Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Coordinadora de Cursos y Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología

Ocurrió durante cuatro días. Gran Canaria se convirtió en el centro de la Tierra, y también del cielo y los océanos. Del 5 al 8 de noviembre se celebró, en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, la segunda edición de ÍNSULA, el festival de divulgación de ciencia que este año ha tenido a Julio Verne como invitado especial.
Durante estos cuatro días, con la participación de un total de 20 científicas y científicos como ponentes en distintos formatos, el público ha asistido a conferencias, talleres de divulgación, muestras audiovisuales y actividades participativas, en las que se ha explorado desde Canarias la investigación puntera sobre el océano, la Tierra y el cosmos, temáticas del festival.

Sabrina Ceballos, CC BY
ÍNSULA es un proyecto en colaboración de The Conversation y el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria que se realiza gracias a la financiación del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el compromiso de un amplio comité científico compuesto por el Museo de la Ciencia y la Tecnología, la Fundación DISA, el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), con la colaboración del Centro UNESCO Gran Canaria.
Hasta aquí, los que lo hacen posible. Pero el evento está dirigido a un público generalista. Y acudió.
Niñas y niños de 0 a 90 años
Como explica el impulsor del encuentro, Rafael Robaina, “ÍNSULA está dirigido a captar vocaciones científicas. Trata de ocupar un lugar en la necesidad que tienen las Islas Canarias y España en global de más vocaciones relacionadas con la tecnología, la ingeniería, la astrofísica, etc.”.

Sabrina Ceballos, CC BY
400 estudiantes de secundaria asistieron a las charlas de divulgación en el salón dorado de un palacio modernista. Allí, escucharon sin pestañear a la astrofísica y subdirectora del IAC Eva Villaver contar lo que está escrito en las estrellas; al vulcanólogo y director científico de INVOLCÁN, Nemesio Pérez, en un viaje extraordinario al interior de los volcanes, y a la geóloga marina María Gómez Ballesteros, vicepresidenta adjunta de Organización del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explicar que su despacho estaba en un barco. Ballesteros les animó a estudiar, para que sean ellos y ellas las que un día descubran cómo es “el 80 % de la superficie de los fondos marinos que sigue inexplorada”.
Hasta que se apague el Sol
“La humanidad viajará algún día a otros planetas, antes de que se apague el Sol. En 400 000 años ya haremos viajes interplanetarios”, decía Rafael Rebolo en la inauguración de ÍNSULA. El astrofísico, durante diez años director del IAC, referente mundial en la investigación del cosmos, abrió el festival ÍNSULA ante casi un centenar de personas que acudieron a la cita. De su mano partimos de la Tierra, en un largo viaje de 13 800 millones de años hasta el origen del universo.
“Quizás se hayan podido dar condiciones para crear vida en los miles de planetas que hemos ido encontrando… Descubriremos el porqué de las anomalías del Sol… Sabremos qué es la materia oscura… En algún momento escucharemos el sonido del Big Bang…”.
Todo esto será algún día, antes de que se apague el Sol.
Rafael Rebolo contagió a los asistentes su optimismo imbatible ante el progreso científico.
Las descubridoras del océano

