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¿Son los aranceles la única respuesta posible a una guerra comercial?

¿Son los aranceles la única respuesta posible a una guerra comercial?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Hernán Núñez Rocha, Profesor e Investigador del área de Derecho Mercantil, Universidad de Alcalá

Davide bonaldo/Shutterstock

La Administración Trump está intentando transformar radicalmente el comercio internacional. A principios de abril anunció una bomba nuclear (los aranceles) sobre la economía global para presionar a 185 países y forzar condiciones favorables frente a sus socios comerciales. No obstante, más allá de contraatacar con medidas tarifarias, hay una amplia gama de herramientas jurídicas disponibles para contrarrestar la presión y mejorar la posición negociadora frente a Estados Unidos.




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Estrategia arancelaria y su aplicación

El Gobierno Trump ha implementado un paquete de aranceles universales con el objetivo de modificar las relaciones comerciales y obligar a sus socios comerciales a renegociar los términos de sus acuerdos.

El 9 de abril de 2025, cuando debían entrar en vigor estas medidas, se suspendieron temporalmente para la mayoría de países, salvo para China, a la que Estados Unidos ha ido incrementando los porcentajes arancelarios hasta llegar al 145 %.

Estas decisiones buscan establecer un sistema de palo o zanahoria tarifaria para imponer nuevas condiciones comerciales. Numerosos analistas ven en esta política un método coercitivo para extraer concesiones adicionales.




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La estructura jurídica del comercio global

La cuestión es que el comercio internacional se apoya en tres pilares esenciales:

  1. Mercancías: el intercambio de bienes, históricamente regulado con aranceles.

  2. Servicios: la globalización ha impulsado el comercio de servicios –desde la banca hasta las telecomunicaciones–, que se regula mediante acuerdos internacionales.

  3. Propiedad intelectual: en la actualidad, la protección de las creaciones, tecnologías, marcas y denominaciones de origen es crucial para la competitividad. Casi todos los productos o servicios incorporan elementos sujetos a derechos de propiedad intelectual.

Estos tres elementos fundamentan el trabajo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los modernos tratados comerciales.

La propiedad intelectual como herramienta de negociación

Desde los años 90, la armonización de la normativa en propiedad intelectual –liderada inicialmente por Estados Unidos y respaldada por Europa y Japón– estableció estándares mínimos de protección que han permitido una mayor integración en el comercio global.

Si la respuesta inicial frente a la ofensiva tarifaria ha sido el anuncio de la aplicación de nuevos aranceles, el marco jurídico internacional brinda otras alternativas.

Entre estas, hay medidas relativas a la propiedad intelectual que permitirían mejorar la posición negociadora de los países afectados y, así, evitar nuevos aranceles o el empeoramiento de su situación comercial:

  • La reducción temporal de la protección de los derechos de propiedad intelectual: los países pueden adoptar una flexibilización puntual de la exclusividad sobre obras artísticas, software y tecnologías patentadas en general o a nombre de determinadas empresas estadounidenses. Esta suspensión transitoria permitiría a los nacionales utilizar tecnologías y creaciones protegidas sin incurrir en el pago de regalías o violar derechos exclusivos, creando un ambiente de negociación más equilibrado.

  • El equilibrio en las relaciones comerciales: en muchos países, las oficinas de marcas y patentes reciben más solicitudes de protección de empresas estadounidenses que de las propias industrias locales. Al atenuar la protección de los derechos de propiedad intelectual se nivela la asimetría existente en el ámbito tarifario, nivelando las condiciones de negociación y fortaleciendo la posición de los países en mesas de diálogo con Estados Unidos.

Para entender esta propuesta, tomemos tenemos el ejemplo del enfrentamiento de India con las farmacéuticas: su Ley de Patentes (de 1970), le permitió durante años abolir la protección de las patentes de productos farmacéuticos para ofrecer a su población medicamentos a precios razonables.

Amortiguación de represalias

El mayor peso de los intereses estadounidenses sobre la propiedad intelectual hace que cualquier represalia que aplique en este ámbito a otros países no les afecte demasiado. En cambio, aplicar medidas contra la propiedad intelectual de estadounidenses podría comprometer el funcionamiento de sus empresas farmacéuticas, tecnológicas y de entretenimiento.

Este enfoque estratégico, enmarcado dentro de las flexibilidades que otorgan la OMC y diversos acuerdos comerciales, tendría la doble función de preservar el orden multilateral y dotar a los países de una herramienta adicional para negociar sin recurrir exclusivamente a medidas arancelarias.

No obstante, en el caso particular del sector farmacéutico, reina la incertidumbre porque –aunque inicialmente se libró de la imposición arancelaria– el Gobierno de EE. UU. estudia su aplicación para presionar el traslado de la producción al país norteamericano. Por su parte, la patronal europea ha advertido a Bruselas que “existen escasos incentivos para invertir en la UE e importantes motivos para trasladarse”.

Impacto en la geopolítica y el derecho internacional

La aplicación de medidas transitorias sobre la propiedad intelectual podrían integrarse en una estrategia de negociación. A diferencia de las respuestas unilaterales, las propuestas jurídicas se articulan en base a tratados y mecanismos de resolución de disputas preestablecidos, lo que refuerza el respeto al derecho internacional y la cooperación entre naciones.

Esta estrategia favorecería a los países en desarrollo, o con balanza comercial desfavorable frente a Estados Unidos, al poner a su disposición opciones jurídicas adicionales para abrir un frente negociador.

En términos geopolíticos, la adopción de estas medidas podría favorecer el surgimiento de un escenario de negociación más equitativo, donde los ataques y contraataques de la guerra comercial se canalicen por mecanismos democráticos y multilaterales.

Equilibrio y justicia

La clave radica en comprender que el comercio global no se reduce únicamente al intercambio de bienes, sino que engloba servicios y derechos de propiedad intelectual, todos interconectados y esenciales para el desarrollo económico y tecnológico.

Aprovechar este entramado jurídico de manera estratégica permitiría a los países responder a la presión estadounidense sin sacrificar sus intereses nacionales.

Ante un panorama global en constante cambio, comprender y utilizar estos mecanismos es fundamental para lograr un comercio internacional más justo y equilibrado. Una respuesta integral, que combine políticas arancelarias y de propiedad intelectual, puede marcar la diferencia entre una escalada de tensiones y la construcción de un futuro basado en la cooperación y la seguridad jurídica.

The Conversation

Hernán Núñez Rocha no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Son los aranceles la única respuesta posible a una guerra comercial? – https://theconversation.com/son-los-aranceles-la-unica-respuesta-posible-a-una-guerra-comercial-254268

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