Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 22. 07. 2025
foto de perfil: Sebastião Salgado © Zhong Weixing
Las nubes de un gris profundo, el agua plateada y la copa de los árboles recortada como si saliera de un grabado antiguo: las fotografías de Sebastião Salgado han sabido capturar la selva amazónica como ningún otro autor. Con una mirada que conjuga profundidad, exhuberancia y comprensión de una belleza al mismo tiempo poderosa y delicada, su cámara inventó una manera de mirar el paisaje del país más diverso de Sudamérica. Su obra posee un valor singular para Brasil: ha logrado construir una mirada propia sobre el país, combinando sensibilidad estética, compromiso social y una notable capacidad para leer el territorio.
A partir del 18 de julio, se puede visitar “Sebastião Salgado. Retrospective” en Fotografiska Shanghái, en colaboración con el Chengdu Contemporary Image Museum, el respaldo académico de Jean-Luc Moterosso y el apoyo de la Embajada de Brasil en China. La muestra recorre cincuenta años de trayectoria e incluye series como Genesis, Workers, Migrations, Sahel, The Scent of a Dream y Other Americans.
Antes de dedicarse a la fotografía, Sebastião Salgado estudió economía en la Universidad de São Paulo, donde se graduó en 1968. Tras el golpe de Estado en Brasil, él y su esposa, Lélia Wanick, se exiliaron en París. Allí continuó su formación académica y obtuvo un doctorado en economía por la Universidad de París en 1971. Poco después, trabajó como secretario de la Organización Internacional del Café en Londres entre 1971 y 1973. Al finalizar ese período, regresó a París y comenzó a trabajar en la agencia Sygma, marcando así el inicio de su trayectoria como fotógrafo profesional.
Durante treinta años, su trabajo fotográfico se desarrolló a lo largo de más de cien países. Su cámara documentó paisajes profundamente humanos: los trabajadores rurales de América Latina y Asia, la relación entre las personas y los animales en África y los grandes movimientos migratorios que transformaron el siglo XX. En sus series aparecen campos de refugiados en Ruanda, trabajadoras indígenas en Guatemala, pescadores en Indonesia y operarias textiles en Bangladesh. Sin embargo, Brasil permaneció como su principal escenario: no solo como territorio de origen, sino como una manera de mirar.
En series como Workers y Land, Salgado abordó el mundo rural brasileño. Imágenes de cortadores de caña en Pernambuco, pescadores en Maranhão o campesinos del sertão escapan al exotismo. Lo que proponen es una lectura sobre la relación entre trabajo y dignidad, entre geografía y cultura.
En Genesis, su proyecto de largo aliento dedicado a ecosistemas originarios, el paisaje brasileño ocupa un lugar central. Desde el Pantanal y la Amazonía hasta las tierras indígenas del Xingu (en el oeste del río Amazonas), Salgado muestra un Brasil frecuentemente ausente de los mapas turísticos tradicionales, pero esencial para el patrimonio natural del país. Su tratamiento visual, siempre en blanco y negro, revela la potencia estética de estos territorios.
Ese cruce entre cultura y medio ambiente lo condujo a fundar el Instituto Terra, un proyecto de reforestación y educación ambiental en Minas Gerais, sobre tierras que pertenecieron a su familia. Allí, la recuperación del ecosistema del bosque atlántico convive con acciones de capacitación, investigación y visitas guiadas.
Cuando falleció en mayo de 2025, la Academia de Bellas Artes de Francia —de la que era miembro desde 2016— lo despidió con un homenaje en el que lo reconoció como “un gran testigo de la condición humana y del estado del planeta”. Ese mismo día, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva escribió: “Si no el más grande, uno de los más grandes y mejores fotógrafos que el mundo ha dado”. Su obra permanece como un testimonio de la belleza del mundo natural y de la dignidad de quienes lo habitan.
