Lamentablemente ha habido unas menores, unas menos, que han tenido violencia, cerca de 1.600, tal vez, si no recuerdo mal, han tenido violencia, han tenido este vandalismo y esas, solamente esas, son las que han requerido la intervención de la Fuerza Pública colombiana, esas 1.600 y pico.

Eso quiere decir cerca del 10% han generado intervención de la Fuerza Pública. Entonces que no se diga que en Colombia se desconoce la protesta pacífica porque la Policía está interviniendo en las protestas. No es cierto. Solamente en un 10% porque se han dado estos actos criminales, vandálicos, inaceptables en cualquier país, en todos los de ustedes, queridos embajadores, en cualquier país de Europa, del Asia. Cualquier acto de violencia de esta naturaleza requiere la inmediata intervención de la fuerza pública, pero acá también hemos visto una situación sin precedentes de destrucción del patrimonio de los colombianos, de la infraestructura, los sistemas de transporte público destruidos a gran escala, entonces realmente el modus operandi que nos llama la atención, es algo que tenemos que tener en cuenta, una situación muy parecida a lo que vivieron en Chile en el 19, de Ecuador también en el 2019 y mañana puede suceder en cualquiera de nuestros países.

Acá tenemos que cooperar, cooperar con esta experiencia vivida, cooperar sobre las mejores prácticas para prevenir, cooperar también sobre las mejores prácticas sobre cómo dialogar, cómo escuchar mejor esta voz ciudadana, este clamor, cómo seguir tomando medidas de política pública en materia de desarrollo económico que sean más efectivas, más oportunas, pero lo que le ha sucedido a Colombia, le puede suceder mañana a cualquiera de los países del hemisferio.

Y es por eso que tenemos que insistir: la manifestación pacífica es un derecho. Nuestra Convención Americana, el pacto de derechos civiles y políticos, pero también sabemos que estos instrumentos nos dicen que el Estado tiene que actuar cuando se trata de la defensa y seguridad nacionales, cuando se trata de la defensa del orden público y cuando se trata de la defensa de los derechos de los demás ciudadanos.

Una protesta infiltrada por grupos minoritarios violentos para destruir, para amenazar, armados. En estas protestas de Colombia, la Policía ha incautado más de 41.000 armas (pistolas, revólveres, e inclusive armas de largo alcance o también, obviamente, armas cortopunzantes). Entonces hay que separar los dos fenómenos porque tenemos que permitir que las autoridades actúen contundentemente cuando no hay una protesta pacífica, porque el Estado y en general todos nuestros Estados, tienen la obligación de proteger los derechos de todas las personas, de los que protestan, pero también de los que no protestan. Es en esa ponderación de derechos y en ese equilibrio que podemos nosotros realmente transitar hacia un mayor bienestar, hacia un fortalecimiento de las democracias, no podemos jamás hacer rogatorios los derechos de los manifestantes, pero tampoco de los demás ciudadanos. De tal manera que es una función permanente de la fuerza pública de intervenir, garantizar el orden, garantizar el desarrollo adecuado.

En Colombia, la policía Nacional es un cuerpo civil, que tiene un marco normativo exigente, que se ha venido adecuado permanentemente. Yo fui ministra de la Defensa hace ya 18 años y es impresionante cómo permanentemente se está ajustando a todo este marco normativo de acuerdo con estándares internacionales, en particular sobre el uso de la fuerza, cuándo procede, qué tipo de acción se puede hacer. Recuerden que en Colombia, por ejemplo, la policía es multitarea. Acá tenemos nosotros la protección de la juventud y de la niñez, la protección del medio ambiente, la seguridad ciudadana en las calles, y también obviamente la lucha contra el narcotráfico. Por eso tiene protocolos de actuación cada uno especializado y todos ellos con ese elemento transversal: el respeto a los derechos humanos, siempre, como un requisito sine qua non de la Policía Nacional. Esos eventos, repito, en donde se requiere la actuación de la fuerza pública serán siempre eventos en donde cada uno de los miembros de la institución tiene claro cómo proceder por esos protocolos, pero también tiene claro lo que responderá en caso de que incumpla o en caso de que actúe dolosamente, abusivamente contra un ciudadano o por supuesto violentando los derechos humanos.

