Post

El Índice de Seguridad de la Vida del Pacífico 2025 fue publicado en Australia

El Índice de Seguridad de la Vida del Pacífico 2025 fue publicado en Australia

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 04. 11. 2025

El 2 de noviembre de 2025, se celebró solemnemente en el Museo Nacional de Australia el evento cultural temático sobre la medicina tradicional china titulado “La Noche Mundial de la Medicina Tradicional China – Esencia, Qi y Espíritu: La danza de la vida en la medicina tradicional china”, organizado conjuntamente por Health Way Group de Australia y FPA Group.En el marco del acto, el Centro de Estudios sobre Rusia de la Universidad de Asuntos Exteriores de China y el Centro para el Desarrollo Internacional de la Medicina Tradicional China de la Universidad de Medicina Tradicional China de Shanghái presentaron de manera conjunta el Índice de Seguridad de la Vida del Anillo del Pacífico 2025 (PRLSI), que suscitó una acogida entusiasta y una amplia repercusión.Desde su primera publicación en 2023, el Índice de Seguridad de la Vida del Anillo del Pacífico ha llevado a cabo, durante tres años consecutivos, un proceso sistemático de seguimiento y evaluación transnacional y multidimensional sobre la seguridad de la vida. Dicho índice ha consolidado un sistema integral de indicadores que abarca las dimensiones sanitaria, natural, social y psicológica, conformando una base de datos cuantitativos continua, comparable y dotada de alta capacidad explicativa, que ha atraído una notable atención por parte de los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales.La publicación del presente informe tiene por objeto, con fundamento en datos científicos y evidencia empírica, revelar el panorama general, la distribución de riesgos y las tendencias evolutivas de la seguridad de la vida en el ámbito regional. Asimismo, aspira a proporcionar nuevos insumos empíricos para la investigación académica y a ofrecer referencias valiosas y orientaciones en materia de gobernanza a los gobiernos, organizaciones regionales y a la comunidad internacional.

La región del Indo-Pacífico constituye una de las áreas económicamente más dinámicas, con mayor densidad demográfica y más alta sensibilidad ecológica del mundo. El nivel de seguridad vital en esta región no solo incide en su propio desarrollo y estabilidad, sino que ejerce también una influencia determinante en la configuración de la seguridad global. En 2025, la puntuación media del Índice de Seguridad de la Vida del Indo-Pacífico se situó en 58,58 puntos, por debajo de los 59,1 puntos de 2024 y de los 61 puntos de 2023. Ello evidencia que, en la actualidad, la competencia geopolítica tradicional y los desafíos de seguridad no tradicionales se entrecruzan y se intensifican: los fenómenos climáticos extremos se suceden con mayor frecuencia, persisten los riesgos sanitarios de alcance mundial y se agravan los problemas relacionados con la salud mental y social. Los factores de riesgo presentan una configuración cada vez más multidimensional y estratificada a escala global.

En este contexto, la seguridad de la vida ha dejado de ser un asunto periférico dentro de la seguridad nacional para convertirse en un elemento central de la agenda, y en un indicador fundamental de la capacidad de gobernanza estatal y de la resiliencia social. Asimismo, emerge como un nuevo vector para impulsar la cooperación regional y la innovación en la gobernanza global. La evaluación sistemática y científica del estado de la seguridad vital en la región es de gran relevancia teórica y práctica para identificar riesgos estructurales, analizar la evolución de las tendencias de seguridad y promover la cooperación en esta materia.

El Índice de Seguridad de la Vida del Indo-Pacífico se fundamenta en el concepto de “armonía” de la medicina tradicional china (MTC), reflejando una profunda preocupación por la armonía de la vida, la armonía entre el ser humano y la naturaleza, la armonía en las relaciones entre los Estados y la armonía entre cuerpo y mente. En la filosofía de la MTC, la armonía constituye la categoría esencial de la vida y de la salud: “cuando yin y yang están en equilibrio, el espíritu permanece en buen estado”. Este equilibrio dinámico, basado en la regulación de yin-yang, la fluidez del qi y la sangre, y la unidad entre forma y espíritu, es la base de la salud individual, de la estabilidad social, de la seguridad nacional y, en último término, de la paz regional y mundial.

