Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Martín Flores Almendárez, PTC Asociado “B”; Especialista en Capital Humano e integrante del CA en Gestión, Innovación Educativa y Tecnología, Universidad de Guadalajara

En el ecosistema actual, donde la guerra de las plataformas de streaming y la exhibición en salas ha dejado de ser competencia para convertirse en engranajes de una misma maquinaria, la producción de contenido ha sufrido una metamorfosis radical.
Ya no asistimos a una búsqueda primordial de la innovación estética o el riesgo artístico. La creación audiovisual representa en la actualidad una estrategia de ingeniería de audiencias y minería de datos. Su propósito es la captura de segmentos demográficos específicos mediante lo que conocemos como “economía de la nostalgia”
El estreno de Michael, nuevo biopic sobre Michael Jackson que incluye una recreación del videoclip Thriller, no es un mero tributo artístico. Es un acierto mercadológico de Universal Pictures Studios.
Este gran estudio da un golpe de autoridad sobre la mesa para poner nuevamente al cine en el mapa y situarlo como punto de confluencia familiar. El lanzamiento de Michael evidencia una maniobra de ingeniería financiera y sociológica diseñada para resolver la fractura digital entre generaciones.
Leer más:
¿Fue mejor cualquier tiempo pasado? El peligro de la nostalgia en la ficción
Estrenada en los cines de Estados Unidos el 24 de abril, lleva recaudados globalmente 424 millones de dólares a primeros de mayo, lo que la sitúa como la cuarta película con mayor taquilla de 2026 en menos de dos semanas de exhibición.
Nostalgia retromedial
La nostalgia retromedial funciona como un recurso psicológico que vincula la identidad pasada con el consumo presente. Permite que las salas de cine y las plataformas digitales se perciban como espacios familiares para generaciones analógicas.
El uso de la figura de Michael Jackson no es accidental y conecta con otros dos hitos cinematográficos recientes, Elvis (2022) y A Complete Unknown (2024), sobre Bob Dylan. Una tendencia que confirma el clímax de la estrategia de reactivación de referentes culturales pop, que ya ha incorporado a Queen, Elton John, Aretha Franklin, Bruce Springsteen, Bob Marley, Amy Winehouse, N.W.A., Robbie Williams y Whitney Houston.
Anzuelo intergeneracional
Para las generaciones que vivieron el estreno original del videoclip Thriller en 1983 a través de la MTV, Michael Jackson no es solo un músico, sino un hito identitario.
Si para los baby boomers Jackson es nostalgia y para los centennials (nacidos a mediados o finales de los 90) es estética, para los millenials (nacidos a principios de los ochenta), Michael Jackson representa la memoria de la espectacularidad.
Esta generación fue testigo del apogeo de la “jacksonmanía” en su forma más física y abrumadora. Los cinco conciertos protagonizados por el artista en el Estadio Azteca de Ciudad de México a finales de 1993 congregaron a medio millón de personas. Aquella experiencia funciona aún como un ancla emocional única. El millenial no necesita que el biopic le explique quién es Jackson porque él estuvo allí o creció viendo esos VHS hasta que la cinta se desgastó.
Las plataformas de entretenimiento, y el cine en general, enfrentan el reto de saturación en los mercados jóvenes y necesitan atraer de forma masiva a los baby boomers y a la generación X.
Estos dos segmentos generacionales presentan una mayor resistencia al modelo de suscripción recurrente, en comparación con los nativos digitales. La opción de regresar al cine en familia, ya sea a través de la gran pantalla o mediante una suscripción, se facilita si el reclamo encarna a un ídolo de juventud. Una sutil manera de activar la experiencia de consumo al hacer realidad un sueño anclado en la memoria personal y colectiva.
La inserción de una narrativa transgeneracional como la de Jackson actúa como un caballo de Troya. Recientes investigaciones atribuyen a la nostalgia retromedial de las industrias culturales la capacidad de “remediar el pasado”. Es decir, conseguir que se establezca un vínculo entre la identidad pretérita y el consumo presente.