No obstante, durante todo este proceso de mejoramiento institucional, el Presidente, el año pasado, lideró una reforma a la Policía, se presentó en el Congreso de Colombia en noviembre del año pasado. Se encuentra a la mitad de su trámite. Recientemente, el presidente anunció otra serie de reformas para seguir avanzando en la profesionalización de la Policía. Crearemos un observatorio de derechos humanos al interior de la Policía Nacional y también les quiero señalar algo que es muy importante: en Colombia, la Policía está ubicada institucionalmente dentro del Ministerio de Defensa, pero toda su doctrina, toda su organización es civil y obviamente tiene su formación totalmente independiente de la escuela de formación de nuestros militares.

Yo quiero referirme a algo que también es posible que en algún momento suceda en cualquiera de sus países. Al interior de una protesta es posible, claro, que se produzca la interrupción del tráfico, que se produzcan en un momento determinadas limitaciones a la movilidad, pero otra cosa distinta son los bloqueos que se producen inclusive con el objeto de amenazar la vida de los ciudadanos.

Colombia ha sufrido bloqueos que se diseñaron perfectamente para bloquear no solamente algunas ciudades sino para afectar la vida y la salud de los colombianos. Se bloqueó, por ejemplo, la salida de la fábrica de oxígeno, con los tanques de oxígeno, que deberían llegar a los hospitales y a las UCI en el momento más alto de esta pandemia para Colombia. Se bloquearon ciudades enteras a las que se impidió llegar medicamentos y alimentos y eso entonces es algo distinto. Eso no es simplemente una obstrucción en la movilidad. Esto es un acto que, en el Código Penal colombiano, en el artículo 353 de nuestro código se define como delito porque atenta contra la vida humana, contra la salud pública y, por supuesto, contra los derechos de todos los ciudadanos.

Aquí seguiremos nosotros siempre defendiendo esos derechos de los colombianos, también la propiedad de los colombianos, la infraestructura y hacerlo siempre en ese núcleo esencial de la libertad y de los derechos humanos de todo los ciudadanos, porque cualquier vulneración de esa cláusula convencional sobre la correlación entre derechos y deberes que están en el artículo 32 de la Convención Americana de Derechos Humanos, en el cual los derechos de cada persona se limitan justamente por los derechos de los demás, pues cualquier vulneración a ese principio significaría el desconocimiento de lo que es la esencia de los derechos humanos y también la esencia de una democracia.

Como les mencioné, hemos tenido un mínimo de actividades violentas al interior de todas estas ya 14.000 manifestaciones, protestas, etc., pero también una cantidad significativa de bloqueos, 3.500 bloqueos que han afectado el derecho a la vida, a la integridad personal de los colombianos. Como les decía, la incautación de una gran cantidad de armas, inclusive, cuando se suman todas las armas cortopunzantes llegamos a cerca de 70.000 armas incautadas, entonces esto nos muestra realmente que sí ha habido acá una infiltración dedicada justamente a afectar toda la institucionalidad, la tranquilidad ciudadana, la vida de los colombianos, pero, sobre todo, afectar totalmente, la estabilidad de nuestro país.

Hemos tenido una gran cantidad de personas heridas, tanto de personas de la población como de uniformados, cerca de 1.100 personas civiles, 1.400 personas uniformadas también con heridas graves y todo esto se está investigando hoy, la Fiscalía Nacional, para proceder contundentemente y aplicar la justicia y las sanciones que correspondan a los responsables.

