Post

Simulaciones clínicas: cómo entrenar los cuidados a los pacientes y salvar vidas

Simulaciones clínicas: cómo entrenar los cuidados a los pacientes y salvar vidas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar Arrogante Maroto, Profesor de Enfermería y Facilitador de Simulación Clínica, Universidad Complutense de Madrid

Imagine que el piloto del avión con destino a su lugar de vacaciones no ha completado ninguna hora de simulación de vuelo, ¿viajaría con él? Los artistas y deportistas deben ensayar y entrenar unas pocas horas, minutos o segundos –como mínimo– antes de actuar, competir o jugar. Por el contrario, los profesionales sanitarios “juegan” todos los días sin apenas ejercitarse antes de atender a un paciente, a pesar que su salud e incluso su vida dependen de ellos.

Enfermeras pioneras

Esta carencia se puede subsanar gracias a la llamada simulación clínica, que consiste en aprender con la recreación o simulación de un evento real.

Las enfermeras han sido pioneras en esta práctica. Ya en 1759, Madame du Coudray creó un maniquí (llamado “la máquina”) con el que enseñó a atender en los partos a las matronas de toda Francia. Otro de los primeros simuladores fue “la señora Chase”, un maniquí de porcelana creado en 1911 por la fabricante de muñecas Martha Jenkins para enseñar técnicas básicas de enfermería.

Maniquí creado por Madame du Coudray
‘La máquina’ de Madame du Coudray.
Ji-Elle/Wikimedia Commons, CC BY

Actualmente, los estándares sobre buenas prácticas en simulación clínica están liderados por enfermeras y son referencia a nivel internacional.

¿Para qué sirve?

Tradicionalmente la simulación clínica se ha aplicado para la adquisición de competencias en enfermería y habilidades técnicas como el entrenamiento de reanimación cardiopulmonar (RCP) o protocolos clínicos.

Sin embargo, esta metodología es especialmente útil en el ejercitamiento de las llamadas habilidades no técnicas, como habilidades de comunicación, trabajo en equipo, empatía, pensamiento crítico, toma de decisiones, valores enfermeros, inteligencia emocional y resiliencia. También sirve para perfeccionar la atención a través videoconsultas o a poblaciones vulnerables (personas mayores, pacientes psiquiátricos, inmigrantes o de otras culturas, y víctimas de violencia de género).

Este tipo de destrezas —mal llamadas “habilidades blandas” o “soft skills”– son realmente las que dan sentido a la disciplina de enfermería y las que resultan más gratificantes para los pacientes, las familias y los propios profesionales. Igualmente, son las más relacionadas con eventos adversos de seguridad, principalmente errores de comunicación, liderazgo y propiciados por factores humanos. Por eso, entrenarlas resulta fundamental.

Ventajas y mitos

En primer lugar, son numerosas las ventajas que ofrece la simulación clínica:

  • Posibilita que los participantes puedan repetir las veces que sean necesarias hasta que adquieran las habilidades clínicas adecuadas.

  • Favorece un entrenamiento integrador de las habilidades clínicas técnicas y no técnicas.

  • Ayuda a disminuir los riesgos de la práctica clínica real, facilitando la corrección de errores.

  • Proporciona una experiencia altamente inmersiva, interactiva y competitiva para los participantes.

  • Posibilita anticiparse a eventos que aún no se han dado (situaciones críticas o poco habituales).

  • Permite practicar procedimientos y técnicas clínicas que, en condiciones habituales, pueden requerir bastante tiempo en ser dominadas completamente.

  • Es más efectiva que el entrenamiento tradicional, basado en la exposición directa al paciente y el “ensayo-error”.

Y pese a estos argumentos, circulan varios mitos que cuestionan de algún modo sus beneficios:

  • “Es hacer ‘teatro’ o ‘role-playing’”: la simulación clínica no consiste exclusivamente en interpretar unos papeles o roles. Se basa en una metodología, cuyas principales fases son el llamado prebriefing (sesión previa para que los participantes en la simulación se metan el papel y se crean el escenario simulado), la escenificación del caso clínico simulado y el debriefing (análisis y reflexión de la actuación de los participantes durante el escenario simulado).

  • “Todo es mentira”: aunque la simulación no llegue a ser real por la apariencia fría de los simuladores –hechos “de plástico”– sí que puede resultar realista. La fase de prebriefing es crucial para que los participantes se comprometan con la simulación, se involucren y “crean para ver”.

  • “Requiere de un equipamiento muy costoso”: la simulación no es igual a tecnología y requiere de ingenio y creatividad. Actualmente existen dispositivos audiovisuales con un equipamiento básico y aplicaciones gratuitas que permiten realizar recreaciones de bajo coste. También se pueden realizar simulaciones en las propias instalaciones de los centros sanitarios (in situ), donde se dispone de todo el equipamiento necesario.

  • “Es imprescindible tener un simulador”: se puede conseguir una simulación de alta fidelidad utilizando actores en vez de simuladores tecnológicos. Además, estos últimos están sujetos a posibles averías, mientras que las personas no suelen fallar.

  • “Aumenta los niveles de ansiedad de los participantes”: en la citada fase de prebriefing debe crearse un ambiente de seguridad psicológica, donde se considere a todos los participantes capaces, inteligentes y con ganas de aprender y mejorar. Asimismo, hay que respetar su confidencialidad mediante la firma del “contrato Las Vegas” (lo que pase en la simulación se queda en la simulación). Todo ello hace que los nervios de los participantes no influyan negativamente en su actuación.

Por lo tanto, la simulación clínica puede mejorar la calidad de los cuidados enfermeros y la seguridad del paciente sin riesgo para él a través del entrenamiento de habilidades clínicas, tanto técnicas como técnicas, en un ambiente seguro de aprendizaje.


Este artículo fue publicado previamente por la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).


The Conversation

Óscar Arrogante Maroto no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Simulaciones clínicas: cómo entrenar los cuidados a los pacientes y salvar vidas – https://theconversation.com/simulaciones-clinicas-como-entrenar-los-cuidados-a-los-pacientes-y-salvar-vidas-255152

MIL OSI – Global Reports