La armonía requerida para la seguridad vital en el Indo-Pacífico trasciende a los individuos: es un vínculo espiritual de respeto mutuo, coexistencia y co-prosperidad entre el ser humano y la naturaleza, y entre los propios Estados. Es también una aspiración compartida por toda la humanidad hacia la vida, la salud y un porvenir mejor. En el actual entorno de creciente complejidad e incertidumbre global, con desafíos ecológicos y sanitarios estrechamente entrelazados, la noción de armonía ofrece un sustento cultural y conceptual para la gobernanza de la seguridad de la vida. Integrando la ciencia y la cultura, el Índice nos recuerda que solo mediante la armonía y la coexistencia es posible alcanzar una seguridad vital duradera y un desarrollo próspero.

En cuanto a la evolución cuantitativa del Índice, en 2023 la puntuación media fue de 61, con una mediana de 61,38 y una diferencia de 47,32 puntos entre el valor máximo y el mínimo; 22 países se situaron por encima de la media. En 2024, la puntuación media descendió a 59,1 y la mediana a 58,82; la brecha entre los valores máximo y mínimo se redujo a 46,5 puntos, con 21 países por encima del promedio. En 2025, la puntuación media continuó descendiendo hasta 58,66 y la mediana llegó a 57,75; la diferencia entre la puntuación más alta y la más baja siguió estrechándose hasta 44,63 puntos, con 20 países superando la media.

La dimensión sanitaria refleja la armonía de la vida y representa el nivel de garantía para la salud pública que proporcionan los sistemas sanitarios, la capacidad de organización social y la asignación de los recursos médicos, integrando indicadores tales como la esperanza de vida, la prevención y el control de enfermedades infecciosas, los recursos sanitarios per cápita y la accesibilidad a la medicina tradicional.

En 2025, la puntuación global correspondiente a esta dimensión registró un incremento y alcanzó un promedio de 22,48 puntos, cifra superior a los 21,85 puntos del año anterior, si bien aún se mantiene por debajo de los 23,10 puntos obtenidos en 2023.

Singapur se situó en el primer lugar con una puntuación de 33,32 puntos; Japón ocupó el segundo lugar con 31,42 puntos; Nueva Zelanda el tercero con 30,64 puntos; la República de Corea el cuarto con 30,49 puntos; Australia el quinto con 29,98 puntos; Chile el sexto con 28,23 puntos; China el séptimo con 27,92 puntos; Brunéi el octavo con 27,73 puntos; la República Popular Democrática de Corea el noveno con 27,39 puntos; y Canadá el décimo con 27,16 puntos.

La composición del grupo de los diez primeros países se mantuvo relativamente estable respecto del año anterior, con escasas variaciones en sus posiciones. De ellos, seis pertenecen a Asia, dos a Oceanía y dos al continente americano. Los países ubicados en las últimas posiciones continúan siendo, en su mayoría, Estados insulares del Pacífico, seguidos de algunos países asiáticos.

Cabe señalar el notable avance registrado por la República Popular Democrática de Corea, cuya puntuación aumentó de 22,81 puntos en 2024 a 27,39 puntos en 2025, ascendiendo del puesto 19 al 9. Este progreso se debe principalmente al incremento en su puntuación correspondiente a los recursos sanitarios per cápita (de 0,57 a 3,25 puntos) y a la mejora en la prevención y el control de enfermedades infecciosas (de 8,1 a 10 puntos).

Por el contrario, Estados Unidos descendió del puesto 13 al 20, al reducirse su puntuación de 24,55 a 22,35 puntos, debido fundamentalmente a una disminución de su puntuación en los recursos sanitarios per cápita (de 5 a 2,02 puntos).

En conjunto, la dimensión sanitaria evidencia que la capacidad de los países del Indo-Pacífico para garantizar la salud y la protección de la vida ha experimentado una mejora general, aunque los niveles siguen siendo relativamente bajos, particularmente en los pequeños Estados insulares del Pacífico.