El impacto económico, ustedes no se imaginan de qué tamaño es. Ustedes saben que aquí se iba a hacer una reforma tributaria que fue la gota de agua que desbordó esta copa. Esa reforma tributaria estaba dirigida a generar unos ingresos de 24 billones de pesos necesarios para poder asumir todos estos costos sociales de la pandemia. Pues les quiero decir que, a partir del 28 de abril se ha destruido en Colombia más del 50% de lo que íbamos a generar con esa reforma tributaria. 12 billones de pesos ha perdido Colombia, esto son 4.000 millones de dólares. 1.700 bienes privados perdidos, 2.200 bienes públicos en una gran destrucción de la infraestructura del sistema de transporte público, tantas cosas como les mencioné ya antes, de tal manera que yo quiero, queridos embajadores, enfatizar ese compromiso nuestro con el respeto al derecho, a la protesta, pero señalar hay jornadas de protestas que se utilizan por minorías que tienen un clarísimo propósito, que es generar desconcierto, caos, destrucción, debilitar la institucionalidad, afectar la gobernabilidad, en fin desestabilizar a nuestras sociedades.

El Gobierno seguirá trabajando en distintas reivindicaciones para los colombianos, aquí hemos hecho realmente muchas reformas durante estos tres años de gobierno hay algunas que se han acelerado recientemente, una de ellas es de garantizar la matrícula gratuita para los estudiantes de educación superior en los estratos 1, 2 y 3 esto es algo realmente que muy importante, que lo queríamos hacer desde antes, íbamos en un cincuenta por ciento de jóvenes, hoy se ha decidido la cobertura del cien por ciento con una nueva reforma tributaria que habrá que presentar de todas maneras sin aumentar impuestos de la clase media, sin nada del estilo, pero nos va a tocar hacer una reforma justamente para cumplir con este propósito de la educación.

Se ha generado un subsidio al empleo para contratar a jóvenes, este subsidio va a tener 25% del salario mínimo justamente para garantizar que las empresas que los contraten les garanticen la seguridad social sin que signifique un costo para la empresa, se han generado beneficios adicionales en subsidios para la vivienda para los jóvenes, créditos para nuevos emprendimientos sobre todo en zonas rurales y también en zonas urbanas para la gente joven. Se viene trabajando en unas mesas de diálogo para lograr sacar adelante un Conpes de la Juventud, Conpes es un Consejo Nacional de Política Económica y Social que toma directrices de corto, mediano y largo plazo y va hacer realmente una agenda para los jóvenes en Colombia por lo menos para los próximos treinta años y va a generar una serie de decisiones que se van a tomar desde este gobierno.

Hemos tenido una mesa del paro que desafortunadamente también se utilizó como una manera de presionar políticamente al gobierno, el Gobierno del presidente Duque seguirá en el proceso de tratar realmente de dialogar con ellos, lamentablemente algunos de ellos promovieron también buen parte de todos estos paros que tanto daño le han hecho al país y los más importante seguiremos trabajando con toda nuestra capacidad en un plan de vacunación masiva, de reactivación económica segura, nosotros esperamos Dios quiera tener vacunadas 35 millones de personas en la segunda quincena de septiembre.

Parte del desasosiego que se generó y lo que supuestamente motivo a las protestas es que hubo muchísima información en las redes sociales y este también es un tema para prevenirlo que en cualquier país puede suceder. Las redes sociales diciendo: el gobierno no compró vacunas, no van a poder vacunar a tiempo, la vacunación se va a demorar tres años y todo esto exacerbó realmente los ánimos, pero nuestro gobierno había comprado las vacunas desde comienzo de este año para que el 70% de la población que son 35 millones de ciudadanos estuvieran vacunados en diciembre de este año. Sin embargo, también gracias a la cooperación internacional, yo en este instante estoy como mencionábamos con un poquito también de afán de salir a acompañar al presidente, nos está llegando esta donación de Estados Unidos de 2.5 millones de vacunas, algunos nos han ayudado a acelerar la vacunación y en la segunda semana de septiembre esperamos tener esos 35 millones de colombianos vacunados para seguir acelerando esta vacunación en nuestro país, también para seguir apoyando la vacunación de otros países, ustedes saben que recientemente hemos apoyado con un millón para la vacunación de los países del caribe, porque sabemos también la situación que están viviendo varios de ellos.

