Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 28. 04. 2026
Por Álvaro Paños
Sánchez quiere atraer a España inversiones de China, por lo que hubo encuentros con inversores y empresas innovadoras que podrían llegar a España y generar empleo local, poniendo el foco en el desarrollo tecnológico. También se ha profundizado en las relaciones bilaterales en ámbitos como la educación, la cultura, la innovación y la ciencia. España busca de este modo impulsar una agenda bilateral positiva y ambiciosa con China, reforzando la asociación estratégica integral.
Esta visita afianza los logros alcanzados en 2025, un año que quedará grabado como un antes y un después en la relación entre China y España, ya que se celebraron tanto el 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre China y la Unión Europea como los 20 años de la Asociación Estratégica Integral entre ambos países. Pero lo que realmente selló ese año fueron los hechos. En noviembre, el Rey Felipe VI realizó una visita de Estado a China que dejó sobre la mesa diez acuerdos de colaboración y un memorando económico.
Los datos, por su parte, hablan con la contundencia de lo real: en 2025, el comercio bilateral entre España y China alcanzó cifras récord, consolidando a China como el primer socio comercial de España fuera de la Unión Europea,y las inversiones chinas acumuladas en España superaban los 10.000 millones de euros, concentradas en energías verdes y vehículos eléctricos.
En febrero de este año, España presentó su nueva estrategia para Asia-Pacífico, en la que describe las prioridades para los próximos 3 años y subraya la necesidad de aumentar las reuniones de alto nivel y los intercambios económicos con China.
En marzo de 2026, China puso en marcha su XV Plan Quinquenal, una hoja de ruta que abarca el periodo 2026-2030 y que está diseñada para reconfigurar la segunda economía mundial en un contexto de tensiones comerciales y fragmentación global. Los objetivos para este año son ambiciosos: crecer entre el 4,5 % y el 5 %, contener la inflación en el 2 % y crear doce millones de empleos urbanos. Para lograrlo, Pekín ha apostado por tres pilares fundamentales. El primero es la innovación tecnológica: China invertirá 3,9 billones de yuanes —el 2,8 % de su PIB— para liderar en inteligencia artificial, semiconductores, computación cuántica y equipos de alta gama. El segundo es la transformación verde, que implica pasar de ser el mayor fabricante de tecnología limpia a exportar soluciones completas de descarbonización. El tercero es la resiliencia económica, impulsando el consumo interno, unificando el mercado nacional y manteniendo una política fiscal prudente.
Pero lo más relevante en este caso no es lo que este plan significa para China, sino lo que implica para España. Porque no se trata de un ejercicio de autosuficiencia cerrada. En sus líneas maestras, China asigna a España un papel concreto: el de puerta de entrada a Europa. Y no son palabras. Los proyectos tangibles se multiplican.
Porque los hechos, no las promesas, demuestran que la inversión china ya está aquí. Hithium, el segundo fabricante mundial de baterías, construirá una planta en Navarra con 400 millones de euros y 750 empleos directos que estará operativa en 2027. Y no es un caso aislado. El pasado 12 de enero, Estun —la única empresa china de robótica industrial reconocida por Forbes como una de las más innovadoras del país— abrió sede en Dfactory Barcelona, impulsando su crecimiento en Europa.
En automoción, la colaboración con Chery va viento en popa. Su empresa conjunta con Ebro-EV Motors en la Zona Franca ya produce el SUV S700, que ha revitalizado la marca española. Además, Chery instalará un centro de I+D de 2.000 metros cuadrados en Cornellá para diseñar coches adaptados al gusto europeo. Pero el proyecto estrella es el de CATL y Stellantis en Aragón: 4.100 millones de euros de inversión para una fábrica de baterías con capacidad de 50 GWh que estará operativa a finales de 2026. Es, hasta la fecha, la mayor inversión china en España.
La cooperación alcanza incluso la frontera del conocimiento. En marzo de 2025, el empresario español Javier Romero, a través de ChinaLink ESGt, firmó un acuerdo con Origin Quantum Computing para construir en España el mayor centro de computación integrada de Europa, combinando tecnología cuántica, supercomputación e inteligencia artificial. “China lidera la computación cuántica mundial y queremos traer esa potencia a España”, explicó Romero, que prevé aplicaciones en energías renovables y biomedicina. Y la colaboración no es unidireccional. La española AMES Powder Metal, instalada en China desde 2015, ampliará operaciones para aprovechar el tirón del vehículo eléctrico. En el Mobile World Congress de Barcelona, un robot de la china Zhiyuan recibió al Rey Felipe VI, demostrando el nivel tecnológico que China está dispuesta a compartir.
¿Por qué funciona esta cooperación? Porque las ventajas son complementarias y están claras. España aporta su posición estratégica como puerta a Europa, su experiencia en integración de renovables y su capacidad para adaptar proyectos a los estándares europeos. China ofrece escala manufacturera, financiación a largo plazo, tecnología de vanguardia en baterías y vehículo eléctrico, y una velocidad de ejecución incomparable.
El mensaje que China transmite a España puede resumirse en cinco ideas clave. La primera es la cocreación tecnológica: China quiere empresas españolas para testear y adaptar sus soluciones de inteligencia artificial, robótica y energías limpias al mercado europeo. La segunda es que España es considerada la plataforma logística e industrial de China en Europa, gracias a su ubicación, su industria y sus recursos renovables, que ofrecen la energía más barata del continente. La tercera es que las renovables se han convertido en el campo de juego común por excelencia: China aporta baterías y almacenamiento; España, la necesidad y el plan para almacenar el excedente renovable, especialmente en el emergente campo del hidrógeno verde. La cuarta es que la cooperación a nivel local funciona, como demuestra el hermanamiento entre Longhua-Shenzhen y Navarra, un modelo de alianzas directas con resultados prácticos e inmediatos. Y la quinta es que la cultura y el deporte también abren puertas a los negocios: LaLiga asesora a China en formación futbolística, y España colabora en la preparación del gigante asiático para el Mundial de 2030.
El momento es ahora. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, lo resumió en noviembre de 2025 en Chengdu con una frase que condensa el momento: “Estamos en el mejor período de cooperación de nuestra historia. Queremos más empresas chinas, más empleo y más transferencia tecnológica”. El mensaje de fondo es claro. China tiene la tecnología; España, la ubicación, la energía verde más barata de Europa y el conocimiento del mercado local. La invitación es a unir fuerzas para liderar la transición ecológica en Europa.
Si España juega bien sus cartas —impulsando la I+D local, simplificando trámites y aprovechando su posición de puente— puede convertirse en el hub tecnológico verde de referencia para China en el sur de Europa. Las bases ya están puestas: las visitas empresariales, los acuerdos con Navarra, las inversiones de Chery, Hithium y CATL, la red logística de COSCO y la agenda política de mayo de 2026 demuestran que esta relación ya está en marcha. La lógica económica y la urgencia climática son fuerzas demasiado poderosas para que esta alianza no se fortalezca. Recorrer juntos el camino hacia un futuro descarbonizado es, sencillamente, más inteligente, más rápido y más provechoso para ambos países.
