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Galicia, donde se cerró un océano

Galicia, donde se cerró un océano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Víctor Barrientos Rodríguez, Geólogo. Profesor contratado doctor en la ETS Caminos, Canales y Puertos. Profesor de Geología y Geología Aplicada, Universidade da Coruña

Cabo Ortegal, en Galicia, Geoparque Mundial de la UNESCO. Geoparques de España.

Las rocas de la costa gallega albergan un secreto. Desde los acantilados de Herbeira, al norte de la provincia de A Coruña, en el cabo Ortegal, hasta casi el centro de la comunidad, por tierras de Lalín, se encuentran una variedad de rocas metamórficas e ígneas que proceden de zonas muy profundas de la corteza terrestre o, incluso, el manto, y de procesos de muy altas presiones y temperaturas.

Estas rocas indican procesos tectónicos de gran envergadura, como es el cierre o sutura de un océano y la convergencia entre continentes. Hay que remontarse unos 400 millones de años para entender ese proceso.

Migmatita (metamorfismo con fusión parcial), de O Saviñao (Lugo).
Víctor Barrientos.

Desde las profundidades del tiempo

Atendiendo al modelo de la tectónica de placas, las masas continentales han variado en cuanto a su posición a lo largo de la historia del planeta, reuniéndose en gigantescas masas (como el supercontinente Pangea) y separándose abriendo océanos entre ellas.

Se denomina ciclo de Wilson al largo proceso que explica cómo se divide un continente en dos partes (rifting continental), para formar un océano que va a ensancharse y generar una dorsal, donde se forma corteza oceánica. Poco a poco, esas masas continentales chocan con otras y cierran los océanos. En esta colisión, nacen grandes cordilleras (orógenos), que pueden contener restos litológicos del océano desaparecido, las rocas llamadas ofiolitas.

El basamento –capa de rocas ígneas y metamórficas que subyacen a las rocas sedimentarias y a la corteza terrestre– de gran parte de Europa central y occidental consiste en los restos de una antigua colisión continental que generó una gran cordillera de colisión, el orógeno Varisco.

Esta cordillera se fue desarrollando en distintas fases durante el Paleozoico inferior, hace entre unos 550 y unos 330 millones de años, por el choque entre dos grandes masas continentales: Laurasia al norte, y Gondwana, al sur.

Estructuras litosféricas intervinientes en la tectónica de placas.
Wikimedia Commons., CC BY

Durante la colisión, el océano Reico se cerró, pero en el proceso se crearon pequeñas cuencas oceánicas. Las ofiolitas son los restos preservados de estas zonas oceánicas.

En el borde de esta masa meridional se encontrarían los terrenos que posteriormente formarán el macizo Ibérico, que son los materiales más antiguos de la península. Precisamente, aquí se encuentran los afloramientos más completos del orógeno, aunque también se pueden observar ofiolitas del Varisco en Cornualles, Bretaña o el macizo de Bohemia.

Desde las profundidades de la Tierra

Las rocas metamórficas –formadas a partir de otras preexistentes en el interior de la Tierra– que denotan ese origen a gran profundidad y grandes presiones están compuestas por silicatos como los piroxenos, anfíboles o granates.

En Galicia, aparecen sobre todo en tres grandes complejos metamórficos: el del cabo Ortegal –Geoparque Mundial de la UNESCO–, Malpica-Tuy y el de Órdenes.

Todos están constituidos por rocas formadas a cierta distancia de su emplazamiento actual, que en algún momento formaron parte de la corteza oceánica o de los sedimentos sobre ella, y que fueron metamorfizadas a gran profundidad durante esa convergencia continental. Además, también aparecen restos de rocas ígneas propias de la corteza oceánica, como basaltos, gabros y peridotitas que, con distinto grado de alteración, se agrupan como esas litologías llamadas ofiolitas.

Basalto en forma de lava fundida y sólida.
Wikimedia Commons., CC BY

Este gigantesco choque provocó que fueran desplazadas por grandes cabalgamientos sobre los terrenos ya existentes. Por esta razón, se denominan complejos alóctonos –no originarios del lugar donde se encuentran–.

En estos complejos, encontramos tres unidades de rocas distintas, con una disposición estratigráfica invertida, es decir, con los materiales más modernos en la parte inferior. Son dos unidades de afinidad continental separadas por una unidad oceánica.

En las unidades basales existen sedimentos metamorfizados, con intrusiones de rocas ígneas mayoritariamente graníticas.

En las unidades ofiolíticas encontramos rocas ígneas (gabros y peridotitas), pobres en silicio, propias de la corteza oceánica, que han sido elevadas por los mecanismos de compresión favorecidos por la menor densidad de este tipo de ofiolitas.

En tercer lugar, en las unidades superiores, abundan las rocas metamórficas (anfibolitas, granulitas) formadas a alta temperatura y alta presión. Esto delata una zona de subducción, donde la corteza oceánica se hunde bajo la continental y termina fundiéndose. Algunas de estas rocas presentan los mayores afloramientos del planeta en el cabo Ortegal, como son las eclogitas, típicas del proceso subductivo. En general, son rocas más densas que las anteriores.

Detalle de zona de subducción.
Wikimedia Commons., CC BY

Para conocer más

La excepcionalidad geológica de esta zona queda reflejada en la gran cantidad de trabajos que desde la década 1970 se han realizado en la zona. En España, merece la pena conocer la obra de los equipos de José Ramón Martínez Catalán, en la Universidad de Salamanca, y de Ricardo Arenas, en la Universidad Complutense de Madrid, o las decenas de tesis sobre la geología de Galicia publicadas por el Instituto de Xeoloxía Universitario, de la Universidad de A Coruña.

Granito del Cañón del río Eume (A Coruña).
Victor Barrientos.

En 2023, la UNESCO constituyó el Geoparque Mundial del cabo Ortegal, donde podemos encontrar casi todas las rocas citadas en el artículo.

En la actualidad, se puede ver un escenario geológico parecido, con la creación de pequeñas cuencas oceánicas, entre Jamaica y Puerto Rico, donde la placa norteamericana y la del Caribe colisionan.

Porque, aunque sea lentamente, los continentes siguen chocando y los océanos se siguen cerrando en este planeta vivo llamado Tierra.

The Conversation

Víctor Barrientos Rodríguez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Galicia, donde se cerró un océano – https://theconversation.com/galicia-donde-se-cerro-un-oceano-255033

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