Yo quiero simplemente terminar recordando la Comisión Interamericana estuvo en Colombia, cuando visité Washington, yo misma en una visita con el embajador Ordoñez les dije bienvenidos a Colombia, pero sigamos la secuencia lógica en esto, ustedes pidieron una información a la Procuraduría y a la Fiscalía en Colombia reciban esta información, analícenla antes de inmediato entonces ustedes van a poder analizarla y después van a la visita a Colombia, ellos tenían en se momento citada una audiencia pública sobre la situación de Colombia para el 28 de mayo, perdón y yo les propuse que, perdón para el 28 de junio y yo les propuse entonces hagan la visita a Colombia después de recibir la información y después de la audiencia pública es decir, 29, 30 de junio cuando quieran.

Posteriormente la Comisión tomó la decisión de suspender la audiencia pública del 29 de junio y por esa razón pudimos participar esa visita que se hizo en el mes de junio, se hizo el 7, 8 y 9 del mes de junio. Fue muy importante se reunió con el presidente de La República, con todos los jefes de los organismos de controles, Fiscal General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación, los distintos ministerios relevantes en esta materia, el Consejero Presidencial para la Implementación del Acuerdo de Paz en Colombia sobre lo cual ustedes saben, ese acuerdo se ha implementado, inclusive con unos resultados muy superiores a lo que estaba también programado en el momento mismo en que se empezó a aplicar el acuerdo de tal manera que nadie puede decir que no hay compromiso de este gobierno con implementar todo lo que significa un acuerdo que está incluido además en la constitución colombiana se reunieron también con la consejera de derechos humanos y los más importante la comisión comprobó en Colombia que hay marco normativo, que hay institucionalidad democrática sólida, participativa, exigente, pluralista, garantista de los derechos humanos y que aquí el respeto a los derechos humanos no es coyuntura, no es un gobierno, es algo en lo que venimos trabajando también hace muchos años de hecho por eso hemos tenido un liderazgo que modestamente quiero recordar, Colombia ha tenido un gran liderazgo en la OEA justamente en estos temas de derechos humanos, a mí por ejemplo me correspondió como Ministra esta defensa hace 18 años, yo monté la primera escuela de derechos humanos al interior del Ejército y de las Fuerzas Militares de Colombia, entonces, esto es un continuo, este es una política de Estado en la medida en que todos nosotros sabemos, la amenaza a los derechos humano tiene multiplicidad de factores y no es solamente el Estado el que puede en un momento determinado convertirse en una amenaza, sí es el más responsable, sí es el más obligado y precisamente también es el obligado a evitar que haya otras amenazas a los derechos humanos que provengan de otros actores.

Creo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pudo comprobar toda esa fortaleza institucional, pero algo muy importante, la apertura de Colombia a esta observación a este acompañamiento internacional nuestra participación en el sistema interamericano la conocen ustedes, nuestro cumplimiento, todos los compromisos internacionales que también lo reconocieron los comisionados acá en las distintas reuniones privadas que tuvieron.

Quiero recordarles que en el marco de estas protestas, pero desde tiempo atrás, entre otras con la implementación del Acuerdo de Paz, tenemos en Colombia 20 agencias de Naciones Unidas, la oficina también del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos, de la Alta Comisionada para los derechos humanos, con sede en Colombia. Con ese acompañamiento, con ese monitoreo permanente de la situación de derechos humanos en nuestro país.

