Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación
Cuando pensamos en la palabra “maestro” o “profesora” o “docente” nos imaginamos siempre a esta persona al frente de un grupo de escolares, de la edad que sean, enseñando. Es raro que se nos ocurra pensar en alguien sentado al ordenador, rellenando fichas o informes. Y sin embargo, esta es una tarea a la que los docentes de todo el mundo dedican muchas (y cada vez más) horas.
Como diceel experto en organización escolar de la Universidad de Málaga Diego Martín Alonso, cuando la tarea de enseñar se realiza en un contexto institucional como escuelas o institutos es imprescindible “rendir cuentas del trabajo realizado o compartir la planificación de lo que se va a hacer en el aula”.
El problema es cuando este equilibrio se rompe, como parece que comienza a ser el caso en España, según ha investigado este autor. ¿Es necesario tener en cuenta más de 150 estándares distintos para corregir un examen de Historia? ¿Cuántas horas extras fuera de las lectivas debe dedicar un docente a cumplimentar todos los datos requeridos por las diferentes plataformas educativas sobre la evolución y desempeño de sus estudiantes?
¿Es deseable reducir las exigencias de productividad en el currículum y las demandas de la administración para dar más tiempo a los procesos que tienen que ver con enseñar? Martín Alonso propone reducir la estructura curricular, las evaluaciones externas, y algo tan anecdótico como las celebraciones de efemérides locales, regionales o comunitarias que no siempre encajan en el proyecto educativo.
Es un debate que merece la pena abrir: muchas de las mejoras no suponen ni siquiera un gasto para las administraciones. Se trata de ser lo más eficientes posibles con el tiempo del profesorado y de ayudarles a cumplir con su función principal, que aunque parezca una obviedad, es enseñar.
A veces es la tecnología misma la que nos pone “deberes” en lugar de facilitarnos la vida. La digitalización de los centros educativos trae muchas ventajas, como la mejor comunicación entre el equipo educativo y las familias, la facilidad de los alumnos para entregar trabajos o revisar sus calificaciones, el acceso fácil a información básica como horarios y calendarios de evaluaciones… pero no siempre las pantallas nos ponen las cosas más fáciles, y hay que estar vigilantes sobre su uso en la escuela.Pedro Adalid Ruiz, del CEU San Pablo, nos ha explicado cómo es posible alcanzar un equilibrio y lo que se está haciendo en otros países del mundo para que docentes y estudiantes tengan espacios libres de tecnología.
Además, nuestros expertos nos dicen si estudiar música mejora nuestra competencia matemática, cómo se sientenlos alumnos con discapacidad intelectual en la universidad,aprender sobre reciclajecon un videojuego ypensar sobre las palabrasmucho antes de aprender a definir categorías gramaticales.
– ref. La conversación docente: ¿Demasiados informes? – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-demasiados-informes-252760