la sección de medioambiente en The Conversation.
ÍNSULA 2024 – Gabinete Literario de Las Palmas / Sabrina Ceballos, CC BY
“Las tres cuartas partes de la superficie de la Tierra son agua, somos un planeta azul”, decía María Gómez Ballesteros ante un público al que no está acostumbrada. En el salón había un centenar de estudiantes de secundaria atentos a cada gesto. “El 80 % de los fondos marinos sigue inexplorado. Conocemos más sobre Marte que sobre la profundidad de los océanos”. Y María G. Ballesteros apeló a Julio Verne y a los misterios que quedan por descubrir, para “despertar la inquietud por desvelar los secretos del planeta en que vivimos”.
“La salud de las personas depende de la salud de los océanos. Si rompemos el equilibrio de los océanos, el ser humano será también un animal en peligro de extinción”, afirmó la científica, y volvió a recalcar la importancia de la investigación porque “no podemos cuidar y conservar lo que no conocemos”.
Las erupciones volcánicas acontecidas en Canarias en los últimos años –Tagoro en El Hierro y Tajogaite en La Palma–, y cómo han afectado a los ecosistemas, centraron el relato de su experiencia como investigadora de ambos fenómenos: “Las erupciones primero colapsaron la biodiversidad marina, pero después todo reverdeció”.
El día de la Tierra
La mayoría de los escolares que asistieron a la jornada sobre la Tierra ignoraban que viven entre volcanes y por los volcanes, aunque lo canten en el himno canario: “Somos volcán, salitre y lava”. Aquella mañana en el Gabinete Literario viajaron al centro de la Tierra desde la boca del Teide.
Allí estaba Nemesio Pérez, director científico del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y coordinador científico del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCÁN), para contarles que los volcanes conectan a todas las culturas del mundo, y que en profundidad son hornos aprovechables. “El gradiente térmico normal de la tierra es de 30 º por cada kilómetro de profundidad, en un suelo volcánico es de 220 º por kilómetro cuadrado”, dijo Nemesio.
Este año se han puesto en marcha una decena de exploraciones geotérmicas para buscar los puntos idóneos que permitan nutrir a tres islas de energía renovable y limpia. “Hacer tres sondeos, tres pinchazos, cuesta 32 millones de euros, y puedes equivocarte. Pero Canarias no puede estar otros 40 años sin saber si su geotermia es explorable”.
Quién no ha ido aún a ver estrellas
Eva Villaver, subdirectora del IAC, y Daniel Marín, astrofísico de formación y apasionado divulgador de ciencia, fueron las estrellas de la jornada dedicada al cielo de Canarias.
“Miraos vuestros dedos: el calcio de vuestras uñas se ha formado en el interior de las estrellas”, decía Villaver a las chicas y chicos, que no pestañeaban.
Daniel Marín contó que hay planetas con varios soles: “Si los habitáramos, podríamos estar tumbados viendo un atardecer seguido de otro”.
Durante la conversación, supimos por qué el cielo nocturno no es totalmente blanco habiendo tantas estrellas, por qué estas tienen distintos colores, por qué hay gigantes azules, gigantes rojas y enanas marrones. Y por qué mueren.
Chacha escucha
Las tardes del Chacha escucha reunieron a 15 científicos y científicas en tres días. Un excelente maratón de ciencia.
La arqueóloga Rosa Schlueter adentró al público en la Necrópolis de
Arteara, un parque arqueológico de 137 000 metros cuadrados. El historiador y arqueólogo Javier Adonay Cruz introdujo a los asistentes en la alguería, una práctica tradicional de recogida de algas que perdura hasta hoy.
El profesor de la ULPG Fernando Rosa, experto en bioacústica, llenó el Salón Dorado del Gabinete de sonidos recogidos en el océano, y explicó por qué es útil escucharlos. Jorge Cabrera Gámez hizo un repaso a diez años de proyectos en robótica marina en el Instituto Universitario de Sistemas Inteligentes y Aplicaciones Numéricas en Ingeniería de la ULPGC.
El biólogo Rafael Robaina Romero explicó la relevancia de introducir las algas en el mercado de la alimentación. Y Álvaro Cubas nos condujo en un viaje atroz a través de la basura marina.
María Jesús Martínez González tomó el Sol como punto de partida para estudiar las estrellas y Artemio Herrero arrancó así su exposición:
“Cuando nació mi hija y la tuve entre los brazos supe que pesaba algo más de tres kilos. En ese momento pensé que si en lugar de un bebé fuera una estrella, sabría mucho más sobre su destino, porque yo sé como evolucionan las estrellas a partir de su masa”.
Wendy Ojeda Naranjo habló de ecoturismo: un camino sostenible para conservar el patrimonio natural y cultural. Emilio Medina-Lorenzo nos descubrió los estanques de masapés de Gran Canaria, confluencia entre el patrimonio natural y el cultural. Y Gregorio de la Fuente Frutos nos enseñó a localizar estrellas en su movimiento por el cielo nocturno.
Al final de la primera jornada del Chacha escucha, antes de que todo el mundo se marchara, se apagaron las luces en el Salón Dorado del Gabinete. Era el momento de escuchar el sonido del campo magnético de la Tierra.

Los talleres de divulgación de The Conversation
Como parte del programa de ÍNSULA, desde The Conversation realizamos talleres especializados de divulgación de ciencia para personal investigador. La primera sesión, a cargo de Claudia Lorenzo, estuvo enfocada en la búsqueda de una historia, como en los relatos de Julio Verne, para hacer que la ciencia llegue a un público generalista.
La segunda sesión, a cargo de la periodista Lucía Caballero, estaba enfocada a “Comunicar las amenazas de los océanos sin olvidar la belleza”.

ÍNSULA 2024 – Gabinete Literario de Las Palmas / Sabrina Ceballos, CC BY
Siguiendo el ejemplo de Jacques Cousteau, Lucía Caballero ofreció claves para comunicar sobre las consecuencias y amenazas que afectan a los océanos –-contaminación, pérdida de biodiversidad, etc.–, teniendo en cuenta el impacto que el lenguaje y el enfoque de las noticias pueden tener en el público y la importancia de dar a conocer la información positiva y las soluciones.

La tercera jornada de talleres, que condujo la periodista de The Conversation Lorena Sánchez, estuvo dedicada a cómo enfrentarse a una entrevista.
Que canten más ballenas
Y hubo que llegar al final de ÍNSULA. Antes de la despedida, Jorge Cabrera Gámez, doctor en Informática por la ULPGC, recordó una historia que ejemplifica la importancia de la divulgación de la ciencia:
“La primera vez que se grabaron los cantos de las ballenas fue hace más de 50 años. Entonces, en 1970, Roger y Katy Payne pudieron grabar por primera vez a las ballenas jorobadas. El sonido era tan emocionante que Payne propuso lanzar un disco con sus cantos. En esa época, las ballenas estaban siendo cazadas casi hasta la extinción por una industria ballenera que gozaba de cuotas altísimas. Roger Payne quería que la gente conociera más sobre estas criaturas y cambiara su percepción de ellas. La grabación de esa música submarina se convirtió en un disco que dio la vuelta al mundo e impulsó el movimiento conservacionista moderno. A partir de ese momento, la sociedad dejó de ver a las ballenas como horribles Moby Dick y salió a las calles a pedir que se protegieran”.
Así fue ÍNSULA.

Sabrina Ceballos, CC BY
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– ref. ÍNSULA 2024: Los días en que Gran Canaria se convirtió en el centro de la Tierra – https://theconversation.com/insula-2024-los-dias-en-que-gran-canaria-se-convirtio-en-el-centro-de-la-tierra-243852