De tal manera que toda esta presencia institucional, ese acompañamiento de la Misión de Verificación de Naciones Unidas, sus informes trimestrales al Consejo de Seguridad de la ONU y la Misión de Apoyo al proceso de paz de la Organización de Estados Americanos, MAPP-OEA, que ha sido tan valiosa, tan constructiva para Colombia, pues tiene que darles a ustedes la más absoluta garantía, no solo del compromiso institucional del Estado, del país, de este Gobierno, sino que de verdad tendremos esta apertura que tuvimos con la Comisión, porque ese también es un deber ético y es el compromiso que tenemos nosotros para generar  más confianza y más credibilidad en las instituciones colombianas, porque de ellas depende repito la sostenibilidad de esta democracia. Porque no queremos jamás que la democracia colombiana tenga la amenaza que vemos lamentablemente en otras democracias, ni el deterioro y la fractura que sufre hoy lamentablemente Venezuela.

Finalmente yo quiero reiterar que tenemos enormes retos, en donde solamente con la firme determinación de escuchar a la población, de trabajar honestamente, de buscar un Estado cada vez más eficiente y más transparente, y esta consciencia que tenemos que tener todos de los más vulnerables, para mi es una obsesión trabajar todos los días por la inclusión, por lograr que las mujeres, que la población informal, las personas más vulnerables de verdad sean un objetivo explícito de las distintas políticas públicas, políticas para generales empleo que los dignifique a ellos en sus condiciones de vida, para que los programas sociales asistencialistas se limiten solamente a las personas más viejas, a los más pobres pero a los demás tenemos que generarles empleos, emprendimientos rentables, escalables, porque eso es lo que dignifica su vida pero nada, no hay nada que pueda servir para que nadie justifique el que haya grupos minoritarios que pretendan destruir lo que hemos construido con tanto esfuerzo en Colombia y en cada uno de nuestros países  a lo largo de tantos años.

Tengo que agradecer a todos la oportunidad de comentar estos asuntos relevantes a la situación de Colombia. Agradezco muy especialmente, como ya lo dije, el acompañamiento de la OEA, del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en particular de la MAPP-OEA. Agradecemos también la visita que nos hizo Héctor Schamis, en representación del secretario Luis Almagro. Estamos también pendientes de su informe, todo el apoyo que han tenido distintos países donantes también para apoyarnos en esta decisión de seguir asumiendo generosamente, integralmente, esa migración venezolana porque creemos que también es una manera de construir paz y ese es el camino para establecer condiciones de desarrollo que beneficien a todos los ciudadanos con solidaridad, con crecimiento pero sobre todo con una verdadera toma de conciencia sobre esta oportunidad maravillosa que nos ha dado la vida a los que estamos vivos, sobre esta solidaridad que tenemos que tener para con las familias que han perdido seres queridos y sobre todo con este trabajo permanente, solidario, complementario de acompañamiento que tenemos que hacernos los unos a los otros dentro del hemisferio para prevenir que tanto la pandemia, los problemas en materia de salud, como cualquier riesgo en materia de cambio climático genere muertes en esta dimensión absurda que hemos sufrido durante el último año y medio.

Muchas gracias secretario, muchísimas gracias especialmente a nuestro buen amigo, el presidente del Consejo, a Washington Abdala,  nuestro embajador Alejandro Ordóñez, a todos ustedes queridos embajadores por esta oportunidad que me han dado y también al secretario Adjunto, al doctor Néstor Menéndez, también a nuestra viceministra de Relaciones Exteriores, la doctora Adriana Mejía, muy conocida de esa casa, gran trabajadora siempre en todos estos temas de derechos humanos, a la doctora Mirza, nuestra directora de Derechos Humanos en la Cancillería, a Juanita López, nuestra exviceministra de Justicia acá en Colombia, que  han estado todos muy atentos a hacer todo este seguimiento desde el 28 de abril en Colombia.

Como se dan cuenta acá está el ruido del avión, de verdad muy difícil, porque está justamente aterrizando con estas vacunas.

Mil gracias, yo me despido y espero ojalá que tengamos una oportunidad próxima de vernos allá en vivo en Washington.

Un abrazo muy grande. Gracias por esta oportunidad.

MIL OSI