La dimensión natural refleja la armonía entre el cielo, la tierra y el ser humano, y evalúa la incidencia de las condiciones ambientales y de los riesgos de desastres en la seguridad de la vida. Esta dimensión comprende indicadores relativos a la respuesta frente a fenómenos climáticos extremos, desastres geológicos y contaminación ambiental.

En 2025, esta dimensión registró un descenso considerable, con una puntuación media de 12,57 puntos, lo que representa una caída notable respecto de los 13,69 puntos obtenidos el año anterior.

Singapur encabezó la clasificación con una puntuación de 19,16 puntos; Tuvalu ocupó el segundo lugar con 19,01 puntos; Nauru se situó en el tercer puesto con 18,84 puntos; las Islas Cook ocuparon el cuarto lugar con 18,82 puntos; Niue el quinto con 18,10 puntos; Brunéi el sexto con 17,36 puntos; Papúa Nueva Guinea el séptimo con 16,83 puntos; Timor-Leste el octavo con 16,40 puntos; la República Popular Democrática de Corea el noveno con 16,17 puntos; y Kiribati el décimo con 16,08 puntos.

Entre los diez primeros países, siete pertenecen a Oceanía y tres a Asia. Por su parte, los países situados en las últimas posiciones corresponden principalmente al continente americano y asiático.

Singapur mantuvo el primer lugar tanto en 2024 como en 2025, con una puntuación de 19,87 y 19,16 puntos respectivamente; aunque su puntuación registró un descenso, su posición no varió. Pequeños Estados insulares como Niue, las Islas Cook y Nauru también permanecieron en los puestos superiores durante los dos años, con posiciones relativamente estables.

Tuvalu avanzó del undécimo puesto en 2024 al segundo en 2025, debido principalmente a la mejora en su puntuación relativa a la capacidad de respuesta frente a fenómenos climáticos extremos (de 4,47 a 5,01 puntos).

China elevó su puntuación de 12,77 puntos en 2024 a 15,05 puntos en 2025, ascendiendo del vigésimo quinto al duodécimo puesto, impulsada por progresos en los indicadores relacionados con la respuesta a fenómenos climáticos extremos, desastres geológicos y contaminación ambiental.

Palau cayó del tercer puesto en 2024 al vigésimo segundo en 2025, como consecuencia de una disminución significativa en su capacidad de respuesta ante fenómenos climáticos extremos (de 5,5 a -2,01 puntos).

En suma, la dimensión natural pone de manifiesto que, si bien las posiciones de los países en los primeros puestos se mantienen relativamente estables, la disminución pronunciada de sus puntuaciones demanda una atención reforzada ante las amenazas que los riesgos naturales continúan representando para la seguridad de la vida.

La dimensión social encarna la armonía en las relaciones comunitarias y refleja el impacto que ejercen la estructura social, el orden político y la gobernanza pública sobre la seguridad y la protección de la vida. Esta dimensión incluye indicadores relativos a la paz, la lucha contra el terrorismo, la seguridad pública y la percepción de seguridad.

En 2025, la puntuación de la dimensión social registró una mejora notable, con una media de 13,16 puntos, lo que supone un incremento frente a los 12,96 puntos del año anterior; no obstante, persiste una brecha considerable respecto a los 14,33 puntos alcanzados en 2023.

China ocupó el primer lugar, con una puntuación de 19,81; Singapur se situó en el segundo lugar, con 18,41 puntos; Japón en el tercero, con 17,47 puntos; la República de Corea en el cuarto, con 17,30 puntos; y Tailandia en el quinto, con 17,25 puntos. Brunei se ubicó en la sexta posición, con 16,81 puntos; Viet Nam en la séptima, con 16,25 puntos; Australia en la octava, con 15,41 puntos; Filipinas en la novena, con 15,31 puntos; y Canadá cerró el grupo de los diez primeros, con 15,20 puntos.

Entre los países que integran los primeros diez puestos de la clasificación, ocho pertenecen a Asia, uno a Oceanía y uno a América. Los diez países situados en la parte inferior de la clasificación corresponden en su mayoría a Oceanía. China, Singapur y Japón continúan ocupando posiciones destacadas.