Al ofrecer una versión hipertecnológica y renovada de un fenómeno que estas generaciones consumieron de forma analógica, el cine contemporáneo y las plataformas transforman el entorno digital en un espacio familiar y seguro.
No se les está vendiendo una aplicación; se les está devolviendo un fragmento de su juventud bajo una nueva interfaz.
El biopic como traductor cultural
El verdadero desafío de esta producción es lograr la simultaneidad: ¿cómo hacer que un centennial (Gen Z), ajeno al impacto sociopolítico de los años 80, se interese por un artista cuya imagen pública ha sido objeto de intensos debates éticos?
La respuesta reside en la curaduría de contenido y la estética retro. Para los millenials y centennials, Michael Jackson es una figura casi mitológica, a menudo reducida a memes o fragmentos de TikTok.

Lionsgate
El biopic cinematográfico introduce la recreación de Thriller para traducir el lenguaje visual de los 80 a la alta definición contemporánea. Lo alinea con la tendencia actual de apreciación de lo retro, que se extiende a la moda, la música y la estética.
La propuesta sonora opera en una dualidad temporal: utiliza el synth-pop como base histórica y el vaporwave como lenguaje visual y auditivo contemporáneo.
Mientras el primero es un género fundacional de los años 80 que otorgó a Michael Jackson su arquitectura sónica mediante sintetizadores analógicos, el segundo es una microtendencia digital del siglo XXI, que se apropia de esos mismos sonidos a través del sampleo (muestreo) y la ralentización.
Esta distinción es estratégica: la producción mantiene la estructura del synth-pop para validar la memoria de las generaciones mayores, pero aplica una estética vaporwave para conectar con los centennials. Lo que para unos es un recuerdo fidedigno, para otros es un objeto retro descontextualizado y visualmente “curado” para el consumo digital.
Como señala Henry Jenkins, un referente del estudio de la cultura popular y las tecnologías digitales, la cultura de la convergencia permite que un producto del pasado sea resignificado mediante narrativas transmedia.
Leer más:
‘Stranger Things’: el poder de los ochenta y la inteligencia colectiva
El joven espectador no consume historia: consume una estética validada por el algoritmo que, de repente, coincide con el gusto de sus padres.
La economía de la atención y la validación del algoritmo
Desde una perspectiva de industria, el formato biopic es el vehículo perfecto para asegurar la fidelización. A diferencia de un documental, la ficción permite estandarizar el mito.
En el caso de Jackson, esto implica navegar por las controversias mediante una narrativa que prioriza el genio creativo sobre las sombras personales.
El match generacional propicia un fenómeno de visualización conjunta (co-viewing). Una métrica de oro para los anunciantes y para la recaudación en taquilla. Al poner a padres e hijos frente a la misma pantalla, ya sea cine o plataforma, duplican el valor de su contenido. Con ello, el biopic busca recrear el gran evento cinematográfico o televisivo en una era de consumo fragmentado.
¿Arte o ingeniería de audiencias?
Michael (y la recreación de Thriller incluido en su metraje) nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del contenido en la era digital. ¿Estamos ante un renacimiento cultural o ante el reciclaje infinito de iconos para alimentar la maquinaria del entretenimiento?
La estrategia es brillante: utilizar la nostalgia como interfaz para que los mayores vuelvan a los cines y pierdan el miedo a las plataformas, mientras se educa a los jóvenes en un catálogo que, de otro modo, quedaría en el olvido.
El éxito de esta producción no se medirá por las críticas cinematográficas positivas, sino por su taquilla y por el número de tarjetas de crédito de baby boomers que se registren para ver, una vez más, al rey del pop bailar entre los muertos.
![]()
Juan Martín Flores Almendárez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ‘Michael’ y la economía de la nostalgia: rentabilizar la identidad del pasado a través del consumo presente – https://theconversation.com/michael-y-la-economia-de-la-nostalgia-rentabilizar-la-identidad-del-pasado-a-traves-del-consumo-presente-281269