China mantuvo el primer lugar por segundo año consecutivo y reforzó su liderazgo, al pasar su puntuación de 19,68 en 2024 a 19,81 en 2025. Los Estados Unidos registraron un avance considerable, al ascender del puesto 31 en 2024 al 22 en 2025, con un incremento de su puntuación de 11,64 a 13,55.

Observación sobre la dimensión social: Los países ubicados en los últimos lugares, como Honduras y Papúa Nueva Guinea, apenas experimentaron variaciones en sus posiciones y puntuaciones a lo largo de los dos años analizados, lo cual pone de manifiesto que enfrentan retos significativos en los ámbitos vinculados a la dimensión social y que su progreso en este campo continúa siendo relativamente lento.

La dimensión psicológica encarna la armonía entre la salud física y mental, y refleja el impacto de la salud mental y de los sistemas de apoyo social en la vida y la seguridad de las personas. Los indicadores abarcan la intervención en conductas autolesivas, la prevención del suicidio, la prevención y el tratamiento de los trastornos mentales, así como el nivel de bienestar subjetivo.

En 2025, la puntuación correspondiente a esta dimensión continuó su tendencia a la baja, situándose en 10,44 puntos, frente a los 10,61 y 11,20 registrados en 2024 y 2023, respectivamente.

China ocupó el primer lugar, con una puntuación de 16,41; Australia el segundo, con 16,35; Canadá el tercero, con 16,04; Singapur el cuarto, con 15,18; México el quinto, con 15,16; Nueva Zelanda el sexto, con 14,77; Estados Unidos el séptimo, con 14,73; la República de Corea el octavo, con 14,39; Costa Rica el noveno, con 14,05; y Chile el décimo, con 13,34.

Entre los diez primeros países, tres pertenecen a Asia, dos a Oceanía y cinco a América. En los diez últimos lugares predominan los pequeños Estados insulares del Pacífico, que representan nueve de ellos.

La clasificación de Japón mejoró de forma notable: pasó del puesto 23 en 2024 (11,64 puntos) al 11 en 2025 (13,26 puntos), debido principalmente al incremento sustancial de su indicador de bienestar subjetivo, que aumentó de 6,16 a 7,87 puntos. Rusia también registró una mejora significativa, subiendo del puesto 21 en 2024 (11,78 puntos) al 12 en 2025 (13,10 puntos), igualmente impulsada por el aumento de su puntuación en bienestar subjetivo, de 4,93 a 6,36 puntos.

En cuanto a la dimensión psicológica, la mayoría de los países registraron una disminución de sus puntuaciones respecto de 2024, lo que podría reflejar desafíos comunes en el desarrollo de la región de la Cuenca del Pacífico, con efectos generalizados en esta dimensión. No obstante, algunos países —como Japón y Rusia— lograron avances tanto en puntuación como en clasificación, lo que evidencia la aplicación de medidas positivas y resultados efectivos en ámbitos relacionados.

Singapur ocupó el primer lugar en la clasificación general, con una puntuación de 86,07; China el segundo, con 79,19 puntos; Brunéi el tercero, con 74,91 puntos; Australia el cuarto, con 74,50 puntos; Nueva Zelanda el quinto, con 74,07 puntos; la República de Corea el sexto, con 73,47 puntos; Canadá el séptimo, con 70,99 puntos; Chile el octavo, con 65,22 puntos; Japón el noveno, con 65,11 puntos; y Malasia el décimo, con 64,22 puntos.

Entre los diez primeros países, seis pertenecen a Asia, dos a Oceanía y dos a América.

El mundo se encuentra actualmente en una coyuntura crítica, marcada por la superposición de múltiples riesgos. Solo sustentándonos en la “armonía” podremos resolver conflictos, forjar consensos y salvaguardar la vida humana. La publicación continuada del Índice de Seguridad de la Vida en la Región de la Cuenca del Pacífico no solo aporta una base científica para la gobernanza regional, sino que también inyecta sabiduría oriental a la causa global de la seguridad de la vida.

Promovamos conjuntamente el concepto de “armonía” y, con un espíritu de convivencia armónica y beneficios compartidos, construyamos una comunidad de seguridad de la vida para toda la humanidad, de modo que la paz y la salud se conviertan en el lenguaje común del mundo.

MIL OSI